Quién quiere ser millonario: el amor que desafió al tiempo y a la muerte

Elida lleva 55 años de casada. Su sueño es conocer Italia, donde nació su papá.
Elida lleva 55 años de casada. Su sueño es conocer Italia, donde nació su papá.
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25 de junio de 2019  • 00:55

En una televisión que muchas veces muestra el amor y la juventud como si fueran dos conceptos indivisibles y a la vez frágiles, historias como la de Elida y Teo emocionan, y mucho.

Elida Agnello, docente, llegó a Quién quiere ser millonario con dos objetivos muy claros: "Si gano 30 mil pesos cambiamos el lavarropas y el termotanque, que no quieren más. Y si ganamos más plata tengo una asignatura pendiente que le prometí a mi padre: ir a Italia, al lugar donde nació. Algo que él no pudo cumplir".

Junto a la participante estaba Teo, su marido desde hace 55 años, o "mi Richard Gere", como se lo definió ella a Santiago del Moro . La historia de amor de este matrimonio, que fue agrandando la familia con hijos, nietos y bisnietos, comenzó en el Ferrocarril Roca. Así lo explicó él: "Tomábamos el mismo tren pero a distinto horario. Un día ella pierde el tren, y la ví pero no me animé a hablarle. Así estuvimos tres meses". A lo que Elida completó: "Me miraba pero no me decía nada. Perdí el tren a propósito durante tres meses. Cómo no lo iba a hacer si era un galán. Era y sigue siendo hermoso".

La pareja, que se mostró tan enamorada como el primer día, tuvo su etapa más dura en 2005, cuando a Teo le diagnosticaron cáncer y le recomendaron una operación urgente sin demasiadas posibilidades de recuperación. "No nos daban ninguna alternativa. Para él la palabra 'cáncer' es sinónimo de muerte. Con los chicos no se lo quisimos decir. Pero un día me mira y me dice: '¿Por qué estás tan mal?', y le contesté '¿No querés ir a Luján?' Yo estaba destruida por dentro, pensando en lo que le podía pasar".

La historia tuvo final feliz. Teo -hoy de 83 años- se recuperó y explicó frente a la emoción de su familia que tiene muy claro por qué: "A mí me salvó el amor de mi señora, de mis hijos, de mis nietos. Y me siguen salvando porque cada día estoy mejor. En las buenas y en las malas hay que seguir, tirar para adelante. Porque otra cosa no te queda".

El sueño de que los nietos conozcan el origen de su historia se podrá hacer realidad, gracias a los 300 mil pesos que ganó la abuela Elida. Y, de la mano, de la misma manera que llegaron al estudio, Elida y Teo se despidieron mirándose a los ojos. "De corazón, cada día la veo más hermosa", le dijo, mientras ella le decía orgullosa a Santi: "Es mi hombre del andén".

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