
Adrián Paenza: "Lo mío es muy mediocre"
Tal vez lo dice por exceso de exigencia, o porque pone todo en duda, hasta a sí mismo. Lo cierto es que este periodista y matemático se pone muy enfático cuando invita a la gente a pensar
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Entre la enseñanza de las matemáticas y el ejercicio del periodismo (cada vez menos especializado en deportes y más lanzado hacia lo general), entre el estadio y el estudio, entre Buenos Aires y Chicago (dos de las ciudades que más lo entusiasman); entre la docencia y la crítica; entre el fútbol y el basquet; entre los deportes olímpicos y las olimpíadas de matemáticas que llevan el nombre de su padre; entre Jordan, Maradona y la conjetura de Goldbach. Entre esos extremos transcurre la vida de Adrián Paenza, que no admite que se traten de polos opuestos.
En parte tiene razón. Es que el hombre que este cuatrimestre dicta álgebra en la Facultad de Ciencias Exactas es el mismo que cada semana aborda temas críticos en la revista Veintidós y que los martes y jueves participa del ciclo de televisión Día D. Hace un tiempo entrevistó a Diego Maradona para un documental, todavía inconcluso, que servirá de apoyo a una futura miniserie que las productoras Pol-Ka y Promofilm realizarán sobre la vida del famoso jugador. Esta entrevista con Paenza se realizó un mediodía de abril, en un bar cercano a Canal 2.
-Siguiendo tu trayectoria, desde José María Muñoz para acá, siempre aparecés al lado de algún gran personaje. -Me sorprende tu observación.
-¿Te cae mal? Si te cae mal, retiro la pregunta... -No, al contrario, me parece un dato interesante y real. Trabajé al lado de un montón de grandes tipos: Muñoz, Pepe Peña, Víctor Hugo Morales, Araujo y Niembro (aunque eran más parejos), Néstor Ibarra, Jorge Lanata. En el mundo del fútbol soy amigo de Javier Castrilli y de Carlos Griguol. En la facultad, de Miguel Herrera.
-Bueno, entonces, si no te molestó aquí va otra observación. También sos una de esas personas que tienen dos actividades -matemático y periodista deportivo- en apariencia muy centrales, aunque distintas y por momentos opuestas. -Lo de distintas lo acepto, pero lo de opuestas, no sé. A lo mejor, por ser tan distintas, es que puedo ponerles tanta energía a las dos. Pero algo que te aclaro es que yo no me siento periodista deportivo, sino periodista.
-¿Qué similitudes observás entre el fútbol y las matemá- ticas? -No sabría si tienen similitudes, pero lo que no me animo a decir es que sean opuestas. Yo soy uno y no sabría decir por qué cosas de mi mente hay cosas del fútbol, del basquet o de las matemáticas que me gustan mucho, por igual. Una explicación es que soy muy curioso, tengo muchas áreas de interés. Por ejemplo, soy un lector permanente pero poco tradicional, explosivo y anárquico. Leo cantidad de cosas sobre Internet, leo muchos diarios americanos y en la especialidad de ciencias exactas, leo matemáticas, pero también genética.
-Es cierto... la semana última en Veintidós, leí una nota tuya sobre el genoma humano. -En la facultad hacemos unos encuentros, los viernes, en los que no sólo participan matemáticos, sino físicos, geólogos, químicos, biólogos. ¿Sabés cuál fue la necesidad de esta clase? Tiene que ver con el avance de los medios. Un día, en el pabellón 2 de la facultad van a clonar a un ser humano y muchos nos enteraremos al día siguiente por La Nacion o Clarín, o por Internet. Había mucha necesidad de estar al tanto de en qué andaba cada uno. Pero no siempre expone alguien de nosotros. Cada vez que viene un invitado se vuelve apasionante. En la jornada inicial vino a hablar el doctor Diego Harari sobre astronomía, la cuestión de los agujeros negros. Empezó diciendo: "Nuestro objeto de estudio son estrellas que están a quince mil millones de años luz". Todo un dato. Pero bastó que yo le preguntara: ¿Cómo sabe que están a esa distancia? para que en esa aula las 70 u 80 personas presentes lo asaltaran a preguntas. Tuvo que venir en una segunda oportunidad, en donde pudo finalmente completar la charla con sus diapositivas. Ha pasado gente por allí para hablarnos de cosas de las que no teníamos ni idea. A veces hizo falta el aula magna. Vino Jorge Lanata, tengo pensado invitar a Víctor Hugo Morales y a Nelson Castro. Lo de Lanata fue extraordinario porque, sin querer o queriendo, se armó un debate al que no había manera de ponerle punto final. Además de Lanata, vinieron otras personas extraordinarias, de muchas disciplinas. Hay que saber mirar y visualizar bien las cosas para poder disfrutar de todo. ¿Sabés? Ahora vengo de dar clase.
-¿Qué diste hoy? -Funciones, inducción generalizada y, esencialmente, la misma clase de siempre: demostrarles a los alumnos que ellos pueden entender, que vale la intuición, que es preciso provocar desafíos y muchas, muchas preguntas. La gran tarea es que 200 tipos que entraron hoy a las 9 de la mañana se retiraron a las 11 con una moraleja, con algo distinto en la cabeza. Esa es la principal tarea de un profesor: mostrar que tenían algo adentro de la cabeza que no sabían que lo tenían.
-¿A qué te referís? -A la capacidad de poder cuestionar y cuestionarse. Voy a ver un partido de fútbol y ya no me alcanza con la descripción subjetiva. Más allá de la crónica me gustaría descubrir las causas que generan lo que acabo de ver. Me acuerdo de que en 1989, en Canal 11, en un noticiero para el que me habían contratado para hacer deportes, me puse a explicar por qué no se podía dividir por cero.
-¿No se puede? -¿No sabés que no se puede?
-La verdad que no... -(Pide un papel y se larga a dar una explicación. Llena la hoja con números muy convincentes.) Una vez, en 1996, un alumno de la facultad me contó que él había elegido la carrera después de verme a mí en un noticiero explicar por qué no se podía dividir por cero. No sé si hay tanta distancia entre periodismo y matemáticas: ambas cosas me sugieren la necesidad de tomar hechos y comentarlos, aclararlos, comunicarlos. Así como en el fútbol o en el basquet, cuando hallo algo en las matemáticas que me interesa, seguramente el paso siguiente es que lo quiero contar. Si tengo preguntas, lo que quiero es pensarlas con el otro. Pero de lo que me doy cuenta es que hay mucha gente que no se banca no saber las respuestas.
-Alguna vez declaraste que como matemático eras mediocre. Primero, te pregunto por qué, y en igual sentido, que te califiques como periodista. -Creo que soy un tipo mediocre en general. Sólo me merezco una mirada sobresaliente cuando acierto en la capacidad de generar ideas nuevas. Lo de matemático mediocre tiene que ver con que todo aquello que produje no cambió nada. Hago bien en transmitir lo que otros hicieron.
-¿No es tremendamente exigente? Mencioname personas a las que no consideres mediocres. -Ya te mencioné a varios. También Horacio Verbitsky me parece brillante; Marcelo Bielsa es brillante y hay un tipo de la facultad, el director del Departamento de Biología Molecular, Alberto Korenblit, que debería ser el presidente de los argentinos...
-¿Qué te imaginás que nos pasaría, con un presidente biólogo? -No te quedes en el título: sería mejor porque estimularía nuestra capacidad de dudar, de pensar.
-Si tuvieras la posibilidad de solucionar algún problema argentino, ¿cuál elegirías? -Siempre me pregunto por qué tendremos tantas dificultades de ajustarnos a los reglamentos y tanta sistemática costumbre de pasarlos por encima. Nos gusta que los reglamentos se los apliquen a los demás. Otro misterio. Hasta para las miserias nos falta generosidad: fijate que cuando alguien estaciona en doble fila, le tocamos bocina, lo encerramos, hacemos de todo para ponerlo en evidencia. Como si nunca antes hubiéramos hecho algo parecido. Y algo más: en el transcurso de un mismo juego, intentamos cambiar las reglas.
-Una inquietud: ¿no habrás tomado a mal que no haya entendido tu dilema matemático...? Lo del cero, digo... -No, para nada. Lo que yo busco me lo enseñó mi viejo, ¡cuánto lamento que no viva! Se trata de entender lo que pasa desde un lugar diferente, desde otro ángulo, desde un costado.
-¿Por qué a casi todos nos resulta más agradable, más fácil, más alegre reunirnos en un café a hablar de fútbol que de matemáticas? -Mencionar como alternativa a las matemáticas me parece tendencioso. Porque no sólo no hablamos de matemáticas, sino que tampoco hablamos de ingeniería, de arquitectura, de derecho, de filosofía. Tal vez el conflicto sea que las matemáticas nos son impuestas, para tratar de dar respuestas a preguntas que la gente nunca se hizo.
-¿A qué procedimientos recurrís cuando en una clase de la facultad los alumnos te hablan del partido del domingo? -En general, nadie me habla del partido. El que hace fallidos soy yo. Hoy les quise hablar del CBC y me salió CQC. Nos reímos todos. No se por qué, pero no me hablan del partido. Trato de establecer reglas claras desde un comienzo: lo único que pido es preguntas, preguntas y preguntas. Le pueden preguntar a un libro y, más allá de un límite, el libro no va a responder. Aprovéchenme a mí, si no se entiende es mi culpa, lo único que el alumno tiene que hacer es pensar.
-¿Qué creés que sucedería si en los medios las matemáticas tuvieran tanto espacio como el fútbol? -Creo que en los medios debería haber mucho menos fútbol, porque semejante exposición seguro atenta contra la capacidad de razonamiento y de cuestionamiento.Tampoco me gustaría que hubiera tanta matemáticas. Pero no debo procurar mayor tiempo de matemáticas, sino contar con la posibilidad de plantear el máximo de problemas.
-Ahora Canal 7 está lanzando su nueva programación. Entre un ciclo de fútbol, de deportes, de periodismo general o de matemáticas, ¿cuál elegirías? -Sin que suene petulante, me gustaría hacer un ciclo que compendiara todas esas cosas, que son todas de mi interés. Y también para probar que no hace falta ser Maradona para estar en televisión y que no hace falta decir cosas ingeniosas todo el tiempo, sencillamente porque la vida no es así.
-¿Qué es pensar, Paenza? -Pensar es dudar, tratar de bucear sobre las cosas. Te quiero proponer que, si tenés ganas, leas un libro que se llama El último teorema de Fermat, de Simón Singh. En los Estados Unidos fue best seller. ¿Sabés lo que rescato? Que el tipo se largó a conjeturar, a investigar, a pensar. Actualmente hay una editorial que le pagará un millón de dólares a un investigador para que resuelva otra conjetura matemática célebre, la de Goldbach. Es un problema de la matemáticas que data de 1742 y que todavía no se ha descubierto si es cierto o falso. Dice que cualquier número par se puede escribir como la suma de dos números primos. Los primos son aquellos divisibles por ellos mismos y por uno: siete, cinco, trece, once. Ningún par es primo, porque son divisibles por dos, salvo el mismo dos. Hace mucho tiempo, un señor conjeturó que todo número par es suma de dos números primos. Así como la obligación de los científicos es dudar y avanzar, dudar y avanzar, la obligación de los periodistas es la de tratar de instalar temas importantes.
-¿En algún momento decís perdón, me retiro a pensar? -No. A esta altura pienso permanentemente, sin darme cuenta de que lo estoy haciendo.
-¿Y cómo puede hacer quien no tiene la costumbre de pensar, para empezar a hacerlo? -Lo primero y principal es poner todo en duda.
-¿Vos y tu familia sostienen una fundación de matemáticas que lleva el nombre de tu padre? -Mi padre no fue economista ni nada. Era exportador e importador, y llegó a ser secretario de Desarrollo Industrial y presidente del Banco Nacional de Desarrollo durante la década del 70. El y mi vieja, que todavía vive, nos dieron a mí y a mi hermana Laura el privilegio de conocer las alternativas y de estudiar. Ernesto Paenza, mi papá, se murió muy joven, en 1985, y como tengo muchos matemáticos amigos coincidimos en que una muy buena manera de recordarlo era hacer una fundación y desde allí organizar una competencia nacional de matemáticas. Llega a todos los ámbitos universitarios del país en donde exista departamento de matemáticas. El próximo 28 de agosto se va a hacer la competencia número 15. En un día, al mismo tiempo, los delegados, de aquí y del Uruguay, reciben las pruebas en un sobre lacrado y hay tiempo para resolverlo de 9 a 2 de la tarde. Se devuelven en otros sobres igualmente lacrados, se corrigen, se eligen los ganadores y se ofrece un premio más que nada simbólico. Es una prueba cuyo objetivo no es ganar, sino el placer de tener problemas para pensar.
-¿El matemático Paenza participa? -El matemático Paenza sólo podría resolver los que él mismo inventó. Durante un tiempo, el presidente de la fundación fue Alberto Calderón, el matemático más importante que tuvo la Argentina. Hubiera podido ser premio Nobel. Calderón falleció hace ocho años. A propósito, ¿sabés por qué no hay premio Nobel de matemáticas? Dice la leyenda que en el momento en que Alfred Nobel hace la cesión de su fortuna para perpetuar el premio descubre que su mujer lo engañaba con un matemático. ¿Sabés lo que más orgullo me da? Que ya muchos profesionales argentinos consignan en su currículum haber participado en la competencia Paenza.
-¿En alguna ocasión te ofrecieron ser director técnico? ¿Podrías serlo? ¿Querrías serlo? -No me siento en condiciones de ser técnico. Podría, a lo mejor, pero antes debería pasar un largo tiempo en las inferiores.
-¿Seguís tocando el piano? -Tengo un piano en casa, pero rara vez toco, y mucho menos si hay alguien delante. Ya te lo dije: todo lo mío es muy mediocre.
-Como jugador de fútbol, ¿también eras mediocre? -Sí. Y si me preguntás si me hubiera gustado ser un crack te respondo que no sé, que tengo más claro que me hubiera gustado más ser ascensorista, piloto de avión, vendedor de diarios o dar la sortija en una calesita.
-¿Qué le dirías al compatriota que lee esta entrevista y te dice que trabaja tanto por día que ni tiempo tiene para pensar? -Que lo entiendo. Pero también le diría que es obligación de todos generar las condiciones para que todo el mundo obtenga y preserve ese espacio. Te hago una pregunta a vos: ¿qué cosa distinta te dije hoy?
-No sé, no busco cosas distintas en mis entrevistas. Lo que busco son relatos interesantes. -¿Y te hice algunos?
-Sí.
Los números de Adrián
1949: Un 9 de mayo nace en Buenos Aires Adrián Arnoldo Paenza.
1964: Ingresa en la carrera de matemáticas en la Universidad de Buenos Aires y al año siguiente comienza a hacer docencia, como ayudante de cátedra.
1966: Debuta como periodista especializado en la Oral deportiva, de Radio Rivadavia, que dirigía José María Muñoz.
1970: En marzo se recibe de licenciado en matemáticas.
1979: Hace el doctorado en matemáticas también en la UBA.
1980: Comienza a trabajar con Víctor Hugo Morales.
1986: Realiza el primer ciclo televisivo sobre basquet norteamericano, con León Najnudel.
1987: Ejerce el cargo de secretario académico de la Facultad de Ciencias Exactas.
1998: Es uno de los quince autores que participan de una compilación de Román Letjman, un libro sobre los 15 años de la democracia recuperada.
2000: Casi todas las mañanas sigue como docente universitario. Con máxima antigüedad, gana 204 pesos por mes. Es, junto con Daniel Drom, el fundador del sitio www.datosenlaweb.com. Paenza afirma con orgullo, citando a La Nación , que el suyo es uno de los diez portales más visitados del mundo. Está envuelto en tres resonantes acciones legales que tienen que ver con el mundo del fútbol: con la empresa Torneos y Competencias, que lo despidió del programa Fútbol de primera; con el presidente de la AFA, Julio Grondona, y con el ex director técnico de River, Ramón Díaz, que en algún tiempo llegará a juicio oral y público.
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