Michael J. Fox: el camino de vuelta a la pantalla

El actor, que abandonó su carrera para luchar contra el mal de Parkinson que padece, reaparecerá en la TV norteamericana con un especial sobre su nueva vida
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30 de marzo de 2009  

NUEVA YORK ( Corriere della Sera ).- "Este planeta tan golpeado por la recesión y por las guerras tiene necesidad de optimismo. Y yo estoy en las mejores condiciones para transmitirlo, porque soy la persona más optimista del mundo." Diez años después de abandonar una muy exitosa carrera en Hollywood por culpa del mal de Parkinson, Michael J. Fox regresa a los escenarios en un esperadísimo programa especial de la cadena ABC, apropiadamente titulado Las aventuras de un optimista incurable.

En este show de una hora de duración, que se emitirá el 7 de mayo, a las 22, en la TV de los Estados Unidos, Fox explora la naturaleza de la esperanza, de la fortaleza interior y del optimismo. Para llevar adelante esa búsqueda, viajó por todo el mundo, desde Washington (el día de la asunción presidencial de Barack Obama) hasta las montañas del Himalaya para registrar en forma directa testimonios de personas famosas, y también de gente de a pie. Entre los entrevistados por Fox se destacan varios científicos y médicos dedicados a estudiar la influencia del poder terapéutico del optimismo en enfermedades incurables como la suya.

Una de las etapas de la travesía fue Bután. "Un país –explica Fox– que mide su éxito con un índice de felicidad bruta interna, en lugar del producto bruto interno. Es una moderna Shangri-La, un paraíso terrestre que pone a la alegría en el centro, por encima de todo lo demás. Quizá con la esperanza de que algún día la felicidad se convertirá en una ley."

Una nueva carrera

Para los fans del actor de origen canadiense, que acredita éxitos como Regreso al futuro y la serie Spin City, se trata de un regreso anunciado. Fox reveló al mundo que sufría de Parkinson en 1998, siete años después de que se le diagnosticara el mal, y decidió retirarse de la actuación en 2000, cuando los síntomas empeoraron. Fue entonces que creó la Michael J. Fox Foundation, la institución sin fines de lucro de su tipo más grande del mundo íntegramente dedicada a investigar una posible cura de la enfermedad. "Millones de estadounidenses están en la misma situación que yo", dice al justificar su largo apoyo a la investigación con células madre. El 9 de marzo último, cuando Obama anunció el levantamiento de las restricciones para la investigación con células madre, Fox estaba en la Casa Blanca entre los invitados a la ceremonia.

"Antes de la enfermedad, yo era Mike, el actor; después, me convertí en Mike, el actor que sufre de Parkinson. Ahora, solamente soy Mike, que sufre de Parkinson. La enfermedad terminó con mi carrera, pero, en algún sentido, se transformó en mi carrera. Tuve que construir una nueva vida cuando estaba muy feliz con la vieja", escribe Fox en su autobiografía Always Looking Up: The Adventures of an Incurable Optimist, que está a punto de editarse.

"Cuando Lance Armstrong le dijo al mundo que tenía cáncer, un ejército de personas enfermas lo siguió hasta París para acompañarlo en el Tour de France. Entendí, en ese momento, el impacto que ese anuncio provocó en la vida de todos ellos. Armstrong es quien me inspiró. Y esta cruzada no es sólo para mí, yo soy apenas un vehículo de algo más importante", reconoce Fox, para quien el secreto está en llevar adelante a conciencia una filosofía de vida. Y minimiza la aparente gravedad de su cuadro: "Entendí muy rápido que el temblor incontrolable es un hecho puramente físico, apenas una distracción. Lo importante es que quien me mira desde afuera tenga la misma impresión. Si los dos nos relajamos al mismo tiempo, el Parkinson ocupa el lugar que le corresponde en la vida, como la lluvia y el dolor de muelas".

Una de las familias más consolidadas de Hollywood está todo el tiempo al lado de Fox. La primera en ayudarlo es su esposa Tracy, con quien se casó en 1988. "En nuestra relación, siempre tratamos de darles prioridad a los aspectos cómicos en vez de los dramáticos. El secreto de un buen matrimonio consiste en que las peleas sean limpias y el sexo, sucio", confiesa. Y se permite la ironía en una reciente entrevista con la revista Good Housekeeping: "La gente nos mira, a mí y a mi mujer, y mueve la cabeza, como diciendo: «¡Pobrecitos...!», sin entender que nos divertimos mucho más que los demás". Cuando la revista le pregunta cuál es el momento más hermoso del día, Fox responde: "Es cuando nos acostamos todos sobre la cama, mi mujer, mis cuatro hijos y yo, y nos quedamos mirando televisión mientras comemos pochoclo casero".

La máxima de la filosofía existencial de Fox consiste en no darle importancia a aquello que no lo merece. "En una oportunidad –confiesa–, me pasé una hora entera discutiendo con mi hijo porque él estaba empecinado en irse a dormir con las botas de vaquero puestas. Cuando llegamos a un cierto punto, admití que no tenía una razón valedera para impedírselo. Desde ese momento, trato de no gastar energías en cuestiones irrelevantes."

Durante un reciente encuentro para recaudar fondos, Fox tocó la guitarra con los Who, uno de sus grupos favoritos. "Sucede que hay un montón de cosas que tengo ganas de hacer, como correr en la maratón de Nueva York. Ese momento llegará tarde o temprano. Estoy seguro que voy a poder."

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