Jon Rahm entra al domingo decisivo del PGA Championship a dos golpes del único puntero
El español quiere conseguir su tercer major y acecha a Alex Smalley, pero en su misma línea figuran otros cuatro jugadores; a tres aparece otro gran candidato: Rory McIlroy

Criticado en algún momento por haberse entregado a los “petrodólares”, Jon Rahm está nuevamente hambriento de gloria: a 18 hoyos del final del PGA Championship aparece con un total de 206 golpes (-4) y a dos del único líder, Alex Smalley. Junto con el vasco de Barrika aparecen otros cuatro jugadores, con lo que se prepara el escenario para una definición abierta y cargada de figuras en el Aronimink Golf Club de Pensilvania.
Campeón del US Open 2021 y del Masters 2023, Rahm firmó una tercera ronda de 67 golpes (-3) y parece recuperar las mejores sensaciones, ésas que lo encumbraron en el PGA Tour. Pero cuando firmó un suculento contrato con el circuito LIV en diciembre de 2023 -se hablaba de 500 millones de euros- empezó a perder peso específico dentro de la cancha y quedó algo desdibujado. Ahora, en el furioso presente, Rahm está envalentonado en pos de llevarse su tercer torneo grande y asoma como el más experimentado dentro de ese lote que lucha hoyo a hoyo a pura paridad: el alemán Matti Schmid, el canadiense Nick Taylor, el inglés Aaron Rai y el sueco Ludvig Aberg.
Pero claro, apenas un escalón más abajo surge Rory McIlroy (total de 207, -3), que viene de obtener el bicampeonato en el Masters de Augusta y quiere agregar a sus vitrinas su tercer PGA Championship, después de sus títulos en Kiawah Island (2012) y Valhalla (2014). El juego está abierto para muchos, porque el norirlandés está acompañado en esa ubicación por otros dos campeones de majors, Patrick Reed y Xander Schauffele. “Algunas posiciones de bandera son un poco más generosas, pero todavía hay otras bastante complicadas”, dijo McIlroy. “Seguimos aprendiendo sobre el campo y sintiéndonos más cómodos”, comentó el N°2 del mundo, que persigue su séptimo major, para ponerse a la altura de otras glorias como Sam Snead, Arnold Palmer, Gene Sarazen y Harry Vardon.
Para dar una idea de lo parejo de cada una de las jornadas, hay 22 jugadores separados por apenas cuatro golpes. Nada, si se tiene en cuenta la cantidad de variables que pueden darse en una cancha tan desafiante como la de Aronimink, traicionera como pocas y preparada para sacar de quicio a los jugadores. “No me sorprende demasiado”, dijo Rahm sobre lo apretado del tablero. “Es un campo extremadamente difícil y tienes que jugar un golf realmente bueno para darte una oportunidad”.
La jornada del sábado en Aronimink tuvo constantes cambios en la cima, después de dos rondas marcadas por fuertes vientos y exigentes posiciones de bandera que habían mantenido agrupados a los líderes.
Rahm, que busca convertirse en el primer español en ganar el Campeonato de la PGA, embocó dos largos putts para birdie en el hoyo 1 y en el par 3 del hoyo 5. “Fue una ronda fantástica y estoy encantado de estar en una buena posición para el domingo”, afirmó Rahm, que solo podría lamentarse por ese último putt fallado en el 18 (bogey), que lo hubiese colocado como único escolta.
El español conquistó los dos últimos títulos de la temporada de LIV Golf y este año suma dos victorias y tres segundos puestos. Pero conviene poner todo en contexto, porque el grado de competitividad del circuito “rebelde” es mucho más bajo que el PGA Tour. Además, ya está confirmado que la gira dejará de ser financiada por el PIF (Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita) desde el año próximo, con lo que en las últimas semanas se dudó del destino deportivo de Rahm, en el caso de que LIV finalmente desaparezca después de cuatro años de actividad. Con todo, es claro que Rahm no está pensando en eso ahora, sino en la posibilidad de dar otro gran golpe en el universo del golf.
Mientras tanto, el puntero Alex Smalley tiene al menos una ventaja inicial este domingo gracias a su sublime juego en los últimos nueve hoyos, con seis birdies en sus últimos diez para una vuelta de 68, dos bajo par, y una ventaja de dos golpes. Con 29 años, vive en Carolina del Norte y está jugando apenas su quinto major, sin haber entrado nunca en el top 20. Tampoco ganó en el PGA Tour, pero su crecimiento es sostenido: viene de cuatro participaciones consecutivas entre los 20 mejores en los torneos del PGA Tour .
Su impulso final evitó que este certamen tuviera el mayor “atasco” en la cima tras 54 hoyos en la historia de los torneos del Grand Slam: a una hora de la finalización de la tercera vuelta hubo un empate de siete jugadores por el liderazgo. Y varios jugadores de alto calibre estaban cerca, como Scottie Scheffler, el N° 1, que con un score de 71 (+1) quedó relegado al 23° puesto, aunque nadie se anima a descartar al texano, con un total de -1. “Nunca he visto un tablero de líderes así, tan apretado. Entrando en la ronda de mañana, es literalmente un torneo para cualquiera”.
Dentro de esta “lotería”, será apasionante apreciar hasta qué punto alguno de los más experimentados terminará imponiéndose.



