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Premio con sabor a café

Ganó "Pasión de gavilanes"; "Padre Coraje", con doble éxito
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3 de abril de 2005  

PUNTA DEL ESTE.- En el Showroom Copacabana del hotel Conrad, de esta ciudad, se entregaron anoche los premios del Festival y Mercado de la Telenovela Iberoamericana (FyMTI) 2005, que consagraron como mejor telenovela a la producción colombiana "Pasión de gavilanes". Entre los argentinos, recibieron premios en distintos rubros "Los Roldán", "Locas de amor", "Padre Coraje", "Disputas" y la sorpresa de la muestra, "Güeros, en tránsito", una coproducción argentino-mexicana que se realizó por iniciativa de un grupo de jóvenes actores y cineastas marplatenses y sólo se vio hasta ahora en canales locales.

De las producciones de otras latitudes fueron galardonadas las telenovelas "Pasión de gavilanes", "Gitanas", "Pecados capitales", "Anita, no te rajes", "Dora, la celadora" y otra de las obras que llamaron la atención por el tratamiento innovador en la estructura dramática del melodrama tradicional, la telenovela colombiana "La saga, negocios de familia".

De los programas argentinos el que más galardones cosechó fue "Padre Coraje", que si bien no ganó en el rubro de mejor telenovela, por el cual competía, obtuvo los premios al mejor actor protagónico, que ganó Facundo Arana, y al mejor actor de reparto, que obtuvo Raúl Rizzo. "Locas de amor" se llevó el premio al mejor unitario, "Los Roldán" hizo lo mismo como mejor comedia y "Güeros, en tránsito" fue elegida como la mejor miniserie. El premio que le tocó a "Disputas" fue para Sebastián Roses como mejor dirección de arte.

En la producción de otros países de América, las telenovelas colombianas "Pasión de gavilanes" y "Pecados capitales" y la telenovela mexicana "Gitanas" se llevaron tres premios cada una. La primera fue elegida como la mejor telenovela, además de ganar los rubros al mejor tema musical, que se le otorgó a Nicolás Uribe, y el de mejor director, que ganó Rodrigo Triana.

"Pecados capitales", por su parte, ganó los premios al mejor autor (que se le otorgó a Dago García por su labor en esta telenovela y en "La saga, negocios de familia"), a la mejor actriz de reparto, que ganó Teresa Gutiérrez por sus interpretaciones en esta novela y en "Dora, la celadora", y a la mejor escenografía. "Gitanas", en tanto, se llevó los galardones al mejor vestuario (Fernando Bermúdez, Esteban De Llaca y Ernesto Gil), a la mejor fotografía y a la mejor adaptación.

Finalmente, como mejor producción fue considerada la que realizó Dago García para "La saga, negocios de familia"; como mejor actriz protagónica fue consagrada Ivonne Montero, por su labor en la telenovela norteamericana "Anita, no te rajes", y el premio a la revelación quedó desierto.

Los premios que se entregaron a Arana y a Rizzo tuvieron que ser retirados por el director de la tira, Martín Sabán, y por la actriz Lucía Calvo, que interpretó el papel de Mesina en la tira, debido a que los actores premiados no pudieron viajar hasta aquí.

Distinto fue el caso de "Los Roldán", cuyo premio a la mejor comedia fue recibido por los autores Adriana Lorenzón y Mario Schajris, y también el de "Güeros, en tránsito", mejor miniserie, premio retirado por su director y protagonista, Javier Pedersoli, y su productora y protagonista, Julieta Halac.

Propuestas innovadoras

Las dos producciones que llamaron la atención como propuestas innovadoras en la muestra, "Güeros, en tránsito" y "La saga, negocios de familia" lo hicieron por razones diferentes. La primera, por el resultado en el que ni la utilización de recursos de bajo costo para su realización ni la composición de un elenco formado casi totalmente por actores desconocidos en el ámbito televisivo denotan una diferencia de calidad con producciones de empresas poderosas en el mercado.

La segunda, por el tratamiento innovador que hace el autor, Dago García, de los elementos tradicionales de la telenovela clásica, pero que aparecen en historias colectivas en lugar de recaer exclusivamente en los roles protagónicos. Esta última obra también realiza varios cruces con otros géneros diferentes del melodramático, como el de suspenso, de una manera que se conjuga armónicamente con el espíritu de la telenovela clásica.

La entrega de premios resultó el broche de oro de una iniciativa que, más allá de muchos elementos que deben ser pulidos en posteriores encuentros de este tipo, sentó las bases para llevar al conocimiento masivo el análisis, la discusión y el intercambio de experiencias sobre la producción televisiva de ficción en la región. Una actividad que día tras día se encuentra en mejores condiciones de ponerse los pantalones largos en el mundo.

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