
La televisión en el tembladeral
El 13 destronó a Telefé a fuerza de calidad; fue la excepción en una TV decadente
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Portazos, enojos y denuncias marcaron el 2002 de la televisión argentina, que tampoco le ahorró a su público el espectáculo de la grosería y la falta de límites.
Los improperios de “ZapTV”, la cámara oculta con el fin de “revelar” la sexualidad de Marcelo Corazza en “Intrusos” y el hecho de que un productor de Mauro Viale quedara implicado en el secuestro del padre de Pablo Echarri –artista que sufrió como pocos al pseudoperiodismo–, fueron los síntomas febriles de una pantalla chica que debería, al menos, hacer su propio mea culpa.
La sonada pelea entre Jorge Lanata y sus históricos colaboradores Ernesto Tenembaum, Marcelo Zlotogwiazda y Adrián Paenza, fue el primer sismo en un año que iría de sacudón en sacudón.
En abril, un terremoto conmovió a Telefé: Marcelo Tinelli anuncia que no hará su programa a pesar de que las promociones del debut ya están en el aire. Finalmente, volverá con “El show de VideoMatch” a principios de mayo, pero no podrá ir al Mundial, uno de sus sueños. Con su vuelta también comenzará la larga batalla con “Son amores”, un exitaaaazo –al decir del Rey Sol– de Adrián Suar.
Tinelli debutó con 38,3 puntos, pero luego fue perdiendo rating poco a poco. La familia Marquesi se consagrará como la ganadora del año pero, contra todos los detractores de “El Show de VideoMatch”, el ciclo terminará con 25 puntos de rating promedio, una cifra que para casi todos es apenas una ilusión.
Recalentado el ambiente televisivo con esta pelea justa se sumaron otros contendientes. Mario Pergolini libró su propia batalla contra Marcelo Tinelli y ambos se “atacaron” desde sus propios espacios: Tinelli tuvo la imitación de Pergolini en su “Gran Cuñado” y Pergolini lo volvió loco con sus “QKRchs” (Cucarachas).
Por si alguien faltaba, en noviembre los hermanos Borensztein, enojados con Claudio Villarruel, gerente de contenidos de Telefé, decidirán exponer sus desavenencias privadas por medio de una solicitada.
Pero en plena temporada y más en el llano, los mediáticos, que habían empezado como excéntricos más o menos simpáticos, terminaron ensuciando la pantalla con lenguaje y gestos groseros en “ZapTV”, y con los desconocidos de siempre “Entre Moria y vos” también terminó sacando trapitos demasiado sexuales a la luz de la tarde, esto es, dentro del horario de protección al menor.
Para septiembre, el Comfer ya admitía que la televisión se había vuelto incontrolable. En el primer semestre, los canales acumulaban cifras siderales en concepto de multas; pero con la convicción de que finalmente no las pagarían –serían condonadas o canjeadas por publicidad– siguieron su camino de desbarranque hasta el 20 de noviembre, fecha en que el Comfer al fin conseguirá la firma de un decreto presidencial para cambiar tanto el régimen de sanciones como la guía de contenidos para los canales.
Todo por un punto
La ola descontrolada, para beneficio de los televidentes, se desdibujó hacia el último trimestre de 2002. Tal vez porque los exabruptos perpetrados por los canales en pos de “un punto de rating” no fueron fructíferos.
Luego de una paciente contienda en busca del primer puesto, después de doce años de liderazgo de Telefé, de la mano de Adrián Suar, Canal 13 logró destronarlo y pelear el primer lugar décima a décima. Y es justamente el 13, el canal que menos faltas a la ley de radiodifusión cometió durante el año. La calidad, como siempre, es bien recompensada por el público.
Pero si bien Telefé debió este año compartir y hasta ceder su corona, se lleva los laureles por haber dado nacimiento, en marzo, al mejor programa de la televisión argentina de 2002: “Los simuladores”. El programa concebido, desde los libros, por quien fue también su director, Damián Szifron (26 años), demostró que el talento es un arma de seducción imbatible.
En tanto, América, que había conquistado un tercer puesto, consolidado luego por la transmisión del Mundial (privilegio que debió compartir con Canal 7), lo fue perdiendo en el segundo semestre, como consecuencia de otra sorda batalla. En julio, Daniel Hadad pasó a ser dueño de Canal 9 y no sólo dejó a la pantalla de América sin un cuadro ideológico que contrapesara el espectro mayormente progresista de sus periodistas, sino que, además, como pudo –con torpezas y pocos aciertos, no mayores ni peores que los de América– llevó a su canal al tercer puesto sin escalas, lugar que mantendrá por el resto del año.
Y quinto en la lista, con errático destino, Canal 7 pasó 2002, de gestión en gestión, con penas y sin glorias, apenas destacándose por la transmisión de todos los premios del espectáculo: el Oscar, los Martín Fierro y el ACE.
Periodistas en la mira
Las peleas entre gerentes y productores, entre un conductor y otro, y entre un canal y la competencia, no fueron las únicas. El año había despuntado, como se ha señalado, con enfrentamientos entre periodistas. Y continuó así.
El grado de descomposición social se refleja también en el gremio periodístico y llegará al colmo cuando el entorno de ciertos políticos agredan a noteros de “CQC”, que aun mordaces, aun irónicos, aun maliciosos, no dejan de ser parte de un programa humorístico.
Pero la batahola alcanzó después límites insospechados cuando “Telenoche investiga” puso al descubierto el caso Grassi y Canal 9 se convirtió, sin disimulo alguno, en un muro de contención. Mientras, el resto del periodismo terminó “colgado” del rating de ese escándalo.
Por todo esto y más, cada vez con mayor frecuencia, los propios periodistas de distintos canales, de diversos programas, de diverso perfil ideológico y por los más diversos temas, hablaron de “operaciones de prensa” y de “periodistas comprados”.
El peso de las estrellas
Mirtha Legrand y Susana Giménez estuvieron ausentes durante 2002, pero no dejaron de ser tema de conversación. Por último, el 3 del actual, como si se hubieran puesto de acuerdo, una estuvo “almorzando” en “Son amores” y la otra, en una entrevista en “La Cornisa”. Y ahora que es oficial que las dos volverán a hacer TV en 2003, resulta que quien no estará, al menos hasta julio, será Tinelli.
Y si de luminarias se trata, el fabricante de estrellas Gustavo Yankelevich, desde el llano de su productora RGB, se abrió paso para crear otro fenómeno “Popstars”, Mambrú, para sumarlo al récord de ventas y recitales de sus antecesoras, las Bandana.
Justamente fue el sistema de estrellas lo que mantuvo la década de liderazgo de Telefé. Ahora, Canal 13, que ha capitalizado el secreto de las buenas producciones, parece dirigirse hacia esa lógica de hierro: firmó contrato con Mirtha Legrand y Guillermo Francella, dos pesos pesados que se sumarán el año próximo a Mario Pergolini y al mismísimo Suar. ¿Alguna estrella más? Será probablemente 2003 el verdadero gran año de Canal 13.
Ratings de 2002
- 56,7 puntos: Argentina v. Inglaterra, el partido del Mundial, marcó 37,1 puntos en América y 19,6 en Canal 7. Un total de 56,7 puntos.
- 38,7 puntos: la entrega sobre el Caso Grassi de “Telenoche investiga” sacudió a la audiencia.
- 38,3 puntos: después de la ida llegó la vuelta y Tinelli alcanzó esa cifra en su debut.
- 35,4 puntos: el 13 de agosto, “Son amores” batió su propia marca de audiencia con un recital del Rey Sol Martín Marquesi.
- 20 puntos: fue la marca que superó, al mediodía, “Kachorra” en sus últimos capítulos.
Los mejores
LOS SIMULADORES (Telefé).
SON AMORES (Canal 13).
TV REGISTRADA (América).
EL LEGADO Y EL LEGADO KIDS (Telefé).
ESPECIAL DE CARLITOS BALÁ (Canal 13).
Los papelones
COBERTURA DEL CASO ECHARRI (todos los canales).
CONTRAFUEGO (Canal 9)
ZAPTV (Canal 9)
EL CANDIDATO DE LA GENTE (Am.)
LA FELIZ (Canal 13).
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