Fuerte caída de visas de EE.UU.: cómo la ofensiva de Trump también afectó a la inmigración legal
Este año, al gobierno norteamericano redujo a la mitad la emisión de visas de inmigrante, necesaria para obtener la green card; estudiantes y trabajadores también fueron afectados
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NUEVA YORK.- A principios de este año, la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, redujo a la mitad la inmigración legal con políticas que bloqueaban las visas para inmigrantes de casi la mitad del mundo.
Según los datos gubernamentales más recientes disponibles, el Departamento de Estado emitió tan solo 26.000 visas de inmigrante, que otorgan la green card y el estatus de residente permanente legal, en febrero, en comparación con un promedio de 52.000 al mes en los años anteriores a que Trump asumiera el cargo.

Las políticas, que entraron en vigor a finales del año pasado y principios de este, hicieron prácticamente imposible la inmigración desde 91 países y redujeron el número de visados de inmigrante disponibles en otros 61. África y Medio Oriente se vieron particularmente afectadas, y la inmigración procedente de países de mayoría musulmana se desplomó en más del 90%.
Trump ha llamado la atención por su represión contra la inmigración ilegal, pero también ha sido duro a la hora de limitar la inmigración legal. Con la excepción de la pandemia del coronavirus, estos recortes a la inmigración legal fueron los mayores desde que la administración Hoover negara unilateralmente visas a inmigrantes legales que, de otro modo, habrían cumplido los requisitos, durante la Gran Depresión, según David Bier, experto en inmigración del Instituto Cato, de tendencia libertaria y partidario de aumentar la inmigración.
En el primer año tras el regreso de Trump a la presidencia, el número de visas disminuyó solo ligeramente, en torno a un 10%. Luego, en enero, una prohibición de viaje ampliada impidió que personas de 39 países obtuvieran visas o ingresaran al país, y una suspensión en la emisión de visas afectó a inmigrantes de otros 52 países. La visa de diversidad para inmigrantes, una visa especial para personas de países con pocos inmigrantes, había sido suspendida un mes antes.
La administración afirmó que estas políticas se implementaron para mejorar la evaluación de los solicitantes de visa en cuanto a riesgos de seguridad y para un posible uso futuro de beneficios públicos.
Para miles de inmigrantes esperanzados, estas políticas supusieron un obstáculo final, a menudo desgarrador, al término de lo que, en la mayoría de los casos, es un proceso de años para cumplir con todas las normas y poder inmigrar legalmente.
Daniel Brackins, ciudadano estadounidense residente en Los Ángeles, afirmó que su hijo nació en Kazajistán porque las nuevas políticas impidieron que su esposa, Zhanna, obtuviera una visa para ingresar a Estados Unidos en la última etapa del proceso legal de inmigración.
“Mi esposa y yo hemos tenido muchas rupturas, y eso genera mucha tensión en nuestra relación”, dijo, “sobre todo al ver a mi hijo crecer a través de videollamadas”.
Durante más de ocho meses, el Departamento de Estado prácticamente no ha emitido visas de inmigrante a personas de los países afectados. Canadá y México, donde no se impusieron restricciones a las visas, fueron algunos de los pocos países que registraron un aumento en las nuevas visas de inmigrante; en conjunto, representaron alrededor del 30% de todas las visas de inmigrante emitidas en febrero.
No se disponía de datos más recientes, y el Departamento de Estado no respondió a las preguntas sobre por qué había publicado estadísticas de visados con menos frecuencia durante la gestión de Trump.
Las nuevas políticas se impusieron sin la aprobación del Congreso y posteriormente fueron bloqueadas por un tribunal federal. A finales de agosto, tras dos demandas distintas, los tribunales federales ordenaron al gobierno que reanudara la emisión de visas. Sin embargo, a pesar de las órdenes judiciales, la gran mayoría de las personas cuyas visas habían sido bloqueadas aún siguen esperando.
La espera ha mantenido a Wilian Nelson Hernández Morales varado en Guatemala desde enero. No ha podido regresar a Middlesex, Nueva Jersey, donde criaba a sus cuatro hijos con su esposa, Angela Duro.
Hernández llegó ilegalmente a Estados Unidos siendo menor de edad hace 26 años y decidió solicitar la residencia permanente por matrimonio tras casarse con una ciudadana estadounidense en 2021. Cuatro años después, viajaron a Guatemala para una entrevista y les informaron que su solicitud habría sido aprobada de no ser por la suspensión de visas. Hernández aún espera una visa para regresar a Estados Unidos.
Las visas de estudio y trabajo también cayeron
Las visas de inmigrante han sido las más afectadas, pero las visas para estudiantes y trabajadores también disminuyeron, cayendo un 30% en comparación con el año anterior. Las visas para turistas y visitantes de negocios bajaron alrededor de un 25% en febrero.

La prohibición de viajar impidió por completo que las personas de esos 39 países obtuvieran visas de estudiante o de trabajo, y las nuevas normas y tarifas provocaron que también se emitieran menos visas de estudiante y H-1B a personas de otros países. India y China, por ejemplo, no estuvieron sujetas a ninguna prohibición, pero aun así experimentaron fuertes descensos en la emisión de visas de estudiante y de trabajo.
Los visados para trabajadores agrícolas temporales y trabajadores de intercambio se mantuvieron prácticamente en los mismos niveles que antes, pero los visados para otros trabajadores temporales en sectores como la hostelería y el turismo disminuyeron.

Trump también ha cerrado o restringido otras vías legales para entrar en el país, limitando drásticamente el programa de refugiados, impidiendo que las personas soliciten asilo en los puertos de entrada y utilizando todo tipo de mecanismos burocráticos para presionar a los inmigrantes a que se marchen.
Según expertos en inmigración, estos cambios, junto con la campaña de deportaciones masivas del gobierno, forman parte de un esfuerzo por limitar la inmigración de todo tipo. En conjunto, podrían lograr los mismos objetivos que las drásticas leyes antiinmigratorias aprobadas por el Congreso a principios del siglo XX mediante decretos ejecutivos.
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