Trump eleva expectativas de que, esta vez sí, cerrará un acuerdo con Irán para terminar la guerra

WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump lleva mucho tiempo esperando que este fin de semana sea un importante hito en su presidencia.
El Mundial de fútbol regresa a Estados Unidos el viernes por primera vez en 32 años, después de que Trump se volcara en lograr la candidatura para coorganizar el mayor torneo de selecciones del mundo durante su primer mandato. El domingo será agasajado, en su 80 cumpleaños, durante una velada de peleas de la UFC que se espera atraiga a miles de personas a los terrenos de la Casa Blanca. Horas después del combate final, tiene previsto partir hacia la cumbre del G7 en los Alpes franceses para reunirse con varios líderes con los que ha estado enfrentado por la guerra y los aranceles.
Pero Trump elevó aún más las expectativas para los próximos días cuando el jueves anunció que Estados Unidos e Irán podrían llegar este fin de semana a un acuerdo que allanaría el camino para el final de la guerra de tres meses, que ha sido ampliamente impopular entre los estadounidenses y ha sacudido los mercados mundiales de petróleo. Afirmó que planea enviar a su vicepresidente, JD Vance, a la firma del acuerdo.
Trump ha dicho en varias ocasiones en las últimas semanas que está a punto de cerrar un pacto, sin que nada se haya concretado. Tras los comentarios del mandatario, un vocero del Ministerio de Exteriores iraní declaró a la televisora estatal que los mediadores estaban activos, pero que no se había concretado nada para poner fin al conflicto.
Aun así, Trump sostiene que esta vez podría ser diferente.
El avance llega después de que amenazara con intensificar el conflicto con bombardeos más contundentes contra Irán y con tomar el control de la industria petrolera del país, incluyendo la captura de las cruciales instalaciones de la isla de Jarg. Las amenazas del presidente siguieron a ataques cruzados esta semana que habían dejado prácticamente sin valor el alto el fuego temporal pactado a principios de abril.
“Han recibido una paliza como muy poca gente podría soportar”, manifestó Trump en un intercambio con reporteros en la Oficina Oval al explicar por qué estaba seguro de que, esta vez, el pacto se concretaría. “Y ellos quieren llegar a un acuerdo mucho más que yo”.
Trump ofreció pocos detalles sobre el arreglo que, según él, está tomando forma, pero dijo a los periodistas que creía que el líder supremo iraní, el ayatolá Moytabá Jamenei —de quien se cree que resultó herido el primer día de la guerra y no ha sido visto en público desde entonces— está listo para dar su visto bueno al acuerdo.
Trump presenta el acuerdo como “muy sólido”, aunque reconoce que sigue siendo “un poco conceptual”, y asegura que garantizaría que la República Islámica no pueda desarrollar un arma nuclear.
Intensas amenazas de Trump buscan crear una salida
Con el conflicto intensificándose durante la última semana, la amenaza del presidente de escalar la acción militar de Washington parecía orientada en parte a demostrar al ala más belicista de su base política que estaba dispuesto a jugar “duro” con los iraníes si no llegaban pronto a un acuerdo, señaló Ali Vaez, director para Irán del International Crisis Group.
Trump advirtió en marzo que atacaría infraestructura iraní y pondría tropas estadounidenses en la isla de Jarg antes de dar marcha atrás, y Washington y Teherán acordaron el alto el fuego temporal.
Casi inmediatamente después de volver a plantear la idea en redes sociales el jueves, Trump pareció retroceder. Llamó a un programa matutino de la televisora Fox News Channel y cuestionó si los estadounidenses tenían “estómago” para una opción que requeriría poner a sus tropas en peligro.
Horas después, anunció que había decidido cancelar las órdenes para ataques “muy duros” contra Irán y señaló que un acuerdo estaba cerca.
Vaez indicó que, incluso mientras Trump escribía el jueves en redes sociales acerca de intensificar los ataques, mediadores de Pakistán, Turquía y Qatar habían estado avanzando en sus conversaciones con Irán.
Al mismo tiempo, Teherán también pudo haber cambiado las reglas del juego para Trump cuando, el fin de semana pasado, decidió atacar directamente a Israel por primera vez desde el alto el fuego, después de que las fuerzas israelíes lanzaran ataques militares contra miembros del grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán, en Líbano.
Con esa medida, Irán señaló que Israel ya no podría bombardear Líbano sin enfrentar una respuesta significativa y, en el proceso, elevó el costo para Estados Unidos de cumplir su compromiso de ayudar a proteger a Israel.
“Realmente me parece que Trump quiere poner fin a esto, pero su verdadero desafío es que está buscando una vuelta de honor y una vía de salida, y esas dos cosas no necesariamente son compatibles”, expresó Vaez.
Trump se muestra frustrado con el relato de la guerra
Desde las primeras semanas del conflicto, Trump ha estado alardeando con que ya ganó la guerra: gran parte del liderazgo de la República Islámica fue abatido en los bombardeos y la marina y la fuerza aérea iraníes han quedado severamente mermadas.
Pero Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, bloqueando una vía marítima crucial por la que antes del conflicto pasaba alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo, y aún no ha aceptado reanudar negociaciones con la Casa Blanca sobre las preocupaciones respecto a su programa nuclear, la principal razón que Trump y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dieron para justificar el inicio de la guerra.
El verdadero problema, según refunfuñó Trump el jueves, era en gran medida un asunto de relaciones públicas.
“Podrían ondear la bandera blanca de la rendición. Podrían decir: ‘Nos rendimos, nos rendimos, se acabó, ya no podemos más. Estados Unidos es la mayor potencia, alabado sea Alá’”, dijo Trump en Fox News. “Podrían decirlo alto y claro. Y las noticias falsas dirían que fue una gran victoria para Irán”.
Michael McCaul, diputado republicano por Texas y expresidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, indicó que el presidente se ha vuelto impaciente con Irán y que los renovados ataques y las amenazas sobre la isla de Jarg y el sector energético iraní buscaban devolver las negociaciones al “lugar correcto”.
Las encuestas muestran que el conflicto es, en gran medida, impopular entre los estadounidenses. McCaul dijo que cree que los iraníes quieren “tratar de alargar esto todo lo que puedan”, acercándolo a las elecciones de mitad de mandato en noviembre, porque ven que eso les beneficia.
La guerra, prioridad en la agenda del G7
Haya acuerdo o no, la guerra se perfila como un tema central en la cumbre del Grupo de los Siete la próxima semana en la apacible Évian-les-Bains, Francia.
Trump ha criticado con frecuencia a algunos de los líderes del grupo —el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y el canciller de Alemania Friedrich Merz— por resistirse a sus llamados para colaborar con el esfuerzo bélico de Estados Unidos e Israel.
Los cuatro mandatarios han irritado también a Trump al criticar la manera en que ha llevado a cabo la guerra y su falta de consulta con los aliados antes de lanzarse a un conflicto que ha perjudicado a la economía mundial por el alza de los precios del petróleo.
Pero Trump dijo que es optimista en cuanto a que podría alcanzar un acuerdo antes de la cumbre en Francia.
“El estrecho se abrirá oficialmente en cuanto firmemos, lo cual podría ser pronto, muy pronto, quizá durante el fin de semana en Europa”, declaró Trump.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



