
Confusa zona de investigación
1 minuto de lectura'
"Zona de investigación" , programa periodístico conducido por Raúl Kollmann y Dolores Cahen D´Anvers. Producción ejecutiva: Jorge Taranto. Producción general: Patricio Malagrino. Miércoles, a las 22, por Canal 9.
Nuestra opinión: regular
La nueva versión de "Zona de investigación", que estrenó anteayer Canal 9, poco tiene que ver con el original que se produjo durante dos temporadas, en esa misma emisora, con la conducción de Néstor Machiavelli y Cristina Pérez.
Primero, porque el actual programa con Raúl Kollmann y Dolores Cahen D´Anvers conservó la idea de una investigación central al estilo de "Telenoche investiga", pero incorporó notas que habrían podido ser parte -si hubiesen estado bien desarrolladas- de ciclos como "Ser urbano" y "Kaos en la ciudad".
Segundo, porque en este caso los conductores no están ligados, al menos para el espectador, a las tareas periodísticas que presentan. No hay rastros en los dichos de los conductores, ni en el material periodístico que se muestra, de que Kollmann o Cahen D´Anvers hayan salido de Canal 9.
Tercero y último, porque en la forma de presentar los casos no existe ni la claridad de exposición ni el efecto de "entrega por capítulos" que lograba la dupla Machiavelli-Pérez.
El caso central
La investigación principal del programa debut de "Zona..." fue en torno de la empresa de medicina prepaga World Trade Med. Para llevar adelante la tarea se trazaron dos líneas de acción: por un lado, un productor haciendo uso de una cámara oculta se asoció a la compañía y luego comprobó que no podía hacerse los estudios clínicos, porque la empresa no tenía convenios con los centros de diagnósticos consignados en la cartilla médica; y por otro, se recurrió a Defensa del Consumidor donde se tomó contacto con los reclamos de los usuarios de World Trade Med y el drama de sus historias personales.
Pero, ¿fue siempre útil y/o necesaria la cámara oculta? No. Pudo ser práctica para dejar documentadas las promesas al momento de asociarse, pero carece de sentido para comprobar si los centros de estudios y diagnóstico trabajan o no con una obra social, ya que sólo haría falta pedir una entrevista con el administrativo responsable que diría: "No, no tenemos convenio". En este asunto, los prestadores nada tienen que ocultar.
La cámara oculta sí fue crucial para saber quién estaba detrás de World Trade Med: Rafael De Martino, ex titular de Medicorp, una empresa que terminó en escándalo legal.
¿Y qué más?
El informe acerca de World Trade Med fue, decíamos, lo central de "Zona de investigación". De lo periférico, poco se puede rescatar.
La sección "Días de otros" cubrió una jornada en la guardia del hospital Fernández, nota repetida si las hay en la pantalla chica de los últimos tiempos. Pero la falta de novedad se minimiza ante un informe bien hecho. Claro que éste no fue el caso.
"Zona..." desplegó una doble tarea: cubrir "a cara descubierta" el trabajo heroico de los médicos y descubrir "a cara tapada" (una vez más se usó la cámara oculta) la arbitrariedad en la atención a los pacientes. Si bien ambas situaciones pueden ser representativas de un hospital público, lo cierto es que de las imágenes no se desprendió cómo comenzó el maltrato hacia el productor embozado ni quién tenía razón en la disputa por un turno supuestamente perdido.
El drama de una familia afectada por un gen mortal fue una nota interesante, aunque pobremente desarrollada. Con este informe, el programa acumuló tres trabajos sobre temas médicos en una sola emisión.
En el último escalón de lo bizarro quedó "Mapa nocturno", una sección (hay que decirlo: con cámara oculta) sobre la noche prohibida de Buenos Aires, presentada por un periodista que, de repente, apareció dialogando con Dolores Cahen D´Anvers, corporizado en el lugar de Raúl Kollmann.
En fin, "Zona de investigación", fue una hora que se hizo demasiado larga.




