
100 kilos de fama
En Paraguay, las Miss Gorditas buscan cambiar la dictadura de la delgadez y se convierten en celebridades
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Rumby tuicha! (cola gorda) grita un vendedor callejero de ananás, riéndose, en idioma guaraní, a una mujer redonda de unos 30 años, justo antes de saltar dentro del colectivo oxidado cerca del shopping adinerado de Villa Mora.
En Paraguay, como en muchos otros países, la dictadura de la delgadez se estableció y la discriminación es lo común.
"Siempre soñé con laburar en un showroom –dice Laura Ochipinti, una Miss Gordita de 28 años, entre dos tragos de tereré–. Pero el director, de nacionalidad coreana, me dijo que estaba gorda y que mi físico iba a ahuyentar a los clientes." Es en parte para luchar contra la discriminación que el rapai (brasileño) Mike Beras, quien vive en Paraguay desde hace más de 24 años, creó la agencia con nombre epónimo de Mike Beras Plus Size. Soñador, poeta de fines de semana, pero sobre todo escritor de una novela que retrata el lado cruel del Amor (El lado Mbore del amor). Mike es un personaje atípico en Paraguay, lejos de la imagen trillada de los agentes de modelos. Camisa con flores, mocasines usados y una maleta llena de recortes y de diarios de la farándula sobre las Miss Gorditas, Mike Beras atraviesa la ciudad de Asunción para promover el mensaje de su agencia en los medios de comunicación. "El propósito de las Miss Gorditas –explica Mike con su fuerte acento brasileño– es desarrollar la autoestima de las mujeres gorditas y romper con los estándares de belleza establecidos por la sociedad. Estaba harto de los concursos de Miss Tanga o de Miss Paraguay, que son todos iguales y que desvalorizan a las mujeres normales."
Al principio, cuando decidió crear el concurso de las Miss Gorditas en 2012 en Facebook, la mayoría de los medios de comunicación paraguayos pensaba que se trataba de una broma. Pero cuando la fan page empezó a derrumbarse sobre los me gusta, las modelos XXL de Mike fueron invitadas a participar en programas de televisión. Apenas llegado el éxito, aunque no lo admite, muchas cosas se complicaron. "Numerosos programas de la farándula nos acusaron de hacer la apología de la obesidad, pretextando que dábamos un mal ejemplo a la sociedad paraguaya que sufre de obesidad. Pero no paro de repetirlo; nuestro mensaje es justamente todo lo contrario."
De patito feo a la estrella

La mayoría de las Miss Gorditas pasó de un día al otro del estatus de patito feo al de mujer respetada y deseada. Diana Chamorro, estudiante del último año de Medicina, lo confirma: "Antes pensaba que los hombres no podían interesarse en mí. Me decían: Sos linda, pero…, tenés un lindo rostro, pero… ¡Siempre había un pero! Cuando gané el concurso de Miss Gordita 2013 imitando a Madonna en el escenario, no solamente el público estuvo impresionado de ver que una gorda podía bailar sensualmente, sino que encima eso me cambió la vida. Al contrario de lo que se dijo, pienso que representé a las Miss Gorditas lo mejor posible sin crear ninguna polémica y sobre todo sin haber tenido que mostrar mis cachetes. ¡Y no hablo de los de la cara!", cuenta Diana llorando, con el maquillaje corrido, en su cómoda casa de dos pisos. Después de su título de Miss Gordita 2013, varios profesionales de la moda y de la publicidad se mostraron interesados en ella. Pero para ellos una Miss Gordita es ante todo una modelo low cost. "Le ofrecieron 700.000 guaraníes (1264 pesos) para participar en un catálogo y usar su imagen durante tres meses. En comparación, un modelo normal cobra 7 millones de guaraníes (12.638 pesos)", se enoja Beras.
En el barrio donde vive, cada vez que Leticia salía de su casa se murmuraba a su espalda ahí va la gorda. Ahora, Leticia, de 21 años, participa en programas de tele y se convirtió en una de las Miss Gorditas más famosas. Hasta tal punto que un admirador le ofreció un caballo pura sangre, joyas y un auto con chofer. Pero nada es gratis. En intercambio el admirador le proponía una visita en su estancia.
"Rechacé la oferta porque no quiero dar una imagen degradante de las Miss Gorditas", dice Leticia guiñando los ojos delante de una docena de máquinas de coser, que usa para la fabricación de quimonos de taekwondo. Mientras tanto, María, su madre, prepara la mesa para almorzar. Está orgullosa de su hija y sueña con una sola cosa: que se convierta en estrella de la farándula. Es ella misma quien le aconseja vestir ropa más sexy y corta para llamar la atención.

"Al principio –sostiene Mike, sentado delante de la casa, cerca del asado preparado por el padre de Leticia–, la mayoría de las chicas tiene vergüenza de sus cuerpos. No importa que haga 45°C a la sombra, las chicas solían llevar ropa larga y amplia para esconder sus curvas. Después de unas semanas de experiencia como modelo XXL, empiezan a adquirir mayor confianza en ellas y llevan sin complejo una pollera o un traje de baño."
El cuarto de hora de fama
En una sociedad donde todo el mundo desea, como vaticinó Andy Warhol, su cuarto de hora de fama, varias Miss Gorditas cayeron en la trampa de la polémica buscando ante todo la exposición mediática y la celebridad. Es justamente por eso que Mike Beras no dudó en quitarle la corona a Montserrat Monges, la Miss Gordita 2014. "No solamente representó muy mal a las gorditas durante su elección y levantó su dedo contra los que la habían tratado de gorda en su infancia, sino que encima posó delante de las cámaras con un sándwich gigante para una nota de un diario que decía: Día nacional en contra de la dieta. Todo fue orquestado para dar una imagen negativa de mi agencia. Efectivamente, cuando alguna Miss Gordita está presente en un show televisivo, es una caída de rating asegurada para los demás programas", deplora Beras, que dos veces rozó un ataque cardíaco debido a las numerosas polémicas. Él sufre de estrés crónico, una patología que podría parecer bastante extraña para un brasileño. Intenta no hablar de sus peleas con los medios de comunicación, pero termina haciéndolo todo el tiempo: "¿Cómo puedo difundir el concurso de las Miss Gorditas y su mensaje si no me dirijo al pueblo? Es justamente la prensa de la farándula la que nos permite llegar a una cantidad importante de paraguayos", dice Mike sacando de su maletín una nota de prensa sobre las Miss Gorditas.
Antes de que arrancara de nuevo su panfleto sobre sus problemas con los medios de la farándula logro hacerle la última pregunta del día.

Según vos, ¿a los hombres les gustan las gorditas?
Hay muchos hombres. No puedo decir que todos los hombres aman a las gorditas. En mi página de Facebook veo el acoso permanente a las chicas. Hay una cierta hipocresía porque hay muchos hombres que gustan de las gorditas, pero solamente entre cuatro paredes, no lo asumen. Cuando un chico sale con una gordita les dice a los demás que son sólo amigos porque le da vergüenza. Al fin y al cabo gracias a las chicas con las que trabajo me di cuenta de que hay muchos más hombres de lo que parece a los que les gustan las gorditas.
Los obesos cavan sus tumbas
Para contradecir las críticas de la prensa de la farándula, Mike se rodeó de una psicóloga, cuyo trabajo es preparar las miss para el duro mundo de los medios, y también de un nutricionista, el doctor Jorge Vacante. Este último, de nacionalidad argentina, vive en Asunción desde hace varios años y es la gran estrella de los consejos alimentarios en Paraguay. Su imagen en tapas de revistas de salud pueblan las paredes de su consultorio. Con un tono apasionado, el doctor Vacante hace sonar la alarma: "¡Los obesos cavan ellos mismos sus tumbas, mi querido señor! En el mundo, más de 2 mil millones de personas sufren de obesidad y en Paraguay esta pandemia es muy importante (más del 64% de la población). En este país, esta plaga se debe a una falta de educación alimentaria con platos poco variados, saturados de grasa y de harina, mi querido señor. Y agregaría que la agencia de las Miss Gorditas permite realmente luchar en contra de las discriminaciones, porque usted tiene que saber, mi querido señor, que los obesos están solos en esta lucha en contra del sobrepeso, en una sociedad que los castiga y los culpabiliza unos meses antes del verano, para obligarlos a hacer miles de dietas en las cuales, lo puedo afirmar, mi querido señor, que cada paciente debió haber seguido más de una docena sin haber perdido un solo kilo".
La guerra de los faranduleros

El sol está en su apogeo y el calor es sofocante. Mike atraviesa, maleta en la mano, una avenida zigzagueando entre los autos, el colectivo y los vendedores callejeros. Está apurado. Tiene que ser entrevistado en la radio farandulera más importante de Asunción. El programa de radio con Mike no durará más de 10 minutos. "Actualmente es el único programa que apoya el movimiento de las Miss Gorditas", declara con orgullo Mike al lado de un pino artificial navideño blanco con guirnaldas multicolores. La presentadora de la radio, Carmiña Massi, antes de convertirse en una estrella de los realities tenía problemas de peso. "Es cierto que padecí problemas de peso –cuenta la presentadora estrella, con los anteojos puestos y una espesa capa de base que paraliza su sonrisa–. Hace varios años participé en un reality donde tuve que soportar muchas criticas respecto de mi físico. Los telespectadores me decían: Vos, gorda, ¿cómo te permitís criticar los demás?" Aunque Carmiña Massi piense que las Miss Gorditas pueden tener importancia en el mundo mediático paraguayo, admite que le cuesta ver cómo una de ellas podría salir de su papel de gorda en un programa. "Porque la tele debe vender ante todo una imagen", dice, mientras fuma un cigarrillo. Es en general el punto de vista de numerosas personas de la TV en Paraguay, que buscan sacar las Miss Gorditas de la pantalla. "Las rellenitas no pueden ser bailarinas y la tele engorda", expresó César Vinader, un ex bailarín que fue jurado en un programa de reality.
Ana, una de las Miss Gorditas de Mike, vivió durante un reality show la discriminación en carne propia. "Entramos a la sala de espera para participar en un programa en vivo cuando la persona que nos acompañaba nos dijo, riéndose, que nos sentáramos, pero sin romperle las sillas", cuenta Ana, y acaricia un caniche blanco en su casa cómoda de la ciudad de Fernando de la Mora. Para ella, esas discriminaciones de parte de los programas de reality se deben a los celos que genera las Miss Gorditas. Sobre todo, según Ana, de parte de los modelos profesionales que tienen que sacrificarse con dietas para ser lindas, mientras que a ellas ahora las aceptan como son.

En la agencia de las Miss Gorditas, quién mejor que la Miss 2014 para responder las diferentes polémicas. Cintia Colina, de 34 años y 108 kilos, lleva la corona con orgullo y no tiene pelos en la lengua. Detrás de su carrito de lomitos ubicado en la puerta de un teatro en un barrio de mala fama, donde grupos de jóvenes se disimulan en la penumbra para vender sustancias ilegales, Cintia explica su pelea reciente: "La Miss Paraguay 2014 trató a una mujer de gorda y de negra. Me pareció una gran falta de respeto y le pedí que presentara sus excusas públicas en nombre de nuestro país. Pero fue en vano, no dijo nada".
A pesar de las dificultades para financiar su agencia, Mike Beras tiene varios proyectos. Uno de los cuales cumplió recientemente. "Realizamos un calendario de las Miss Gorditas en traje de baño para la temporada de verano 2015 con un único patrocinador: un negocio de ropa XXL –cuenta Mike bebiendo a sorbitos un último tereré–. Tuvimos que hacer unos retoques por Photoshop para sacar un poco de celulitis de las modelos", murmura Mike, sentado en un banco, justo antes de abrazar a su novia, una gordita abogada de profesión, quien también sueña con ser algún día una miss.






