
De lo vintage a lo clásico, de lo despojado al capricho, ponele tu sello a tu rincón productivo para sentirte a gusto y motivado
1 minuto de lectura'
Refugio necesario para poner la creatividad laboral en movimiento, el espacio de trabajo puede tener infinidad de estilos posibles. La clave está en darle el toque personal para sentirse siempre cómodo y bien predispuesto.

Izquierda: a espacios versátiles, escritorios ídem. En este ambiente comodín, que funciona como playroom, espacio de trabajo y cuarto de invitados, todo el largo bajo el ventanal se aprovechó con un mueble modular multiuso: en el centro, se ubicó el televisor y, a cada lado, amplias mesas en las que pueden trabajar o estudiar varios a la vez. Derecha: los pasillos o espacios de circulación muchas veces se pueden aprovechar para incluir un escritorio, como hicieron los dueños de esta casa. En un nicho, montaron estantes para usar como biblioteca, y un tablón a modo de amplia mesa. Mientras que las lámparas de brazo móvil idénticas establecen continuidad y delimitan los espacios, el juego de color en las sillas introduce el encanto de lo lúdico.

Izquierda: a desterrar la idea de que el espacio de trabajo debe tener un aura de seriedad, que no tiene nada que ver con el verdadero profesionalismo. Si lo que nos hace sentir cómodos es la calidez de la madera, los muebles con historia y el color, adelante entonces con ese enfoque: sólo nos puede dar alegría y sacar lo mejor de nosotros. Derecha: elegancia y glamour también pueden ser rasgos de nuestro espacio de trabajo. El brillo de la tapa y las patas de esta mesa con aire de clásico moderno (Tableware.ba) se acompañó con el de la silla de diseño y se combinó con otro metal reluciente: el cobre de la delicada lámpara de pie. La foto de Gonzalo Lauda concentra con gran belleza todos los factores: blanco, negro, audacia, reflejos y sofisticación.

Izquierda: un recurso tan sencillo como montar una madera laqueada sobre dos caballetes puede tomar otra dimensión en compañía de elementos selectos. En este caso, la escalada hacia el refinamiento viene de la mano de la gran obra de Tomás Espina y el sillón tapizado en gris (Mesopotamia), que bien podría estar en un living. Derecha: en un escritorio laqueado con cajones frontales podemos tener todo a mano pero, también, hacer desaparecer el teclado deslizable. Combinado con elementos rústicos, como estos caballetes encontrados en un mercado de pulgas y un sillón vintage retapizado, su practicidad queda envuelta por calidez.

El look bien despejado de este escritorio creado por Talleres Sustentables radica en los detalles integrados en el diseño: pasacables atrás, lapicero incorporado y ranuras para apoyar tablets y teléfonos. Más allá del mueble en sí, que se puede usar el día de mañana en cualquier otro contexto, la impronta fresca está dada por los complementos, como la tabla de surf colgada y las quillas sobre los estantes.
1
2El dolor de la muerte la hizo acompañar, con yoga y alimentación, a mujeres en su fertilidad: “El camino de cada una no lo podemos saber”
3El dolor de dejar Italia y la manera de hallar el camino para no caer en el olvido: “Argentina fue oportunidad y futuro...”
4El calendario lunar de marzo 2026 en la Argentina



