Quién quiere ser millonario: tuvo poliomielitis y recién pudo ponerse de pie por primera vez a los 50 años

Juan Maggi creció a partir de la adversidad y hoy lidera un proyecto solidario.
Juan Maggi creció a partir de la adversidad y hoy lidera un proyecto solidario.
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9 de agosto de 2019  • 00:29

"Lo difícil se hace, lo imposible se intenta. Hasta los dos millones no paro". Con esa convicción llegó Juan Maggi a Quién quiere ser millonario, la misma convicción con la que se paró por primera vez. a los 50 años. "Tuve poliomielitis cuando tenía un año. Durante mucho tiempo me trasladé con bastones canadienses, y a los cuarenta terminé en una silla de ruedas por el mismo deterioro de la enfermedad. Hace cinco años apareció esta tecnología biónica que tengo puesta, y me pude poner de pie por primera vez".

El participante, que eligió jugar parado ("Siempre me dicen que me siente, pero estuve 50 años sentado"), contó cómo se sale adelante con una imposibilidad tan grande como la que sufrió: "La discapacidad es durísima y no entra en una persona, entra en la familia. Decir que en la adolescencia la pasé bien es mentira, pero sí traté de seguir. Por ejemplo, como no era apto para bailar me hice disc jockey, para no perderme las fiestas. Además, viste que siempre el que pasa música algo liga...".

Juan no se dejó vencer por la adversidad, y hoy disfruta de sus hijos y de su esposa, que lo acompañó en los momentos más duros de su vida: "Ella es la verdadera heroína en esta historia. Porque la polio no fue el hito de mi vida, a lo 37 años tuve un infarto por no asumir quién era y lo que me había pasado. Y mi esposa tuvo millones de momentos para irse corriendo, pero se quedó".

Gracias a un sistema de pistones, sensores, y una computadora alimentada a batería, las piernas de Juan lo sostienen y le permiten moverse, "fueron meses de aprendizaje en los que me sirvió mucho el deporte. Eso de ponerse una meta, y todos los días tratar de llegar un poco más lejos fue importantísimo. Estuve ocho horas todos los días en el garaje de mi casa hasta que un día me paré".

Parte de esa rehabilitación, el participante la hizo con unas bicicletas especiales en las que se pedealea con las manos, y los 300 mil pesos que se llevó del programa están destinados a comprar más unidades para su fundación, y así seguir ayudando a los que tienen problemas motrices como él. Pero siempre aclarando que se puede superar una discapacidad sin renegar del pasado: "A decir verdad, cuando me paré, miré mi vida para atrás y me dí cuenta de que también estaba llena de cosas fantásticas. Siempre busqué llevarme la vida por delante, para que la vida no me llevara por delante a mí".

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