
El trío, la esperanza redentora del monógamo fantasioso, ya tiene su aplicación. El Tinder para fiesteros
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Donde comen dos, comen tres: una mística de la solidaridad navideña siempre se dispone bien para agregar un plato en la mesa… o una persona en la cama. ¡Felices fiestitas! La tecnología se convierte en cómplice de la pareja en búsqueda de emociones, y si el filón del año fue el Tinder, con su ojeo maníaco de tantas o tantos candidatos al amor binario, ahora se actualiza en la versión 3.0: el 3nder, la aplicación consagrada a formalizar tríos.
"Te conectamos con parejas de mente abierta y solteros con gustos y estilos de vida similares", promete en la tienda del telefonito. Descargar. Abrir. En la pantalla pringosa por tantos manoseos, los miembros se dividen en dos grupos: las parejas que buscan sumar un tercero y los terceros que buscan sumarse a una pareja. Hay hombres y mujeres, héteros y homos. Y si Tinder se jacta de contar con 10 millones de usuarios activos por día, los 200.000 de 3nder no parecen un mal número: para la estadística, aquellos que consienten la cama compartida.
En Estados Unidos, solo el 4% de las personas en pareja se asumen como "no monógamos consensuados". En Buenos Aires, la somera mención de una calle de Barrio Norte es contraseña para los entendidos: "Anchorena", se dice, y para el amante foráneo se alumbra una oscura fantasía de orgías permitidas, un club del trueque donde las parejas terminan siendo impares.
Para respetar cierta liturgia clandestina, en 3nder las conversaciones se autodestruyen a los tres días y el modo "incógnito" protege la identidad del fiestero. El teléfono será una excusa para sentir una vibración cerca de la entrepierna cada vez que se haga contacto o cuando suene el ringtone de Bound 2, la canción en la que Kanye West le promete a su esposa Kim Kardashian "tal vez podamos hacerlo para Navidad" y, en pocas letras, resume un dilema matrimonial de la época: "Ella me preguntó qué quería para mi lista de deseos / ¿Alguna vez le pediste a tu puta por otras putas?".
Para muchos, la fidelidad ya no significa exclusividad sexual, sino consenso en los deseos, honestidad para expresarlos y libertad para cumplirlos. ¿O no es cierto que un síntoma de salud en la pareja es poder compartir?
El creador de 3nder es un nerd de 24 años que desarrolló la aplicación después de que su novia le confesara su fantasía más persistente: hacer el amor con él y con otra chica. A la vez, claro. Si el trío suele ser una vía de escape imaginaria a la rutina monógama, el protocolo sexual hoy admite participaciones especiales en inarmónico revoltijo. Y ahuyenta el engaño y la mentira porque la fantasía es develada y compartida.
"Podés hacer el amor con otra persona solo si yo superviso cada postura y cada gemido", será la negociación convenida. "Acepto". En épocas de recogimiento navideño, que los mejores deseos se vuelvan realidad y que se haga carne el mandamiento divino: "Santificarás las fiestas".






