El poco tiempo es el principal enemigo de nuestra alimentación en invierno y por ende, de nuestra salud. Por ello, en esta nota, te explicamos el ABCDE de una nutrición saludable
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A priori, puede resultar complicado pero alimentarnos bien, en invierno, es posible si estamos atentos y nos tomamos el tiempo para hacerlo de forma adecuada. Lo importante es tener en cuenta algunas reglas nutricionales que nos mantengan las defensas altas sin variar de peso. Es por ello que consultamos a la prestigiosa nutricionista Alejandra Raichuni (MN 931 MP 88) para que nos detalle las cinco claves de una sana alimentación sin perder el equilibrio de nuestro cuerpo.
<b>El agua, la base de la vida</b>
Ingerir líquidos sin calorías y calientes, resulta una excelente medida para mantener la temperatura del cuerpo y evitar la ansiedad alimenticia. Dos litros de agua por día, en formato de té, café, mate cocido, mate y calditos sin grasa o cualquier infusión caliente natural, es ideal para mantener el cuerpo hidratado y con la temperatura adecuada, sobre todo los días en los que las bajas temperaturas se adueñan de la escena.
<b>Vegetales, esos alimentos sin marketing, pero vitales para nuestra salud</b>
Se debe incorporar a nuestra alimentación diaria, una porción de vegetales verdes crudos como lechuga, espinaca y/o rúcula, ya que proveen una buena cantidad de vitaminas C y B, que aportan hierro, potasio y fibra. Lo importante de estos alimentos es que no poseen grasas. También incorporar al menú semanal, vegetales verdes cocidos como los zapallitos, zucchinis y brócoli, por su alto contenido de potasio, magnesio, calcio, hierro, zinc y fósforo. A su vez, le dan al cuerpo vitaminas C, B1, ácido fólico y fibra. Otras verduras que son importantes en vitaminas, hierro, calcio, fósforo y magnesio, en mayor o menor medida, son la berenjena, la cebolla y la calabaza. Estos alimentos son ricos en agua por lo que tienen propiedades diuréticas y evitan la retención de líquidos.
<b>Frutas, de los productos más olvidados a la hora de comprar en el supermercado</b>
Incorporar frutas de estación como la naranja, el pomelo, la mandarina y el kiwi nos provee de potasio, magnesio y sobre todo de vitamina C natural, la que nos otorga el poder y la protección para evitar los cuadros típicos de invierno como los resfríos. Además de sus altos valores proteicos, es muy bueno acostumbrarse a consumir fruta después de cada comida y así evitar postres con dulces refinados o industriales.
<b>Comidas poco vistosas pero muy saludables</b>
Es cierto que el invierno nos predispone a comer preparaciones pesadas y eso no es un problema para mantener la línea si aprendemos a manejar el pulso. Haga o no haga frío, no se debe aumentar las calorías ni las cantidades de nuestro plan alimenticio, pero sí cambiar las preparaciones por guisos de verduras con carnes magras y salsas sin grasa de tomate natural, o sopas caseras. Para este tipo de comidas, se aconseja cocinar las verduras preferentemente con cáscara y en trozos grandes; al vapor, al horno o hervidas con poco agua, el menor tiempo posible para evitar la pérdida de vitaminas, minerales y fibras.
<b>Los beneficios de la naturaleza, por sobre los medicamentos</b>
Muchas de las soluciones mágicas que encontramos en los medicamentos y remedios, las hayamos previo a nuestra enfermedad, en los alimentos. Ante las bajas temperaturas, se recomienda consumir frutos secos (nueces, avellanas y castañas, entre otras), legumbres (lentejas, porotos, garbanzo y soja), huevos y pescados, y así aseguraremos la incorporación de selenio y zinc, que estimulan la función inmune de nuestro organismo.
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