Periodismo digital: un refugio contra la mordaza en la Venezuela de Maduro
Frente a los embates contra los medios tradicionales, los portales de noticias y las redes sociales son clave para acceder a la información, aunque también son perseguidos
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Hace años que los medios de comunicación masiva en Venezuela tienen una misma mirada del país, en la que no hay lugar para voces críticas ni para otras interpretaciones sobre la realidad. Esta situación se potenció tras la muerte de Hugo Chávez en 2013, con la compra de diarios y canales de televisión tradicionales por parte de empresarios de su entorno, y forzó a muchos periodistas críticos a migrar a las redes sociales, huyendo de la censura pero también buscando una salida laboral alternativa.
Twitter, Instagram y los portales de noticias fueron desde entonces el lugar donde los periodistas hablaron de la corrupción del gobierno, la violación de los derechos humanos, las migraciones producto de la pobreza. Para el 34% de los venezolanos, son la primera fuente de información. Pero el tiempo le ha dado al chavismo el conocimiento suficiente como para saber quiénes son los medios digitales opositores. Hoy los persiguen, bloqueando sus dominios, cortando su acceso a Internet y poniendo otras restricciones a sus lectores, viéndose nuevamente los periodistas complicados a la hora de ejercer la libertad de expresión, principio básico de la democracia.
En plena pandemia, la SIP reportó más de 800 ataques a la libertad de prensa. De hecho, Reporteros sin Fronteras marcó un descenso de Venezuela en el ranking mundial de libertad de prensa (del puesto 147 al 148), compartiendo ese podio avergonzante con Brasil y El Salvador, países de la región en los que los periodistas denuncian más dificultades para trabajar de manera.
“El gobierno ha sofisticado sus métodos de censura. No vemos en Venezuela cierres de redacciones, aunque ha habido algunas visitas de fuerzas de seguridad a medios para intimidar. La mordaza no viene por allí sino con la extensión al mundo digital de algunas leyes conocidas como la ley Resorte (Responsabilidad Social en Radio y Televisión) y la ley del odio por la que cualquier expresión crítica publicada o difundida puede ser considerada un acto de terrorismo y terminar con el periodista preso. Aquí han encarcelado a gente por tuitear que el presidente está aterrizando con su avión en tal o cual Estado por una visita oficial. Estas acciones tienen un objetivo ejemplificador, aleccionador”, cuenta Lisseth Boon, periodista de Runrunes @runrunesweb, sitio web que tiene dos millones de seguidores en Twitter y alcanza los 93.000 seguidores en Instagram. Parte del staff (que apenas integra una docena de personas) son experiodistas de los principales diarios de Venezuela, como su director Nelson Bocaranda, que aún escribe su columna Runrunes en El Universal, y la coordinadora de proyectos Carmen Riera, quien también estaba al frente del equipo de investigación de Últimas Noticias (Cadena Capriles), donde también trabajaba Boon hasta el 2014.
La mayoría de estos medios ha sufrido directamente algún tipo de bloqueo digital. Pero también sucesos con los que han buscado desprestigiarlos”
En la lista de los medios digitales de noticias e investigación, entre los más reconocidos están El Pitazo @elpitazovenezuela (se utiliza este término como sinónimo de advertir sobre un peligro) que tiene un centenar de periodistas en todo el país; Efecto Cocuyo @efecto.cocuyo, que presenta su portal bajo el lema “periodismo que ilumina” y cuyo nombre viene del efecto bioluminiscente de los cocuyos, insectos que generan luz para protegerse de los depredadores. Armando Info @armando.info que fue parte del Consorcio de Periodistas de Investigación (ICIJ) para coordinar en Venezuela las investigaciones en relación con los documentos filtrados de la firma Mossack Fonseca, caso conocido como los Panamá Papers.
Y también Tal Cual @talcualdigital, periódico digital fundado por el fallecido Teodoro Petkoff, periodista pero también fundador del Movimiento al Socialismo, partido que creó luego de abandonar el Partido Comunista de Venezuela a principios de los años 60. Lo llamaban el “guerrillero renegado” por no haber acompañado y haber tildado de dictador a Chávez en el apogeo de su poder, a pesar de su origen político. En uno de los últimos post en Instagram, el diario refleja que “en mayo se registraron 36 violaciones a la libertad de expresión, correspondientes a 23 casos, entre los que se resaltan la intimidación, censura y amenazas”.
La mayoría de estos medios ha sufrido directamente algún tipo de bloqueo digital. Pero también sucesos con los que han buscado desprestigiarlos, ya sea a través de la publicación de fake news o la difusión de versiones falsas sobre la vida privada de sus periodistas. Como la denuncia anónima por acoso sexual que se hizo a través de las redes contra César Batiz, director de El Pitazo y coordinador de la investigación “Con armas cortas dispararon contra los manifestantes”, trabajo realizado durante las protestas de 2014, por el que ganó el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo en la categoría Cobertura.
“La versión publicada online nunca llegó a la Justicia. Mis compañeros dieron una conferencia de prensa para señalar que se trataba de un amedrentamiento del chavismo. Que yo soy una persona íntegra, que respeto a las mujeres. Pero ya la habían echado a correr. La denuncia llegó de forma anónima y desde una cuenta con 120 seguidores”, explica Batiz. Con este tipo de acusaciones y noticias falsas lo que buscan es desprestigiar a los periodistas para que su palabra y el medio donde publican pierda credibilidad y a su vez cunda la autocensura entre ellos.
Para salir al cruce de los bloqueos digitales, los medios han creado programas off line, y se han visto obligados a agudizar la imaginación. Desde setiembre del 2017, El Pitazo ha tenido que renombrarse en reiteradas ocasiones por sufrir el bloqueo sistemático de sus dominios. Ya han sido: elpitazo.com, elpitazo.info, elpitazo.ml, el pitazo.net.
El trabajo online y a distancia no es en Venezuela una realidad nacida como consecuencia de la pandemia sino que es anterior y surgió tras el éxodo de los principales diarios”
Frank Lezama es el editor web de La Vida de Nos @lavidadenos, un medio especializado en periodismo narrativo que tiene 18.401 seguidores en Twitter y 7406 en Instagram. A diferencia de la mayoría de los medios digitales, nunca han sufrido la censura. “No contamos las historias a modo de denuncia, aunque funcionen para denunciar. Mostramos al ser humano tratando de retomar el equilibrio que en algún momento se le extravió. Debe ser que no nos toman muy en serio los censores. Por ejemplo, nos interesa contar la migración pero no publicamos esas historias para hablar de los datos en sí sino para mostrar lo que vive un migrante. No agotamos el tema en cada historia de vida”. Además, explica, buscan que el compromiso con los protagonistas de sus reportajes continúe más allá de su publicación. “Estamos salvaguardando la memoria de estos tiempos, estamos dibujando el alma de un país que ha estado contra las cuerdas pero también de un país resiliente, que no se rinde”, subraya.
El trabajo online y a distancia no es en Venezuela una realidad nacida como consecuencia de la pandemia sino que es anterior y surgió tras el éxodo de los principales diarios. En el teléfono de un periodista digital hoy hay tantos grupos de WhatsApp como investigaciones en marcha. Pueden integrarlos reporteros de cualquier parte del país, incluso del mundo. Y hasta pueden ser de distintos medios ya que se ha adoptado en Venezuela una modalidad colaborativa muy interesante que les sirve para salir al cruce de las limitaciones de recursos humanos y físicos que comparten.
Así han nacido proyectos como Alianza Rebelde, que se organizó entre Runrun.es, Tal Cual y El Pitazo para poder cubrir las elecciones del 2015 y de la que participó Transparencia Venezuela, pero que cuatro años después pasó a llamarse Alianza Rebelde Investiga (ARI), para encarar trabajos de investigación en conjunto. Hoy están llevando adelante El Vacunómetro, un seguimiento de todo lo que es el proceso actual de vacunación en Venezuela.
Investiga la Pandemia es una alianza colaborativa pero surgida de la unión entre medios digitales transfronterizos. Fue pensada para investigar la corrupción en el área Covid 19 frente a las irregularidades surgidas en la administración de vacunas y test. El llamado fue de Convoca, una plataforma de periodismo de investigación de Lima, Perú, que coordina la periodista Milagros Salazar. Participan El Pitazo y otros medios de la región.
Otro problema al que deben hacer frente los periodistas en tiempos de Maduro es a la falta de fuentes y estadísticas oficiales. De hecho, Venezuela no cuenta con una ley de acceso a la información, por lo que es imposible acceder a datos que en otros países son públicos. Para contrarrestar estas carencias, han surgido iniciativas como Monitor de Víctimas.
Diariamente Runrun.es hace el seguimiento de los todo homicidios en Caracas, una de las ciudades más violentas del mundo, y vuelca esa información en una plataforma alimentada con el registro que hacen periodistas de distintos medios que recorren las morgues de la ciudad para realizar sus notas. A la hora de ser publicados esos reportajes, acompañados muchas veces de los datos estadísticos, se identifican con el sello de #monitordevictimas. La base de datos de Runrun.es fue citada para el informe sobre derechos humanos en Venezuela realizado por Michelle Bachelet, alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU.
El financiamiento de estos medios no pasa por la publicidad. Tampoco por el sistema de suscripciones, una modalidad difícil de hacer funcionar en una Venezuela que vive en crisis permanente. Básicamente se solventan con donaciones de fundaciones internacionales que financian proyectos específicos que apuntan a proteger la libertad de expresión. Otra fuente de ingresos es la realización de eventos y capacitaciones. Como sea, con ayuda internacional o a pulmón, los medios que resisten en Venezuela buscan el modo de que no se apague su voz.
Otro problema al que deben hacer frente los periodistas en tiempos de Maduro es a la falta de fuentes y estadísticas oficiales”
El diario El Nacional resiste los embates del gobierno
La mayoría de los diarios que subsisten en Venezuala están en manos de aliados del gobierno. Los que permanecen independientes sufren los embates constantes del chavismo, que hace un par de semanas trabó embargo sobre las instalaciones de El Nacional por supuesta difamación a Diosdado Cabello, militar y hombre fuerte del régimen (fue presidente interino y responsable de devolverle el poder a Hugo Chávez tras el golpe de 2002).
El caso de El Nacional es emblemático. El 15 de mayo, un tribunal de Caracas ordenó el embargo de la sede del medio como parte de la indemnización por “daño moral” de más de 13 millones de dólares ordenada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
En el 2015 Cabello había demandado por “difamación” al diario, que había reproducido reportes de medios españoles que vinculaban al militar con el narcotráfico.
Sin embargo, como si esto fuera poco, la Justicia venezolana elevó recientemente a 30 millones de dólares dicha multa.
El gerente del diario, Jorge Makriniotis, calificó de “ilegal e irregular” la medida, al mismo tiempo que advirtió que podrían ir en contra de los bienes o activos de los accionistas, o incluso, de los trabajadores.
A pesar de estos embates, esta semana las autoridades del diario anunciaron que a partir del 3 de agosto El Nacional volverá a ser publicado en papel. En medio de una clima de asfixia por la presión del gobierno de Maduro y por la falta de materia prima, el periódico había dejado de salir en papel en diciembre de 2018. El 3 de agosto, día en que volverá a imprimirse, el diario cumplirá 78 años de vida.
“Hoy es un día simbólico para decirle al venezolano que tenemos la oportunidad, sin miedo, de decir las cosas como son: El Nacional vuelve a la calle, por y para la gente”, aseguró Makriniotis a las afueras del edificio en Caracas el lunes pasado, según informó la agencia EFE.
“Tendremos todo lo que a nuestros lectores siempre les ha gustado, y haremos algo más, que es mantenernos en la calle dando la información como siempre la hemos dado”, agregó Makriniotis. Pero dijo que los trabajadores del medio están entre “emocionados y preocupados” porque la “persecución es constante”.
“La situación en Venezuela es que si dicen la verdad los persiguen. Tenemos emoción de estar en las calles, de volver a la casa de los lectores, más nos preocupa la persecución y los ataques”, sostuvo.
“¡La tinta y el papel de nuevo en tus manos! El Nacional vuelve en su versión impresa bajo un nuevo modelo de suscripción. Será un número limitado de ejemplares. No te quedes sin esta edición después de una pausa en el camino”, publicó esta semana por Twitter Miguel H. Otero, presidente editor de El Nacional , que dirige el periódico desde su exilio en Madrid.
En Venezuela, la televisión sigue siendo el medio masivo por excelencia para alineados y no alineados, pero responde al oficialismo.





