
La leyenda del ajenjo, deidad y demonio de las bebidas alcohólicas.
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Acaba de editarse en castellano ajenjo, mito e historia, un ensayo que recorre la historia cultural de la bebida supuestamente alucinógena que fue prohibida por casi un siglo. El autor, Phil Baker, hizo una exhaustiva investigación de la historia del hada verde: recorrió los mitos y rituales del ajenjo y sondeó la injerencia del alcohol en la vida creativa de los artistas para explicar el revival de esta bebida plagada de anécdotas nocturnas de burdel.
El ensayo, "profusamente ilustrado" con fotos de avisos callejeros y publicidades de época, está prologado por Eduardo Berti e incluye tres apéndices en los cuales se recuperan relatos, una pieza dramática de Raymond Queneau y poesías (Antonin Artaud, Gustave Kahn y Joséphin Péladan, entre otros) dedicadas al ajenjo; una especie de catálogo con las marcas disponibles; curiosidades varias y una irónica galería de fotos.
Según el libro publicado por la editorial Cántaro, el ajenjo o absinthe fue el chivo expiatorio de las corrientes antialcohólicas (hasta llegaron a considerarlo antipatriótico) y también el elixir de numerosos artistas (Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Rimbaud, Vincent van Gogh, Pablo Picasso), tangueros (Eduardo Arolas, Carlos Gardel y Enrique Cadícamo) y del inventor del primer fonógrafo, Charles Cros.
El absinthe es un licor a base de ajenjo, una de las hierbas más amargas que se conocen y con un gran poder antiséptico, que se utilizaba como conservante. Para contrarrestar su áspero sabor se mezcla con muchas otras hierbas como angélica, coriandro, anís y mucho azúcar. Su porcentaje de alcohol varía entre los 55 y 85 grados que logran conservar las supuestas propiedades alucinógenas del thujone, compuesto químico al que se le atribuyó causar cuadros epilépticos y alucinaciones crónicas de ajenjistas no ocasionales.
"Diosa verde" para algunos y "demonio verde" para otros, el ajenjo se prohibió en 1907 a raíz de un crimen: un campesino suizo mató a su esposa embarazada y a sus dos hijas bajo los efectos de esta bebida. Sin embargo, al tiempo se descubrió que el hombre bebía cinco litros de vino por día además de algunas pocas copas de ajenjo.
Ante su prohibición, justificada con razones morales (los afiches de los ajenjos tenían de protagonistas a las mujeres) y económicas (era un rival comercial del vino) se empieza a producir el Pernod, un pastís de ajenjo que respondía a la fórmula del absinthe pero era preparado con todas las hierbas menos el ajenjo. "Me voy compadre sin rumbo fijo/ mas no sin antes visitar el bodegón/ que ayer nos viera siempre reunidos/ contando hazañas entre copas de pernod", canta Gardel en "Barra querida".
En 1993 John Moore, ex guitarrista de Jesus and Mary Chain, encontró ajenjo en Praga y le produjo "ensoñaciones increíblemente vívidas (…) surrealistas y obscenas". Moore se obstinó en importar la bebida que la destilería familiar checa Hill nunca dejó de fabricar. Green Bohemia lanzó el ajenjo en Inglaterra en 1998, cuando se descubrió que la bebida nunca había sido formalmente prohibida. Actualmente, su uso está regulado por la política de cada Estado. En el Mercosur se pueden comercializar bebidas de hasta 55º de graduación alcohólica.
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