Veinte años de Alternativa, el GPS de los espectadores teatrales

teatro. La página creada por Javier Acuña no sólo ofrece la variopinta oferta escénica del país si no que también es boletería, archivo histórico y pronto se abrirá a la música indie
Leni González
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28 de marzo de 2020  

El multifacético Javier Acuña
El multifacético Javier Acuña Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Al experto en informática Javier Acuña una viejita vidente le dijo una vez que en vidas pasadas había sido bailarín y actor, y que en la actual tenía que hacer algo con eso. En un casete que atesora quedó guardado ese vaticinio que, créase o no, cambió su vida. Porque, tal como el destino sugirió, además de especialista en tecnologías y cuestiones esotéricas, es actor. Y pudo y supo cruzar esos hilos en un emprendimiento que cumple veinte años: Alternativa Teatral , plataforma que brinda toda la información y servicios para la actividad de todos los ámbitos de las artes escénicas, y que en julio se relanzará como Alternativa, a secas, para darle cabida también a la música que está fuera del mainstream.

"Está en mi carta natal la pulsión por proteger a los desprotegidos, sostener a ese circuito pasional: nuestro foco es el nicho de los que nadie atiende. Tengo una larga relación con lo alternativo. Antes de Alternativa Teatral, había hecho Informática Alternativa. Alteridad no es lo mismo que otredad, porque tiene que ver con la capacidad de ponerte en el lugar del otro. Para mí es una forma distinta de hacer las cosas. Por otro lado, la palabra teatral ya me parece vieja, porque las artes escénicas trascienden lo teatral, hay espectáculos que no sabemos ya si son o no teatro, son performances, son la vida. Y cuando nos preguntamos adónde queríamos dirigirnos en esta nueva etapa nos pareció más posible abrirnos a los espacios de música alternativa", dice Acuña, astrólogo, actor, informático y, aunque no se identifique con el término, empresario "alternativo", un innovador con las herramientas del sistema para abrir puertas.

El poliamor entre teatro e informática empezó casualmente o, más preciso, surgió para cubrir necesidades específicas que después, suele pasar, son las de muchos. En 2000, Javier Acuña trabajaba en la obra Un golpe terrible, en el Centro Cultural Recoleta, dirigida por Miguel Pittier, y había que agitarla con los medios del momento. Lo primero fue un mailing donde comenzaron a difundir gacetillas. El paso inmediato fue el sitio y un primer banner, el de El padre, en el Sportivo de Ricardo Bartís, donde actuaba. Obvio, llegaron los pedidos de otros banners y la posibilidad, recién entonces, de ganar unos pesos.

Las secciones con anuncios de audiciones, dónde conseguir vestuario, notas, entrevistas y críticas nacieron de esas necesidades y preguntas, caminos empezados y discontinuados por considerar que no proponían nada que no estuviera cubierto en otras fuentes. Todo ese material quedó como capas de distintos momentos, sin borrarse, porque Acuña es, por suerte para historiadores y periodistas, un acumulador de archivos, cuerda que afinó en una de sus tantas experiencias laborales la de clasificar las partituras de la Academia Nacional del Tango.

La codiciada venta de entradas llegó hace diez años, umbral que se cruzó con La omisión de la familia Coleman en el estreno de la sala mayor de Timbre 4. "Cuando hice Tecnoescena en 2008, me topé con el problema de la venta de un evento de ese tipo al lado de Creamfields, por ejemplo. Necesitaba ser separado de esa marea. Entonces, pasamos de la reserva de promociones a la venta y se fueron sumando. El último año se vendieron un millón y medio de entradas. Pero nunca estalló, siempre fue un crecimiento paulatino, basado en el boca en boca", dice. Por supuesto que también en este caso, el currículum laboral de Acuña facilitó el proceso. Había trabajado para Mastercard, Podnet y Mercado Libre, por lo que mucho de lo que hacía ahí lo aplicó en la instalación de las impresoras de tickets en los teatros. "Al sumarse al sistema de compra de entradas, se les entrega la impresora en forma gratuita, como un comodato. El Teatro Nacional Cervantes les pagó impresoras a unos cuantos teatros chiquitos que nunca podrían amortizarlas". Sin querer ser apocalíptico, está preocupado por el futuro: "Para nosotros desde el 12 de marzo es un caos. Devolver todas las funciones es algo que no pasó nunca y terminó generando efectos no esperados para todos. Alternativa sin teatro en vivo no existe, no tiene posibilidad de sostenerse. Pero calculo que eso les pasa a todos los teatros y artistas, periodistas y gestores vinculados a la actividad, o a la gran mayoría". En cuanto a la adecuación a esta realidad sin teatro en vivo, publican todo lo referido al streaming, es decir, obras on demand para ver desde casa, y mantienen conversaciones con salas del off para ver acciones en conjunto. La primera, con Timbre 4, fue un éxito. Y el sistema es como el del teatro a la gorra. "Al buscar nuestras ofertas en Alternativa, la gente puede pagar de cero a mil pesos. En el primer día lo largamos y pudimos recaudar 3 mil pesos", comenta Jonathan Zak, uno de los productores de la sala de Boedo. Es vital para que nuestros artistas puedan seguir trabajando.

Si bien reconoce que al principio Alternativa tuvo un arranque mucho más radical, solo teatro off y nada más, nunca sumarían a los teatros comerciales: "En primer lugar, sacaron su página, vivo.com.ar. Y Plateanet, por ejemplo, es de los mismos dueños de salas comerciales por lo que ya tienen todo. La competencia es feroz, pero no queremos ser solo una ticketera. Tampoco creadora de contenidos. Somos una plataforma", define Acuña sobre "su bebé", que desde el año pasado es una fundación que incluye propuestas como Proyecto Archivo, Financiación Colectiva y la nueva Academia Alternativa (espacio de formación especializado en públicos y audiencias).

En 2020, veinte años y nueva imagen. Colores blanco y negro, no más el violeta, otro tipo de letras y logos: el diseño es de Martín Gorricho, el autor del cambio de imagen del Cervantes y el Mamba. El eslogan sigue siendo el mismo, el que le sugirió otro experto en medios digitales, Andrés Torregrosa: Comunidad en Escena. "Nuestro primer objetivo es sumar públicos. Pero nos dolía un poco que nos criticaran la estética, justo cuando todos los que formamos Alternativa (en la actualidad alrededor de una docena de personas) tenemos algo que ver con el arte. Creo que ahora, ya lo verán, cumplimos y vamos por más porque la tecnología continuará permitiendo hacer cosas nuevas".

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