Quién quiere ser millonario: La radióloga que adoptó a un bebé abandonado con diagnóstico de parálisis cerebral

Andrea y su lucha por la adopción de su hijo.
Andrea y su lucha por la adopción de su hijo.
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28 de septiembre de 2019  • 02:26

Andrea Ferrari se sentía realizada. Excelente profesional, le dedicaba gran parte de su tiempo a su trabajo como radióloga. Hasta que un día, mientras cumplía su turno en el Hospital Santojanni la llamaron para hacerle una placa a Juan, un recién nacido que estaba en terapia intensiva. "Tenía 15 días y me tocó hacerle una placa de tórax. Estaba en terapia intensiva porque había nacido de 29 semanas con un kilo cien. En ese momento me enteré que lo habían abandonado al otro día de nacido".

No era la primera vez que Andrea tenía que hacer su trabajo en neonatología. Sin embargo, Juan estaba inquieto, y su impulso fue levantarlo y ponerlo contra su pecho. El bebé se relajó, y ella supo que no se iban a separar nunca más. "No sé por qué lo abracé, creo que fue el destino que me decía que teníamos que estar juntos. Al tenerlo a upa sentí una conexión especial. Él me eligió como mamá antes de que yo (lo elija) a él como hijo", describió emocionada en el transcurso de su participación en Quién quiere ser millonario , que terminó con un premio de 180 mil pesos.

Mientras Andrea, tranquila, contaba su historia, Juan estaba sentado a su lado, mirándola. Ahora ya tiene cuatro años y se lo ve tranquilo, como a cualquier chico de su edad. Aquella historia de amor en medio de una perspectiva terrible, desembocó en un final feliz: "Estuvo seis meses internado, tres en terapia intensiva, con respirador y sonda. Tenía un diagnóstico de parálisis cerebral. Me habían dicho que no iba a ver ni a oír, que iba a tener problemas motrices degenerativos. Fue superando todo día a día, derrumbando cada una de esas sentencias que le pusieron".

A medida que Juan se fue recuperando, comenzó otro capítulo difícil en la vida de Andrea : el de la adopción: "El tema legal no fue fácil, porque yo no estaba en el registro de adoptantes. Me quise anotar, pero como yo quería un nene en particular no me dejaron. Fui a hablar al juzgado y tuve que poner abogados y luchar un montón".

Hoy, con la tranquilidad de haber conseguido su objetivo, Andrea siente que todavía tiene mucho amor para dar: "No soñaba con tener hijos. Él despertó eso y me cambió la vida. Me gustaría tener otro hijo, ahora ya no lo descarto. Cuando sos madre ves el mundo de otra manera, te cambia totalmente la perspectiva. Es hermoso".

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