Sociedades en evolución, el motor que impulsa a Brasil en el Mundial
Tal vez sin proponérselo, Carlo Ancelotti replicó en Brasil una fórmula que dio a la Argentina su tercer título mundial: fomentar sociedades en el campo, unas asociaciones que en la Seleção están en plena maduración, pero que...

Tal vez sin proponérselo, Carlo Ancelotti replicó en Brasil una fórmula que dio a Argentina su tercer título mundial: fomentar sociedades en el campo, unas asociaciones que en la Seleção están en plena maduración, pero que ya la impulsaron hacia los dieciseisavos de final.
Los pentacampeones mundiales aterrizaron en Norteamérica bajo un manto de dudas por su fútbol y resultados irregulares. No todos los interrogantes están despejados, pero los hombres de Carletto jugarán la segunda ronda, el lunes en Houston ante Japón, en plena curva ascendente.
Con Neymar de regreso tras casi tres años ausente y Vinícius Jr en modo superhéroe, la Canarinha lideró el Grupo C con siete puntos, producto de las victorias 3-0 contra Haití y Escocia y el empate 1-1 con Marruecos.
Ancelotti en cierto modo encontró la llave de un candado que no abría en las lesiones que diezmaron a cuentagotas a su plantel, desde la baja de Rodrygo en marzo hasta la de Raphinha en el segundo juego mundialista ante los haitianos.
Y él, tan pragmático como viejo zorro, tornó la crisis en una oportunidad.
"El equipo después del primer juego mejora mucho, es muy rápido. Ahora estamos sólidos, esto es lo más importante, sobre todo (con miras a) los juegos mata-mata", dijo tras golear a los escoceses el miércoles en Miami.
- "El fútbol es de sensaciones" -
La solidez de los auriverdes siguió un patrón similar al construido por Lionel Scaloni en la Albiceleste campeona del mundo en Catar 2022: el impulso y fortalecimiento de sociedades socioafectivas en el campo.
"Al fútbol le sobra análisis, el fútbol es de sensaciones", dijo el exmediocampista Pablo Aimar, uno de los asistentes de Scaloni, al programa virtual Club Atlético Rock 'N Roll en julio pasado.
"Hay compañeros que te hacen mejor, no necesariamente son los más vistosos, los más famosos, los que más goles hacen. Pero cuando vos ves en la fila, que vas a salir a la cancha, y adelante está con el que (te entiendes), vos ya sabés que vas a jugar bien (...) Y el día en que no está, vos decís 'hoy la tengo más difícil'".
Sin Rodrygo, Matheus Cunha ganó terreno en la convocatoria brasileña pero no como un clásico centrodelantero, sino como mediapunta o falso nueve que enlaza con los mediocampistas Lucas Paquetá, Casemiro y Bruno Guimarães.
Cunha, autor de tres goles en su primer Mundial, empezó como suplente pero se adueñó de la titularidad frente a Haití. Desde entonces, el mediocampo no solo lució más sólido defensivamente sino que se soltó en el ataque, aprovechando los dotes creativos y de buen pie de Paquetá y Guimarães.
"Cunha también ayuda mucho desde esa posición de falso nueve, así que la defensa rival siempre dudaba sobre a quién marcar. Creo que nuestro tercer gol, el que marcó Cunha y en el que le di la asistencia, fue algo que habíamos trabajado. Entré ahí atacando como si fuera un número nueve", dijo el volante del Newcastle tras vencer a Escocia.
- Maestro y alumno -
Paquetá, utilizado en el pasado como diez o por la banda, ahora juega más retrasado para apoyar a Casemiro como 5. Desde ahí se encarga de la salida del equipo y ya firmó su primera asistencia, en el 3-0 anotado por Vinícius a Haití.
Los dos se conocen desde cuando compartieron en las divisiones inferiores del Flamengo. Debutaron como profesionales en el cuadro carioca y después llegaron a la Seleção, con la que viven un romance tras años de bajos niveles y críticas.
"Vini y yo tenemos una amistad muy bonita y de mucho tiempo", afirmó el mediocampista. "Estar con él aquí, en la selección, viviendo una nueva Copa del Mundo, es muy especial para nosotros".
El astro del Real Madrid, de 25 años, es una de las grandes figuras del Mundial, donde ha anotado cuatro goles y brindado una asistencia en tres partidos.
Pero durante años, incluida la participación en Catar 2022, sus actuaciones en el equipo nacional distaron mucho del nivel que mostraba en el coloso español.
Hasta que Carletto, con quien Vini ganó dos Champions con el Madrid, se radicó en Brasil y le dio la confianza que quizás echaba en falta. Además, le permitió jugar un poco más centralizado, y no siempre en la izquierda, para explotar su velocidad y uno contra uno.
"Es satisfactorio verlo brillar, porque no tenía dudas de cómo llegaría al Mundial (...) Para mí, es un jugador top", afirmó el DT, quien pese a las señales esperanzadoras tiene claro lo que quiere en el camino hacia el hexacampeonato: "Calma, calma, mucha calma".



