
City Hunters : dibujos, TV y publicidad
City Hunters , serie animada inspirada en personajes de Milo Manara. Idea creativa: Gastón Gorali y Alberto Stagnaro. Directores de encuadre: Gustavo Cova, Diego Pernía, Víctor Ahmed. Asesoramiento en dirección: Carlos Baeza. Coordinación general: Rosanna Manfredi. Una producción de Encuadre para Telefé, los miércoles, después de la medianoche.
Nuestra opinión: bueno
Estrenados por primera vez en el canal de cable Fox con el apoyo de una fuerte campaña promocional, los diez episodios de la serie animada City Hunters acaban de llegar a la televisión abierta.
Lo que en rigor es casi un microprograma (cada capítulo no supera los 11 minutos) funciona para Telefé como un separador, minutos después de la medianoche del miércoles, entre el final de CQC y el comienzo de Diario de medianoche . Y en términos de rating la estrategia no pudo resultar más apropiada, porque el público que sigue a Mario Pergolini y sus hombres de negro es el mismo que podría sentirse atraído por este divertimento animado con toques sexy, destinado en principio a una audiencia juvenil y masculina.
Lo que ya vimos en Fox y ahora sin alteraciones llega a Telefé ratifica el talento de nuestros animadores y las posibilidades que esta expresión creativa ofrece en la TV. En términos de color, de encuadre y de diseño de personajes el trabajo es impecable y recrea a la perfección el imaginario de Milo Manara, sobre todo para quien conoce el modo en que este talentosísimo ilustrador y autor retrata el mundo femenino en sus historietas y adaptaciones gráficas.
El problema de City Hunters es el mismo que subyace en toda realización televisiva subordinada a las necesidades de promoción de algún producto específico, en este caso una marca de desodorantes. En vez de dejar en libertad a los personajes y explorar hasta dónde podrían llegar a partir de sus impulsos (estamos hablando de un escenario en el que un joven trata de aplicar las lecciones de un viejo maestro a la hora de seducir al sexo opuesto), las historias se subordinan a los estereotipados retratos de una serie de personajes femeninos que no dicen nada más allá de sus rasgos exteriores.
De esta manera, es posible que el objetivo de instalar el producto de marras a través de un atípico camino promocional se haya conseguido, pero a costa del desarrollo de las historias y los personajes. Buena parte de lo que se promete no llega a concretarse con resoluciones precipitadas y de un modo convencional, cuando precisamente el comienzo de cada episodio parece declarar lo contrario. Estamos, en definitiva, frente a avisos con más extensión de lo habitual, demasiado dependientes de las exigencias publicitarias y con un respaldo visual notable, que ratifica el talento de nuestros artistas para la animación.





