Alto rendimiento. Viajan por el mundo representando al país mientras estudian carreras universitarias
El Programa para Estudiantes Deportistas de Alto Rendimiento de la UBA ayuda a jóvenes destacados en sus deportes a nivel mundial, olímpico, panamericano, sudamericano o nacional para que sigan estudiando
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Uno de los casos más representativos fue la exjudoca Paula Pareto, campeona mundial de la disciplina en 2015 y medalla olímpica de Oro en Río de Janeiro, en 2016. Además de su brillante desempeño deportivo, se recibió de médica traumatóloga en 2014, en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En sus años arduo de entrenamiento, la Peque leía apuntes en el colectivo las casi tres horas de viaje que separaban su casa, en San Fernando, del club Estudiantes de La Plata.
Como ella, muchos otros jóvenes deportistas, además de llevar la camiseta argentina y viajar por el mundo para representar a nuestro país, estudian una carrera universitaria. Sacrificio, perseverancia, muchas horas de entrenamiento fuera de sus casas, además del tiempo dedicado al estudio, son el común denominador para todos ellos.
Para acompañar a estos jóvenes, la UBA lanzó a fines de 2019 el Programa para Estudiantes Deportistas de Alto Rendimiento, que tiene como objetivo promover y difundir la cultura y el deporte. El mismo brinda espacios y herramientas para que estos jóvenes destacados en sus deportes a nivel mundial, olímpico, panamericano, sudamericano o nacional, puedan continuar con sus carreras universitarias y, al mismo tiempo, representar al país en sus disciplinas. Es decir, se los incorpora dentro de un régimen especial de cursada, de evaluación y de asistencia, al tiempo que se garantiza la calidad de su formación.

“No es fácil ser un deportista de alto rendimiento, son chicos que entrenan entre ocho y nueve horas todos los días y, además, estudian carreras como ingeniería o medicina, es realmente algo muy meritorio”, señala Pedro Bruno, coordinador del programa que actualmente tiene 12 alumnos bajo esta modalidad en carreras como Ingeniería, Medicina, Ciencias Económicas, Psicología, algunos son ingresantes al Ciclo Básico Común (CBC) y otros están en UBA XXI.
Una de ellos es Juan Bacha, de 20, que practica esgrima en la disciplina sable desde hace diez años, y está en tercer año de ingeniería industrial. “Entreno unas 17 horas semanales y me anoté en el Programa de Alto Rendimiento porque me parecieron útiles las herramientas que ofrecen a los estudiantes para mantener un balance entre entrenamiento y estudio”, dice el Campeón Sudamericano Mayor por Equipos en Lima 2021. Además, asegura que uno de los puntos más destacados de esta modalidad es el poder justificar faltas por torneos y entrenamientos con la Selección Nacional”, explica y considera que, por momentos, si bien se hace difícil sostener ambos aspectos en la rutina, no es imposible.
Otro caso similar es el de Lara Abril Bottini, de 20 años, que se destaca en el patinaje artístico sobre ruedas en la disciplina danza y que, recientemente, participó de los Juegos Suramericanos de Asunción (Odesur) obteniendo el quinto lugar en su categoría. Lara cursa el segundo año de la carrera de medicina en la UBA bajo este programa.

“Practico este deporte desde los 14 y entreno seis días a la semana, decidí anotarme en esta modalidad porque representa un apoyo a los deportistas. Nosotros como atletas debemos ser estructurados, organizados, disciplinados, rápidos para concentrarnos, entre otras cualidades, pero, a veces, estas características no bastan para poder desarrollar una carrera universitaria y un deporte de alto rendimiento”, explica la subcampeona del Campeonato Sudamericano de Patinaje Artístico 2022.
“Muchas veces se nos exige estar en dos lugares al mismo tiempo, lo cual no es posible. Sé que es una realidad que muchas instituciones y profesores no tienen en cuenta el tiempo que le dedica un atleta estudiante a su entrenamiento para estar en las mejores condiciones para representar al país”, sostiene y asegura que esta es la razón por la cual se inscribió bajo esta modalidad. “Mediante este sistema, tengo un tutor que comunica mis fechas de torneo y entrenamientos nacionales a la cátedra en la que curso, y, de esta manera, ellos pueden mantenerme la regularidad y cambiar las fechas de los exámenes a los que no podría asistir por compromisos deportivos”, señala.

Inasistencias y exámenes
Cada uno de los deportistas necesita contar con un certificado que avale su condición de atleta del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) para poder inscribirse al programa. “Luego, desde el área de coordinación del programa nos contactamos con la facultad a la cual el estudiante quiere acceder con este beneficio. A partir de ahí, en cada facultad entra todo el engranaje para determinar cuáles son los beneficios para cada estudiante”, explica Bruno.
“Primero tienen el beneficio, según cada facultad, de no perder la regularidad, porque ellos faltan por entrenamientos o competencias; además, les designan un tutor para que sea su guía a los fines de no perder el hilo de la cursada. Luego, está el tema más complicado para los chicos que es el de las mesas de examen. Nos pasó con los que estaban en los Juegos Odesur, que coincidía con una fecha de examen y, entonces, este programa les dio la posibilidad de correrla para cuando finalizara la competencia”, aclara Bruno.
Julia Cano tiene 19 años, vive en Martínez, cursa actualmente el primer año de la carrera de Psicología y, desde los nueve, entrena gimnasia de trampolín. Este año resultó campeona sudamericana en doble mini trampolín y el año pasado se consagró como campeona nacional de trampolín individual. “Decidí anotarme en este programa porque en el momento de empezar la facultad no sabía cómo me iba a organizar con las competencias, las faltas y las clases. Esto fue el año pasado, cuando todavía no había asistido en forma presencial por la pandemia. No sabía bien cómo iba a hacer para organizarme con todo y decidí investigar por internet a ver si encontraba alguna ayuda dentro de la universidad para deportistas de alto rendimiento. Encontré el programa del ENARD y la UBA y al toque arranqué con los trámites para poder formar parte”, cuenta Julia.

Para la deportista uno de los mayores beneficios que encuentra es que al saber que es parte del programa los profesores le dan una mano para correr fechas de exámenes o solucionar algún problema que se presente. “Me da tranquilidad saber que si me llega a coincidir un torneo con un parcial, esa fecha de evaluación se puede correr”, aclara. Al igual que Bacha, considera que si bien es difícil entrenar como deportista de alto rendimiento y estudiar una carrera, no es imposible. “Le dedico muchas horas a ambas cosas, pero tampoco dejo de verme con mis amigos y familia. Creo que el balance es clave”, finaliza.
Constancia y esfuerzo
Las horas de entrenamiento son fundamentales para su desempeño como deportistas y, a la vez, no pueden descuidar el estudio, por lo que estas dos grandes virtudes acompañan a estos atletas. El cursar una carrera bajo este programa, les permite proyectar el ejercicio de una profesión a futuro.

Coincide Lara en el gran esfuerzo que implica llevar adelante ambas cosas: “No todo es color de rosa cuando uno abarca tanto, hay un trabajo muy duro atrás de cada logro cumplido, ya sea académico o deportivo. Por eso es necesario tener todo el apoyo posible, pero puedo asegurar que este programa no es una ventaja para un grupo reducido o un camino fácil para aprobar las materias o finalizar una carrera. Los exámenes se rinden igual que cualquier estudiante, es solo la fecha lo que entra en juego”, aclara. Y sostiene que representa en sí una herramienta muy importante “para darle una oportunidad a esos jóvenes que representan al país con tanta excelencia, y que anhelan un título académico para un mejor futuro individual y nacional”, señala.
“Estos chicos rompen con todo, muchas veces realizan actividades que no tienen un rédito económico, hacen un deporte por amor y me saco el sombrero por el enorme sacrificio de todos ellos”, concluye Bruno.




