¿Irán en el Mundial? Anfitriones estadounidenses están listos para el Team Melli
Dado el conflicto en Medio Oriente, la selección de fútbol de Irán no sabe si participará en la Copa del Mundo que arranca en menos de un mes, pero sus anfitriones en Estados Unidos avanzan

Dado el conflicto en Medio Oriente, la selección de fútbol de Irán no sabe si participará en la Copa del Mundo que arranca en menos de un mes, pero sus anfitriones en Estados Unidos avanzan a toda marcha en los preparativos de bienvenida.
En el complejo deportivo que debe recibir al Team Melli en la calurosa Tucson, Arizona, los empleados riegan y cortan el césped metódicamente a una altura de cerca de dos centímetros, tal como lo estipulan las reglas de la FIFA.
El gramado se mantiene en "las mismas condiciones en las cuales ellos jugarán, tanto en Los Ángeles como Seattle", detalló a la AFP Sarah Hanna, directora del Complejo Deportivo Kino, donde juega el club local FC Tucson.
"Estamos encantados de recibirlos, y les vamos a dar una experiencia positiva", agregó Hanna. "Para nosotros está confirmado 100%, y nunca se ha puesto en duda (...) hasta que escuchemos algo diferente de la FIFA".
Entre 12 y 20 reuniones semanales se concretan en el complejo para coordinar los arreglos logísticos de hospedaje, alimentación y seguridad del Mundial que se celebra en Estados Unidos, Canadá y México del 11 de junio al 19 de julio.
El trabajo no se ha paralizado a pesar de la incertidumbre en la cual se encuentra la selección iraní desde febrero, cuando Estados Unidos e Israel entraron en guerra con Irán.
- "Ambiente seguro" -
La FIFA insiste en que la selección estará en la Copa.
Pero el viernes el presidente del equipo persa estipuló diez condiciones para participar, incluyendo temas de visados y de respeto al cuerpo técnico.
Washington podría vetar la entrada a miembros de la delegación vinculados con los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Teherán, considerado una organización terrorista por Estados Unidos.
Teherán exigió además seguridad para su escuadra, punto en el que el presidente Donald Trump echó leña al fuego.
El mandatario republicano dijo en marzo que la selección era bienvenida, pero agregó de inmediato que no veía "apropiada" la participación en el torneo en suelo estadounidense "por su propia vida y seguridad".
Ya en Tucson, ciudad de mayoría demócrata, Hanna afirmó que las autoridades diseñaron "un plan de seguridad adaptado", que contempla mantener la mayoría de los entrenamientos cerrados al público.
Jon Pearlman, presidente del local FC Tucson, busca calmar las tensiones desmeritando las palabras de Trump como parte de una retórica "grandilocuente" que tiene lugar solo en las redes sociales.
"No creo que el presidente Trump o alguien en nuestro gobierno busque hacerlos sentir indeseables o en peligro. Ellos crearán un ambiente seguro porque queremos que nuestro país siga siendo un anfitrión", agregó Pearlman, quien mira hacia el Mundial femenino de fútbol de 2031.
- "Imposible" -
En el Complejo Deportivo Kino, está previsto que los jugadores iraníes tengan un gimnasio equipado con equipos de musculación, bañeras de hielo y camillas para masaje.
"Los recibimos con los brazos abiertos", dijo Pearlman. "Somos parte de la comunidad mundial del fútbol (...) el juego une a las naciones, no las separa".
Un sentimiento que es compartido en la ciudad de unos 540.000 habitantes en ambos lados del espectro político.
"Espero que se sientan bienvenidos aquí a pesar de que estamos haciendo lo que estamos haciendo", dijo Rob McLane, un aficionado del fútbol de salón y crítico de la guerra contra Irán.
En la acera contraria, los votantes republicanos separan la política del deporte.
"Me alegro de que vengan, y no tengo malas intenciones o reservas", comentó Michael Holley, un veterano que aprueba la guerra por considerar que es necesaria para impedir que Irán desarrolle una bomba atómica.
Holley, de hecho, sostuvo que las palabras de Trump no debían leerse como una amenaza. Él "temía que los atletas fuesen castigados por su propio gobierno si tenían una voz propia", comentó.
Ya la comunidad iraní que reside en Tucson está dividida.
Para algunos, como Ali Rezaei, el once es un instrumento de propaganda del régimen de los mulás, y es difícil sentir orgullo patrio con la selección tras la sangrienta represión por parte de la República Islámica de las manifestaciones populares que dejó miles de muertos en enero.
"Me resulta imposible apoyarlos", dijo Rezaei a la AFP. "Si hay una protesta contra ellos, puede que vaya".



