Variaciones sobre el grotesco
E l grotesco es un género teatral tan íntimamente ligado a lo argentino (es el estilo de vida nacional), que tuve curiosidad de saber qué dice sobre él nuestro amigo Patrice Pavis en su Diccionario del teatro . Lo define así: "Es grotesco lo que es cómico por un efecto caricaturesco, burlesco y extraño; lo grotesco se experimenta como una deformación significante de una forma conocida, o aceptada como norma". Cuando creíamos que se trataba de un género relativamente moderno, Pavis nos transcribe una opinión de Víctor Hugo, a mediados del siglo XIX: "Lo grotesco antiguo es tímido y siempre intenta ocultarse (?) En cambio, en el pensamiento moderno, lo grotesco tiene un gran papel. Se encuentra en todas partes: por un lado, crea lo deforme y lo horrible; por otro, lo cómico y lo bufonesco (?) Lo grotesco es, según nosotros, la más rica veta que la naturaleza puede abrir al arte" (Prefacio a Cromwell).
"Aplicado al teatro -prosigue Pavis-, conserva su función esencial de principio de deformación y, además, un gran sentido de lo concreto y del detalle realista". Meyerhold consideraba al teatro como la forma de expresión por excelencia de lo grotesco: "Una exageración premeditada, una reconstrucción (desfiguración) de la naturaleza, una unión de objetos imposibles, tanto en la naturaleza como en nuestra vida cotidiana".
El segundo inciso de la definición empieza así: "Las causas de la deformación grotesca son extremadamente variadas, desde el simple gusto por el efecto cómico hasta la sátira política o filosófica: Voltaire, Swift (?) Género mixto, lo grotesco y lo tragicómico mantienen un equilibrio inestable entre lo risible y lo trágico, pues cada género presupone su contrario, sin estabilizarse en una actitud definitiva. En el mundo actual, caracterizado por su deformación, es decir, por su falta de identidad y armonía, lo grotesco renuncia a dar una imagen armoniosa de la sociedad: reproduce miméticamente el caos, al mismo tiempo que ofrece una imagen reelaborada de éste".
Para Jan Kott, el erudito polaco especialista en Shakespeare, "lo grotesco transforma en burla lo absoluto de la historia, como ha transformado en burla lo absoluto de los dioses, de la naturaleza y de la predestinación".
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El diccionario de Pavis remite, como complemento de la voz "grotesco", a la voz "tragicómico", donde resuenan palabras agoreras de Dürrenmatt ("Hay en nuestra época elementos trágicos que, sin embargo, ya no pueden encarnarse en una tragedia") y de Ionesco: "Lo cómico es un poco de mecánica adherida a los seres vivos. Pero hay cada vez más mecánica y menos seres vivos". Un dato curioso: el Diccionario no menciona a quienes son, a nuestro entender, los verdaderos creadores del grotesco moderno, Pirandello y Edoardo De Filippo. Mucho menos, claro está, a nuestro Armando Discepolo.







