Los pronósticos coinciden: habrá menos nieve en Nueva York por el “Super El Niño”, pero sigue la alerta de ola de frío invernal
Las proyecciones de la NOAA y AccuWeather anticipan temperaturas por encima de los valores habituales
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El invierno boreal de 2026-2027 podría presentar condiciones diferentes a las registradas en temporadas anteriores en buena parte de Estados Unidos. La influencia de un episodio de El Niño de gran intensidad modificaría la circulación atmosférica y el recorrido de los sistemas de tormentas, con consecuencias para las temperaturas y las precipitaciones en distintas regiones de ese país.
Cómo afectará el Super El Niño al invierno en Nueva York
- En Nueva York, los pronósticos anticipan menos nieve de lo habitual y temperaturas superiores al promedio histórico.
- Este escenario no significa que desaparezca el riesgo de frío extremo: las condiciones podrían cambiar durante períodos determinados y favorecer episodios de heladas o tormentas invernales.

Las previsiones también señalan diferencias entre el norte y el sur del territorio estadounidense. Mientras algunas ciudades del noreste y el Medio Oeste recibirían menos copos blancos, el sur podría registrar más lluvias y las áreas montañosas del oeste tendrían posibilidades de acumular mayores cantidades de nieve.
De acuerdo con AccuWeather, el fenómeno de El Niño se produce cuando las temperaturas de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial aumentan y generan cambios en la circulación atmosférica.
Estas variaciones influyen sobre la corriente en chorro, conocida como “jet stream”, que contribuye a determinar el desplazamiento de las masas de aire y la trayectoria de las tormentas.
Según las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), el patrón atmosférico favorecería el desplazamiento de los sistemas de precipitación hacia el sur de EE.UU. y modificaría las condiciones meteorológicas en la Costa Este.
En el noreste, la menor frecuencia de irrupciones de aire frío procedente de Canadá contribuiría a mantener temperaturas más moderadas durante buena parte del invierno.
Para Nueva York, esto se traduciría en una temporada con menos jornadas de nieve y una acumulación total inferior a la habitual.

Aunque las precipitaciones en ese estado podrían aumentar en forma de lluvia, las temperaturas previstas reducirían las oportunidades para que los sistemas que atraviesen la región produzcan nevadas importantes.
Nueva York podría sufrir olas de frío y tormentas de nieve pese al invierno más cálido
La tendencia hacia temperaturas más elevadas no descarta la llegada de masas de aire ártico. La circulación atmosférica puede experimentar cambios temporales y permitir descensos pronunciados, incluso durante una temporada que, en términos generales, resulte más cálida que el promedio.
Los meteorólogos también advierten sobre la posibilidad de tormentas invernales intensas durante la segunda mitad del invierno boreal, especialmente hacia fines de enero o durante febrero.
Un solo episodio de estas características podría modificar de manera considerable la cantidad de nieve acumulada en Nueva York y otras ciudades de la Costa Este.
Por ese motivo, una previsión de menores nevadas debe interpretarse como una tendencia estacional y no como una garantía de que no habrá temporales. La intensidad, la duración y el recorrido de cada sistema meteorológico serán determinantes para establecer las condiciones concretas a lo largo de la temporada.

“Como sabemos por décadas de observaciones, un El Niño muy intenso probablemente provocará un desplazamiento hacia el sur y el este de la corriente en chorro en los EE.UU. continentales, lo que aumenta la probabilidad de tormentas en el sur”, señaló Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) de la NOAA.
Nueva York, Boston, Chicago y Filadelfia con menos nieve en 2026-2027
Además de Nueva York, las estimaciones para 2026-2027 ubican a varias ciudades del noreste entre las zonas que podrían registrar una reducción de las nevadas.
- Boston, por ejemplo, pasaría de las 62,8 pulgadas (159,5 centímetros) registradas durante el invierno anterior a un rango proyectado de entre 15 y 30 pulgadas (38,1 y 76,2 centímetros).
- En Filadelfia, las estimaciones sitúan la acumulación entre cinco y 15 pulgadas (12,7 y 38,1 centímetros), frente a las 30,1 pulgadas (76,5 centímetros) de la temporada previa.
- Chicago también figura entre las grandes ciudades que podrían recibir cantidades inferiores a sus valores habituales.
La región de los Grandes Lagos podría experimentar una disminución de las nevadas por efecto lago (lake-effect snow), un fenómeno que se produce cuando el aire frío atraviesa las aguas relativamente más cálidas de los lagos y genera precipitaciones de nieve.
Una menor frecuencia de irrupciones árticas durante el comienzo del invierno reduciría las condiciones favorables para este fenómeno.
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