
ADDAMS, UN PAPA DE LOCOS
De su negrísimo humor surgieron los personajes de la familia más normal que tuvo la televisión
1 minuto de lectura'
El humor negro no es patrimonio de franceses o ingleses. Mucho antes de Los Simpsons, hubo un dibujante norteamericano muy rápido para reírse de las cosas más desagradables de la vida.
Se llamaba Chas Addams. Nació en 1912 y murió en 1988. Se hizo extremadamente popular, y durante mucho tiempo sus compatriotas estuvieron dispuestos a creer, dado lo ácido de sus chistes, que había nacido en un cementerio y que de chico jugaba con un cocodrilo feroz como mascota.
Sin embargo, su vida no tuvo casi incidentes. Creció y vivió felizmente en los suburbios de Nueva Jersey. Cuentan que de pequeño solía jugar en una antigua casa victoriana de la vecindad, la que más tarde tomaría como modelo para diseñar la mansión de Los locos Addams.
Después de obtener su título secundario, Addams tuvo sendos fracasos académicos, en las universidades de Colgate y Pensilvania. Lo que más lo alarmó fue un tercer revés, en la Escuela Central de Arte de Nueva York, que lo expulsó pese a que él estaba muy convencido de que lo suyo pasaba por lápices y pinceles.
Un par de años después tuvo su revancha: fue contratado como humorista por la revista que siempre fue mirada por los dibujantes del mundo como si fuera una catedral: The New Yorker. Le pagaban una modesta fortuna: 35 dólares por dibujo, pero pronto su sueldo comenzó a crecer.
En los años 50, Addams era toda una estrella. Realizó exposiciones en las mejores galerías de Nueva York y recibió, en 1954, el Gran Premio de Humor de la Universidad de Yale.
La fama mundial se la dio la televisión, que tomó a los personajes de su familia de monstruos para producir una serie, cuyos capítulos -vigentes todavía- se rodaron de 1964 a 1966. Sus protagonistas no fueron olvidados: John Astin, como el señor Addams; Carolyn Jones (Morticia), Jackie Coogan (el tío Lucas), Ted Cassidy (Largo) y Blossom Rock, como la abuela. También era del actor Cassidy la mano dotada de vida y conocida aquí como Dedos.
Como corresponde a una familia vampírica, la serie muere y resucita siempre. De 1973 a 1975 se transformó en una tira de dibujos animados, y en 1991 llegó la película, dirigida por Barry Sonnenfeld y protagonizada por el extinto Raúl Juliá.
Pero Addams no sólo dibujó a esos locos. Hizo miles de otros chistes. Casi todos crueles. Como el de la mujer de un expedicionario que acaba de ser tragado por una víbora en una choza africana, que le dice: "¡Georges, vos siempre murmurando! ¡Por favor, articulá!"
Bromas del destino
Chas Addams siempre vivió de su don para imaginar crueldades ridículas. Pero el destino se tomó venganza. Además del dibujo, su trabajo, él tuvo desde pequeño un pequeño hobby. Inofensivo, se diría: coleccionar automóviles en miniatura. Los adoraba, los buscaba allí donde fuera. La paradoja es que murió en 1988, en plena calle, atropellado por un conductor vengativo.






