Yocasta
Autor y director: Héctor Levy-Daniel. Intérpretes : Jessica Schultz, Pablo Razuk, Carlos Kaspar, Fabián Vainstein y Juan Carrasco. Escenografía y vestuario : Cecilia Zuvialde. Diseño de iluminación : Ricardo Sica. Música original : Sergio Vainikoff. Sala : Anfitrión, Venezuela 3340. Funciones : viernes, a las 21. Duración : 62 min.
Nuestra opinión: muy buena
Probablemente, Sófocles no debió haber imaginado que su obra iba a tener la trascendencia y proyección que alcanzó Edipo rey . Este personaje llegó a convertirse en el paradigma del hombre con poder que trata infructuosamente de modificar su destino, sin darse cuenta de que no importan sus afanes, aun para actuar con justicia, cuando tiene sobre su cabeza la sentencia de un oráculo.
Su propia soberbia lo enceguece en la plenitud de su poderío y, para sostenerlo a cualquier costo, no se permite vislumbrar la verdad anunciada por una predicción, por lo que no es de extrañar que sea precisamente la ceguera su castigo final frente al horror del parricidio y del incesto que cometió.
Levy-Daniel realizó una versión muy interesante al colocar a Yocasta en el eje central como observadora y narradora de las acciones. De esta manera, la protagonista adquiere una fuerte presencia y una dimensión humana mucho más cercana a la contemporaneidad. Por otra parte, con la narración simplifica las acciones y las ubica en un solo espacio escénico muy bien sintetizado por la escenografía al recrear un atrio con un compluvium como único detalle.
Por las características de esta versión, la actuación es fundamental y, en este sentido, Jessica Schultz sobresale al presentar a Yocasta con una sólida carnadura, con sentimientos encontrados que no están muy desarrollados en el texto original, y con una importante carga emocional. Pablo Razuk, por su parte, encarna a Edipo con potencia, subrayando las actitudes propias de su condición omnipotente, donde no faltan los rasgos de paranoia que expone con sus actitudes. En la misma tónica, Carlos Kaspar como Creonte, otro poderoso, aprovecha la característica de su personaje para elaborar matices que revelan ese tenue y breve toque de sumisión al tener que reconocer el autoritarismo del otro. El rubro se complementa acertadamente con la actuación de Abián Vainstein y Juan Carrasco, en la piel de pastores y Tiresias.
El vestuario de Cecilia Zuvialde, con un diseño modernizado, es el adecuado para borrar la pátina del tiempo y vestir a los personajes como representantes de cualquier época. La dirección de Levy-Daniel es muy precisa y logra el tiempo adecuado de las acciones para obtener una dinámica muy aceitada sin perder la esencia de la tragedia.



