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En el medio de su coreografía de Ritmo libre que parodiaba todas las canciones clásicas deBailando por un sueño , el finalista Pedro Alfonso se animó a hacer las paces con el jurado que siempre le dio dolores de cabeza: Marcelo Polino . Por lo tanto, el actor apostó a un inesperado beso en su baile que no solo fue celebrado en el estudio sino que además, según las palabras del propio Peter, representaron una forma de "amigarse" con el temido integrante del jurado.




