
Propuestas para poner en práctica cuando los chicos crecen y comienzan a necesitar un espacio propio de trabajo; mirá las fotos y opiná
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Y sin darte cuenta, el nene creció… Con un par de rieles, ménsulas y tablas, podés improvisar un espacio de trabajo juvenil y de bajo costo. | Foto:
Thirdstory.

Una buena forma de sectorizar el escritorio es utilizar pintura de pizarrón sobre el sector de la mesa. No sólo funciona como límite del espacio sino que además sirve para anotar recordatorios. | Foto:

Quizás los muebles que tengas no sean los más originales pero, con un poco ingenio, hasta el escritorio más sobrio puede transformarse. Elegí un estilo (en este caso, el english style) y buscá formas de incorporarlo al mueble (aquí, un poco de pintura sirvió para agregar la bandera inglesa; además, al costado, se pegó un póster con íconos británicos para completar la propuesta. | Foto:

En un dormitorio juvenil de pocos mentros se puede optar por una mesa de arrime y un banco para crear un pequeño rincón de trabajo. | Foto:

El clásico mueble desarmable de metal y melamina, sin mucha onda, puede transformarse con un poco de pintura y unos cuantos accesorios. | Foto:

Un escritorio de madera antiquísimo complementado con portaobjetos de tela desmontables. Canchero y fácil de imitar. | Foto:

Un aprovechamiento eficiente del espacio: la cama alta permite aprovechar el espacio que queda debajo de ella para ubicar el escritorio. Aquí se optó por un par de caballetes y un tablón de melanina negro. | Foto:

Una mesa con banquetas altas aplicado en un dormitorio adolescente es una propuesta novedosa, aplicable para quienes utilizan el escritorio más que nada como punto de apoyo de objetos y papeles. | Foto: Thebooandtheboy.



