
Un amor profundo y correspondido
Atahualpa Yupanqui escribió a lo largo de su vida varias cartas a su mujer Nenette; su hijo Roberto Chavero las encontró en una caja y ahora pueden ser leídas por todos
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A pesar de ser conocido como un hombre serio y de carácter fuerte, Don Ata poseía una vida íntima muy cálida que compartía con su mujer Antonieta Paula Pepin Fitzpatrick, más conocida como Nenette, con quien se casó en 1979 luego de un frustrado matrimonio con María Martínez.
Durante los años que Atahualpa y Nenette estuvieron juntos, el cantante popular escribió desde el lugar del planeta en el que estuviera exiliado cartas en las que expresaba el amor hacia su fiel compañera, su preocupación por la maduración de su hijo y sus opiniones acerca del mundo, la política y las ideologías.
Roberto Chavero, su hijo, fue quien se encargó de recopilar todos esos escritos, que había encontrado en una caja después de fallecidos sus padres.
Estas cartas fueron no sólo una muestra de amor y cariño hacia su mujer, su hijo y su patria, sino también una "rectificación de su actitud de artista", según comentó Chavero, ya que poseen un importante contenido poético.
Nenette nació en la isla de Terranova, cuando era posesión francesa. Por lo tanto, era francocanadiense. Luego vino a la Argentina con su padre, y se zambulló en el mundo del folklore. Gran estudiosa y crítica de la obra de su marido, poseía un seudónimo, "Pablo del Cerro", que utilizó para componer junto con Yupanqui algunas de sus canciones como Luna tucumana, El arriero, El alazán, Chacarera de las piedras y El vendedor de yuyos.
Ella realizó un gran aporte a la obra de Yupanqui, porque participó plenamente apoyándolo a la distancia o cuando Atahualpa podía estar junto con su familia, discutiendo fuertemente, en torno a la letra o la música de las canciones que componían.
Ambos se admiraban mutuamente, y si bien existía ese amor de flores y obsequios, el más profundo amor lo expresaban en la admiración que sentían el uno hacia el otro. "Poseían un sentimiento de unión creativa", calificó Chavero.
Nenette era el "cable a tierra" de Yupanqui y quizá por eso se explica las poéticas y emotivas palabras que él usaba cuando tenía que escribirle a su amada desde tan lejos y contarle las vivencia no de turista sino de alguien que percibía lo esencial de los pueblos.
Yupanqui no muestra en estos escritos de puño y letra, algo distinto a lo que veía su público, porque en la intimidad "era igual a como lo conoció todo el mundo. El no se ponía el traje de Atahualpa Yupanqui para subirse al escenario", señaló quien más lo conoció, su hijo.
Por este motivo, Chavero señaló que: "Fue una decisión difícil", el dar a conocer públicamente algo tan personal como las cartas, porque reconoce que su padre "era muy irónico en las palabras", y al hacer referencia a colegas u otras personas su publicación requería de resguardo.
Hoy, esos mensajes pueden ser apreciados por sus admiradores, ya que en el otoño de 2001 se editó Cartas a Nenette, un compilado de esa correspondencia realizado por el periodista Víctor Pintos y editado por la Editorial Sudamericana.
Para leer fragmentos de algunas de las cartas, se puede ingresar en:
www2.lanacion.com.ar/suples/revista/0137/p02.htm




