La muerte de un caballo de carruaje en Central Park reaviva los pedidos para poner fin a una tradición de Nueva York
Concejales de la ciudad presentaron proyectos contrapuestos: uno busca prohibir los paseos y otro reforzar la protección de los animales
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NUEVA YORK.- Un caballo de carruaje de 16 años murió la semana pasada mientras transportaba pasajeros por Central Park, lo que reavivó el movimiento que busca prohibir esta tradición de la ciudad de Nueva York.
Deniz, un caballo de tiro moteado, llevaba a dos pasajeros el martes por la noche cuando se desplomó y murió en el sector oeste del parque. La muerte, que el conductor del carruaje, Nurettin Kirbiyik, atribuyó a una “emergencia médica”, volvió a encender una larga campaña impulsada por activistas por los derechos de los animales y legisladores municipales para prohibir los paseos en carruaje tirado por caballos en Nueva York.
El 11 de junio, el concejal Christopher Marte presentó la versión más reciente de la llamada Ley de Ryder, cuya primera versión fue redactada hace cuatro años. Según el proyecto, la ciudad dejaría de emitir nuevas licencias para carruajes, congelando el número actual de permisos en 68, y eliminaría gradualmente la actividad en un plazo de dos años. Por su parte, el sindicato que representa a propietarios y conductores respalda una iniciativa diferente que fortalece las protecciones para los animales sin afectar el sustento económico de los trabajadores.

Marte afirmó que la Ley de Ryder incluye disposiciones para ayudar a los conductores y propietarios afectados por la prohibición, ofreciéndoles capacitación y asistencia para encontrar “empleos adecuados”. (Una versión anterior del proyecto proponía reemplazar los carruajes tirados por caballos por vehículos eléctricos).
Los aproximadamente 200 caballos involucrados en la actividad serían trasladados a “un entorno más natural”, como santuarios. Cuando no trabajan transportando turistas en Central Park, los animales permanecen en establos privados del West Side de Manhattan o en granjas fuera de la ciudad, según sus turnos laborales.
“Creo que tenemos mucho impulso y el viento a favor”, dijo Marte, representante del Bajo Manhattan. “Vamos a seguir trabajando para terminar con esta práctica inhumana que ya no debería existir”.
Disputa política
Como alternativa a la Ley de Ryder, el concejal de Queens James Gennaro presentó el 11 de junio la Horse Welfare and Job Protection Act (“Ley de Bienestar Equino y Protección del Empleo”). La iniciativa cuenta con el respaldo del sindicato Transport Workers Union of America (TWU), que representa a unos 150 conductores y propietarios.
“Estamos proponiendo mejor capacitación y exámenes más exigentes, de modo que los nuevos solicitantes demuestren verdadera competencia en el enganche de los caballos y en los protocolos de seguridad vial, con requisitos más duros que los actuales”, explicó John Samuelsen, presidente internacional del TWU.

Desde su presentación en 2022, la Ley de Ryder ha recibido el apoyo de organizaciones locales y nacionales de bienestar animal, de legisladores neoyorquinos —incluido el exalcalde Eric Adams— y de celebridades como Billie Eilish, Ricky Gervais, Marisa Tomei y Christopher Walken.
“Nos encantaría una prohibición total”, dijo Julie Cappiello, presidenta de la organización Voters for Animal Rights, con sede en Brooklyn. “Nueva York no es lugar para un caballo, especialmente en medio del tránsito de la ciudad”.
La ley lleva el nombre de Ryder, un caballo anciano, enfermo y extremadamente delgado que fue sacrificado semanas después de desplomarse en Hell’s Kitchen en agosto de 2022. El año pasado, el conductor fue declarado inocente de maltrato animal.
Tras la muerte de Deniz, la organización Central Park Conservancy, encargada de administrar el parque de 341 hectáreas, emitió un comunicado respaldando la Ley de Ryder por razones de seguridad pública.
“Durante el último año, los neoyorquinos presenciaron al menos siete incidentes separados en los que caballos se asustaron y escaparon, poniendo en peligro a pasajeros y visitantes, o provocaron lesiones a sus conductores, o, como ahora, colapsaron y murieron en las vías de Central Park”, señaló la entidad. “Es hora de terminar con esta práctica”.
De manera no relacionada con este caso, dos días después de la muerte de Deniz, la ciudad de Filadelfia prohibió los carruajes tirados por caballos.
Tradición histórica
Los carruajes forman parte del diseño original de Central Park desde el siglo XIX. Según la Central Park Conservancy, los paisajistas Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux diseñaron un sistema de circulación adaptado a los principales medios de transporte de la época: los caballos y los peatones.
Poco después de la fundación, en 1866, de la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales (ASPCA), la organización comenzó a defender a los caballos de la ciudad, denunciando la sobrecarga de los carros y proporcionando puntos de agua para los animales.
Hoy, los carruajes ya no son una necesidad sino una atracción turística. Aunque la mayoría de los recorridos se realizan dentro de Central Park y sus alrededores, incluida Times Square, los caballos deben caminar aproximadamente una milla por calles congestionadas de Manhattan para llegar desde los establos.
“Esta es una situación más propia de 1776 que de 2026”, afirmó Brian Shapiro, director para el estado de Nueva York de Humane World for Animals.
Según Shapiro, al menos cuatro caballos de carruaje han muerto desde 2020, entre ellos Lady en 2025 y Aisha en 2020. Muchos otros se han visto involucrados en accidentes.
En mayo, un caballo asustado chocó contra otro carruaje y provocó que el vehículo volcara, hiriendo al conductor. También hubo animales que impactaron contra autos estacionados o en movimiento, e incluso uno salió corriendo sin conductor al mando. Los pasajeros tuvieron que arrojarse del carruaje en movimiento.
“Los caballos son animales cuya reacción natural es luchar o huir”, explicó Shapiro. “Se asustan con facilidad, y por eso vemos este tipo de colisiones”.
La Oficina de Servicios Veterinarios de Salud Pública de Nueva York, dependiente del Departamento de Salud e Higiene Mental, regula las condiciones laborales de los caballos. La Policía de Nueva York, que también utiliza caballos en algunas patrullas, supervisa el cumplimiento de las normas.
Entre otras disposiciones, los animales no pueden trabajar cuando la temperatura supera los 32 grados centígrados en verano ni cuando desciende por debajo de los -8 grados en invierno.

Las reglas también limitan la jornada laboral a nueve horas cada 24 horas. Además, los caballos deben recibir al menos cinco semanas de vacaciones al año y son examinados por veterinarios cada cuatro a ocho meses, además de un control anual.
En el caso de Deniz, el sindicato informó que un veterinario de la unidad montada de la policía lo había examinado en marzo y lo había declarado apto para trabajar. Según la organización, Kirbiyik, que compartió diez años junto al animal, no había detectado signos de enfermedad y quedó conmocionado por su muerte repentina e inexplicable.
El cuerpo fue enviado a la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell, donde se realizará una necropsia para determinar la causa del fallecimiento.
El sindicato complementa las regulaciones oficiales con medidas propias. Por ejemplo, su comité de seguridad investiga denuncias relacionadas con el bienestar animal y consulta veterinarios ante posibles problemas de salud.
Los trabajadores se oponen a la Ley de Ryder porque eliminaría la principal fuente de ingresos de muchos propietarios y conductores, en su mayoría inmigrantes. En cambio, reclaman una supervisión más estricta por parte de las autoridades municipales.
“La ciudad ya tiene un conjunto muy amplio de normas y regulaciones. ¿Puede hacer más? Absolutamente”, sostuvo Samuelsen. “Nos llevó años conseguir que instalaran un bebedero adicional para los caballos en el parque. Uno de los puntos de parada necesita más sombra y no hay suficientes espacios autorizados para estacionar los 68 carruajes”.
El proyecto respaldado por el sindicato contempla nuevas medidas de protección, entre ellas exigir que la Junta Asesora de Caballos de Alquiler estudie y recomiende mejoras para las condiciones de trabajo, además de realizar un relevamiento anual sobre la instalación de postes de amarre que podrían evitar fugas de los animales.
También propone adelantar el horario de inicio de las actividades para que los caballos puedan trabajar durante las horas más frescas del día.
Cappiello, que invita al sindicato a buscar una solución de compromiso, sigue de cerca ambos proyectos para ver cuál logra avanzar.
Durante una conferencia de prensa realizada al día siguiente de la muerte de Deniz, el alcalde Zohran Mamdani manifestó su apoyo a la eliminación de los carruajes de Central Park y aseguró que trabajará junto al sindicato y la comunidad para alcanzar ese objetivo.
“Creo que en Central Park hemos visto mucha preocupación por el bienestar de estos caballos, y quiero encontrar una manera de llegar al final de ese camino”, afirmó Mamdani.
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