Fiscalía de EE.UU. busca retirar la ciudadanía a exdiplomático que espiaba para Cuba

MIAMI (AP) — Fiscales federales buscan revocar la ciudadanía estadounidense al exembajador de Estados Unidos Manuel Rocha, el exdiplomático encarcelado que actuó como agente secreto de Cuba desde la década de 1970 en una de las traiciones de más larga duración en la historia del servicio exterior.
La Fiscalía de Estados Unidos en Miami presentó el jueves una demanda civil de desnaturalización que completaría la caída en desgracia de Rocha, nacido en Colombia, al despojarlo de la ciudadanía que obtuvo tras mudarse a la ciudad de Nueva York a los 10 años con su madre viuda y dos hermanos.
Rocha, de 75 años, fue arrestado a finales de 2023 y posteriormente condenado a 15 años en una prisión federal tras admitir que trabajó durante décadas como agente secreto para la Cuba comunista. Un agente encubierto del FBI lo grabó en secreto mientras elogiaba a Fidel Castro llamándolo “El Comandante” y se jactaba de su labor para el gobierno comunista de Cuba, calificándola como “más que un grand slam” contra el “enemigo”, refiriéndose a Estados Unidos.
La declaración de culpabilidad por 15 cargos federales evitó un juicio que habría arrojado nueva luz sobre qué hizo Rocha exactamente para ayudar a Cuba incluso mientras ocupaba prestigiosos cargos en el Departamento de Estado, como embajador en Bolivia y puestos de alto nivel en Argentina, México, la Casa Blanca y Estados Unidos. Ni siquiera está claro en qué momento los fiscales federales sospecharon por primera vez que Rocha espiaba para Cuba.
Como parte de su acuerdo de culpabilidad, Rocha reconoció que se vinculó por primera vez con agentes de inteligencia cubanos en 1973 —cinco años antes de solicitar la ciudadanía de Estados Unidos— mientras asistía a un programa estudiantil en Chile al final del gobierno del presidente socialista Salvador Allende. Poco después, por indicación de La Habana, se inscribió en programas de maestría en las universidades de Harvard y Georgetown en su camino a ser contratado por el Departamento de Estado de Estados Unidos.
Por lo general, el gobierno enfrenta una alta carga de prueba para revocar la ciudadanía, ya que la ley federal exige que los fiscales demuestren con pruebas convincentes que una persona obtuvo la ciudadanía de manera ilegal o consiguió la naturalización mediante “la ocultación de un hecho sustancial o por una tergiversación deliberada”.
Los fiscales alegaron, en documentos judiciales, que Rocha mintió bajo juramento al afirmar que “creía en la Constitución de Estados Unidos” y que no tenía afiliación con el Partido Comunista de Cuba al solicitar la ciudadanía en 1978.
“El Distrito Sur de Florida ayudó a derribar a uno de los espías cubanos más prolíficos jamás descubiertos en Estados Unidos”, señaló el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones, del Distrito Sur de Florida. “El objetivo de este caso civil de desnaturalización es terminar el trabajo”.
El Departamento de Justicia ha incrementado de manera significativa su enfoque en los casos de desnaturalización en los últimos años, y el año pasado emitió un memorando interno a los fiscales en el que les ordenó priorizar los casos contra personas que “representen un peligro potencial para la seguridad nacional”, incluso mediante terrorismo y espionaje.
Una investigación de The Associated Press sobre Rocha encontró varias señales de alerta que se pasaron por alto en el camino, incluida una advertencia que un veterano operativo de la CIA recibió hace casi dos décadas de que Rocha trabajaba como agente doble. Información de inteligencia por separado reveló que la CIA sabía ya en 1987 que el líder cubano Fidel Castro tenía un “súper topo” profundamente infiltrado en el gobierno de Estados Unidos, y algunos funcionarios sospechaban que podría haber sido Rocha.
Durante los últimos dos años, el FBI, el Departamento de Estado de Estados Unidos y la CIA han trabajado para descifrar la mayor pieza faltante del caso: qué pudo haber entregado exactamente el diplomático de larga trayectoria a Cuba. Rocha pasó los primeros meses de su encarcelamiento siendo interrogado por funcionarios federales, pero no se sabe qué nueva información se obtuvo de esos encuentros.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



