
Vanessa Mae y un menú con muchos ingredientes
Ecléctica: con 19 años, ya vendió dos millones de CD con su cóctel de música clásica, rock, jazz y pop desde el violín eléctrico.
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Con sólo 19 años, Vanessa Mae lleva vendidos más de dos millones y medio de discos con sus dos primeros álbumes.
Nacida en Singapur, hija de un padre tai y una madre china, pero radicada en Londres desde niña, tiene todo el aspecto de una artista pop. Pero en vez de vender discos cantando, bailando o calzándose una guitarra eléctrica, toca el violín.
Lo notable es que consiguió tantos adeptos ofreciendo un menú que abarca no sólo la música clásica, sino también el pop, el acid jazz y el rock.
Con este ecléctico repertorio, consiguió que la música instrumental vuelva a competir en los primeros puestos de los rankings como lo hizo, en la década anterior, su colega y compatriota Nigel Kennedy.
Vivaldi con base rappera y clásicos del rock "cantados" en violín, todo envuelto en una cuidadosa imagen juvenil y desprejuiciada (con videoclips y un violín eléctrico blanco con forma de guitarra stratocaster incluidos): lo que ofrece Mae no es una fórmula nueva, pero demuestra que sigue siendo efectiva.
En diálogo telefónico con La Nación , Mae delata en su voz blanca y aguda sus 19 años, mientras se define a sí misma como "una teenager de los 90". Mae argumenta: "Crecí en los noventa y por eso fue natural para mí tener un gusto ecléctico en música. Como persona amo músicas muy diferentes y como violinista me encanta tener la libertad para tocar tanto música pop o rock como clásica".
Mae grabó su primer disco, "The violin player", a los 14 con este peculiar repertorio. Luego, para alejar sospechas sobre sus cualidadaes como intérprete, en su segundo álbum interpretó sólo obras clásicas, pero esta vez en su formato tradicional. La sorpresa fue que a las dos semanas vendió medio millón de copias, el disco del género clásico que más rápidamente alcanzó esta cifra en la historia.
Vivaldi "futurista"
Ahora, con "Storm", retoma su particular mezcla de géneros. Con el sostén del éxito de ventas de los dos discos anteriores como principal argumento, Mae se suma a los que piensan (como pasó con Waldo de los Ríos, por ejemplo) que hacer versiones "electrificadas" de Vivaldi o de Bach acerca nuevo público a la música clásica. "Cuando trabajo en un álbum lo pienso como un viaje, una aventura", explica sobre la génesis de sus discos. Cuenta que pensó en el concierto de Vivaldi, "La tormenta", porque "es una obra que toqué toda mi vida, desde muy pequeña, en su versión clásica. Entonces, pensé que sería un buen desafío ofrecer esta obra a una nueva generación con un tipo de feeling totalmente diferente, más moderno, más futurista". "Pero en general -agrega- en este álbum hay acid jazz, rock & roll, pop y clásico, y cuando hago estas mezclas no tengo una fórmula, hago lo que siento que está bien".
"Storm" es un cóctel que además de las variantes "futuristas" de los clásicos incluye un cover de "Hocus Pocus", el famoso tema del grupo de rock sinfónico Focus y la canción que cantó en la ceremonia del regreso de Hong Kong a la soberanía china.
Mae se entusiasma con la posibilidad de que nuevos oyentes conozcan el violín a través de sus discos. "Este álbum es más que nada pop y va a llegar a gente de muy diferente tipo. Si algunos de ellos escuchan por primera vez el violín y les gusta este nuevo sonido, estaría muy contenta", asegura.
Es que, a pesar de que hace cinco años que convive con el éxito, confiesa seguir sorprendida por el hecho de que "millones de personas escuchen por primera vez música en violín". Es cierto que en "Storm" decidió también poner su voz a alguna de las canciones y sostiene que la música instrumental tiene una ventaja: "El lenguaje deja de ser un problema. Puedo tener oyentes en América, Europa y Asia y comunicarme con ellos a través de la música, más allá del idioma que hablen".
La violinista piensa viajar a Buenos Aires para promocionar "Storm" y su segundo álbum clásico "China girl", y hacer su primera gira mundial, en la que mostrará de lo que es capaz una adolescente virtuosa, con su violín. Y su desprejuicio.





