Duelo de alto nivel entre Francia y Marruecos por el pase a semis del Mundial
Un ataque temible que busca resurgir ante laterales de talla internacional, mediocampos muy técnicos, porteros con fama de atajapenales: el encuentro del jueves entre Francia y Marruecos, que vale el pase a la semifinal del Mundial

Un ataque temible que busca resurgir ante laterales de talla internacional, mediocampos muy técnicos, porteros con fama de atajapenales: el encuentro del jueves entre Francia y Marruecos, que vale el pase a la semifinal del Mundial, promete duelos muy disputados en todos los sectores.
1. Ataque mágico vs. alas del deseo
La salvación de Francia pasará necesariamente por una actuación de altísimo nivel de su cuarteto ofensivo, de prestaciones mágicas al inicio del torneo, aunque especialmente contenido en octavos de final por la áspera defensa paraguaya (1-0).
El capitán Kylian Mbappé, autor del tanto del triunfo ante la Albirroja, con el que llegó a siete dianas en el certamen, será observado con especial atención por la defensa de los Leones del Atlas.
Pero también se espera el despertar de las otras dos estrellas del ataque, Michael Olise y Ousmane Dembélé, irreconocibles y sin soluciones frente a Paraguay.
Olise, que mostró un desacierto técnico inusual y pérdidas de balón poco habituales en él, deberá reencontrarse con esa visión de juego que había maravillado al planeta fútbol hasta entonces.
Los Bleus esperan igualmente destellos del Balón de Oro, estancado en cuatro goles desde su triplete contra Noruega en la primera fase (4-1), para dinamitar la defensa marroquí.
Pero el Mosquito se topará en su banda con Noussair Mazraoui, pilar de Marruecos. El jugador del Manchester United, capaz también de jugar en el centro de la zaga, es una referencia mundial en la posición de lateral izquierdo.
La fuerza de los africanos reside en contar con su equivalente en la derecha, Achraf Hakimi, que hace las delicias del PSG.
El doble campeón de Europa no es solo un simple defensa. Incansable contraatacante, el capitán marroquí sobresale en ese papel híbrido entre lateral y centrocampista que también desempeña en su club a las órdenes de Luis Enrique.
Dependerá de los franceses aprovechar los espacios que deje a su espalda, lo que podría incitar a Didier Deschamps a volver a confiar en el veloz Bradley Barcola, titular en los dos últimos partidos y que ya suma dos goles.
2. La batalla por el mediocampo
Además del dúo Hakimi-Mazraoui, Marruecos se apoya en un mediocampo muy técnico que amenaza con monopolizar el balón, como hace cuatro años en la semifinal del Mundial 2022 vencida 2-0 por Francia.
Con la promesa Ayyoub Bouaddi, de 18 años, como mediocentro defensivo y dos jugadores, Neil El Aynaoui y Azzedine Ounahi, capaces de proyectarse e incluso de anotar, el centro del campo francés se verá sometido a una dura prueba.
Los Bleus, con su sistema muy ofensivo 4-2-3-1, tendrán que estar muy atentos para mantener el equilibrio, una tarea aún más complicada por las dudas en torno a la presencia de Aurélien Tchouaméni.
Afectado en el muslo y baja en octavos de final, el centrocampista del Real Madrid es duda para arrancar el partido. En caso de una nueva ausencia, previsiblemente será Manu Koné quien acompañe a Adrien Rabiot en el doble pivote situado por delante de la defensa.
3. La guerra por evitar goles
El seleccionador Mohamed Ouahbi puede contar con la seguridad de Yassine Bounou bajo los palos de Marruecos, un equipo que ha recibido cuatro goles en cinco partidos.
A sus 35 años, el guardameta del Al Hilal saudí es mucho más que un especialista en los penales.
Se hizo mundialmente famoso en Catar 2022 por sus reflejos y su impresionante envergadura física, de 1,95 metros de estatura.
Bono tiene habilidades de sobra para desesperar a los atacantes franceses.
En el bando azul, Mike Maignan es más enigmático, pero el guardameta del AC Milan, que solo ha encajado dos goles en cinco partidos, está firmando un primer Mundial bastante sólido.
Él también hace estragos frente a los lanzadores de penaltis, al contrario de su ilustre predecesor, Hugo Lloris.
El portero de 31 años es uno de los principales líderes del grupo francés y una roca (1,91 m, 91 kg) sobre la que la defensa puede apoyarse. Único inconveniente: su juego con los pies no siempre es muy preciso.



