'Be Water': el documental de Bruce Lee que sigue el viaje del guerrero

El documental de ESPN no profundiza, pero ofrece una atractiva mirada panorámica de la vida de la leyenda de las artes marciales
El documental de ESPN no profundiza, pero ofrece una atractiva mirada panorámica de la vida de la leyenda de las artes marciales Crédito: Familia Bruce Lee
Alan Sepinwall
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12 de junio de 2020  • 18:58

Be Water - Tres estrellas

Be Water , el nuevo documental de la serie 30 for 30 de ESPN, se abre con una audición en blanco y negro de su protagonista, la leyenda de las artes marciales Bruce Lee, de mediados de los años sesenta. Lee sigue en silencio las instrucciones de girar la cabeza en distintos ángulos, y el director le dice, desde fuera de cámara: "Ahora la cámara se va a alejar", e invita al protagonista a demostrar algunos trucos de kung-fu con un miembro del equipo técnico como objetivo teórico. Lee está absolutamente relajado, y relaja también a su público con un chiste de que hay que cuidarse de los accidentes, incluso en una prueba como esta. Se para con su postura típica, y de repente el brazo izquierdo explota en dirección al sparring con una velocidad que parece sobrehumana. Hace esto varias veces, de manera desquiciadamente rápida, y después el director le pide que haga una pausa y se vuelva a colocar como para que la cámara pueda capturar mejor sus increíbles movimientos.

El director Bao Nguyen probablemente haya elegido empezar Be Water con esa secuencia como una forma eficiente de demostrar la magia y el carisma que caracterizó las cortas pero reveladoras carreras del protagonista de Operación Dragón , tanto en la actuación como en las artes marciales. También funciona como una suerte de señal de cómo operará el resto de la película. En gran medida es una crónica bastante convencional, si bien atractiva, de la vida de Lee, pero cada tanto pega tan rápido y tan fuerte, que te vas a preguntar de dónde salió tanta energía de repente.

Luego de esta introducción, la película salta a 1971, cuando Lee volvió a Hong Kong (donde pasó la mayor parte de su infancia) para buscar el estrellato que no había conseguido en los Estados Unidos. Mientras escuchamos voces en off de su hija Shannon (quien lee cartas de su padre en otras escenas de la película), de su viuda Linda Lee Cadwell, de varios expertos en películas y sociología de la época, durante un par de minutos parece como si Be Water , como muchas otras películas de 30 for 30, fuera a enfocarse en un período corto de la vida de su protagonista. Pero no: se trata del típico dispositivo de las biopics que consiste en empezar cerca del fin para luego, como el director de la prueba de cámara de Lee, ir hacia atrás y ofrecer una imagen más amplia.

El título sale del descubrimiento que hizo Lee cuando era joven de que el agua puede ser suave e inasible, pero también lo suficientemente poderosa en las circunstancias apropiadas como para penetrar la roca más dura del planeta. Muchos de sus comentarios de archivo a lo largo de la película refieren el agua, incluyendo la idea de las pequeñas olas que causa arrojar una pequeña piedra en una piscina. Be Water quiere mostrarte toda la piscina, y todas las olitas, remontándose no solo a la infancia de Lee en San Francisco, donde su padre viajaba como un famoso cantante de ópera cantonesa, sino también a la larga y difícil relación de la industria del entretenimiento americana con actores de ascendencia asiática, y el maltrato de los japoneses-americanos durante y después de la Segunda Guerra Mundial, entre muchos otros interesantes temas.

La amplitud es admirable, y en gran medida necesaria para capturar al contexto de la creciente fama de Lee durante los sesenta, de su dificultad para triunfar en los Estados Unidos, y el impacto transformador que tuvo el puñado de films que rodó en los años anteriores a su shockeante muerte a los 32 años en 1973. Necesitamos, por ejemplo, ver clips de actores blancos en papeles asiáticos (John Wayne haciendo de Genghis Khan, Mickey Rooney como vecino de Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffany's , con los dientes salidos) para apreciar no solo la baja probabilidad que tenía Lee de pegarla, sino también las actitudes reinantes, las cuales hicieron que la Warner Bros. contratara al actor blanco David Carradine para hacer del protagonista chino-americano de Kung Fu , el drama de la televisión de los setenta, un proyecto que había concebido Lee como vehículo para sí mismo. Un antiguo ejecutivo de Warner explica, sin señales de arrepentimiento: "La idea era que el acento de Bruce iba a ser difícil para el público de la televisión estadounidense", y declara que el programa jamás se habría hecho con él en el papel de Kwai Chang Caine.

Pero en su intento de mostrar todas las pequeñas olas asociadas con la breve vida de Lee, Be Water muchas veces es tan difusa como la sustancia de su título. Nguyen y sus entrevistados quieren hablar de muchas cosas, y muchos de ellos reciben un tratamiento demasiado acelerado como para hacerles justicia. La película ni siquiera intenta explorar la vida de Ip Man (también conocido como Yip Man) más allá de su papel como el tutor de Lee en el arte del Wing Chun. En ese caso, quizás Nguyen considerara que la serie de películas de Donnie Yen como Ip Man era un tema ya cubierto, pero tampoco es que la biografía de Lee jamás hubiera sido dramatizada o narrada en un documental. (Las imágenes de la prueba de cámara que abren Be Water ya aparecían en I Am Bruce Lee , de 2012).

La película cuenta con una variedad impresionante de voces de toda la vida de Lee, incluyendo la de Kareem Abdul-Jabar, el jugador de la NBA, quien se entrenó con Lee cuando era estudiante en la UCLA, e hizo de uno de sus contrincantes en El juego de la muerte , la película inacabada. Todos permanecen fuera de cámara hasta el final, cuando Nguyen encuentra la manera más conmovedora de presentarlos. Por más agudos que sean los entrevistados cuando los escuchamos hablar -cuando se refiere al papel de Lee como Kato en Green Hornet , la serie de corta vida para ABC, el historiador y crítico Jeff Chang insiste: "Su presencia en la pantalla es una protesta en sí misma"-, Be Water es más potente cuando teje sus argumentos de manera visual. Las imágenes recogidas son notables, y no solo incluyen momentos famosos como Lee y el ex alumno Chuck Norris elongando antes de su climática pelea en El furor del dragón , sino también películas caseras, fotos familiares, y clips de su carrera menos conocida como actor infantil en Hong Kong. (Apareció en 20 películas antes de que sus padres lo mandaran a Estados Unidos para evitar que se metiera en problemas con pandillas). Cada vez que vemos imágenes de Lee en acción, resulta exasperante comprobar que el único que parecía saber usarlo en cámara era el propio Lee.

A lo largo de la película, Lee es presentado como un hombre que derribó barreras, tanto entre artes marciales como entre razas. "La gente está separada por sus estilos", explica en un momento. Su arte marcial característico, el Jeet Kune Do, tomaba prestados elementos de muchas disciplinas, y él fue uno de los primeros maestros de kung-fu en Estados Unidos en aceptar estudiantes no chinos. Dos de ellos -uno afroamericano, el otro latino- se hicieron muy amigos de su joven sensei, y en las noches en que salían, Lee y sus amigos se intercambiaban a las novias para darse la mano, para mostrarle a los mundos una imagen de un mundo post-racial. El hecho de que él se casara con una mujer blanca era, dice Linda, "un reflejo de cómo se sentía sobre Estados Unidos", aunque el país fue mucho menos generoso con él en relación a su etnicidad.

Como Lee es tan fascinante, Be Water j amás deja de ser atractiva. Ofrece un vistazo general sólido de la vida y el legado de Lee, en particular para aquellos que solo hayan visto la cara de Lee en remeras, o en una de las muchas películas influenciadas por él -por ejemplo, Uma Thurman luchando contra docenas de enemigos en Kill Bill con un traje inspirado en El juego de la muerte, de Lee-, o un Lee de ficción quedando en ridículo con Brad Pitt en Había una vez en Hollywood . Ambas películas de Quentin Tarantino estuvieron absolutamente influenciadas por Lee sin necesariamente dejarlo bien parado. ( Kill Bill de hecho le da una oportunidad más a David Carradine para fingir que es un maestro de las artes marciales). Be Water ofrece una imagen mucho más completa de Lee -incluso tiene un segmento sobre él entrenando al elenco de The Wrecking Crew , la película de Sharon Tate que aparece tanto en Había una vez en Hollywood. Aunque sólo por momentos está a la altura de su increíble talento.

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