
Con el foco puesto en las propuestas con identidad regional, el Cape Town International Jazz Festival funciona como una puerta de entrada a las músicas del continente. De Marruecos a Mozambique, te proponemos descubrir y celebrar esa diversidad musical.
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Por Humphey Inzillo
Podemos decirlo así: todas las músicas que nos gustan vienen de África. A riesgo de generalizar, las raíces rítmicas de buen parte de la música popular occidental (especialmente las de América) tienen un lazo más o menos directo con el continente negro. Hace algunas semanas se celebró la decimoséptima edición del Festival de Jazz de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. El rótulo "jazz", sin embargo, es apenas una etiqueta para englobar las "músicas del mundo", que en este caso funciona como un atlas sonoro africano. Y aunque la diversidad musical del continente se vuelve inabarcable, aquí hay una guía para comenzar a incursionar en nuevos ritmos y melodías del otro lado del Atlántico.
<b>Amadou & Mariam (Mali)</b>
Oriunda de Mali, un territorio árido del África occidental, la pareja de ciegos Amadou & Mariam obtuvo una proyección global a partir del indispensable Dimanche a Bamako (2004), producido por Manu Chao. Ese álbum se transformó en uno de los discos de música africana más vendidos de la historia. Antes de eso, sin embargo, ya eran artistas reconocidos en Europa, donde Sou ni tilé (1998) superó las 100.000 copias vendidas. Dueños de un sonido característico e hipnótico, en sus canciones confluye música tradicional de su tierra con el rock a lo The Clash y otros artistas contemporáneos, como TV On The Radio, Santigold y Damon Albarn (Blur, Gorillaz), con los que llegaron a colaborar. Tienen montado un poderoso set en vivo, que lleva al público en velocidad crucero hacia un estado de baile constante, pleno de belleza y felicidad. Aunque su música bien podría definirse bajo el rótulo de "afro-blues", los sonidos electrónicos y programaciones que incorporan les otorgan una impronta novedosa a esas sonoridades que se reproducen, a la vez, como la banda sonora de los ritos ancestrales de su tierra. El contexto suele ser festivo, pero más allá de la belleza, lo que trasciende es el carácter sanador de esas canciones que funcionan como un refugio medicinal para el alma.
Para empezar: "Dimanche a Bamako"
<b>Dorothy Masuka & Abigail Kubeka (Sudáfrica)</b>

Compañeras de generación de la legendaria Miriam Makeba, Dorothy Masuka y Abigail Kubeka son dos figuras emblemáticas de la música sudafricana. Masuka, de hecho, es la autora del "Pata Pata", la canción que le dio proyección internacional a Makeba: un hit transgeneracional que fue versionado por Wilson Simonal, Tito Puente y El General, entre muchos otros. Las carreras de estas "Damas de la Canción" están signadas por el jazz (colaboraron con el gran trompetista Hugh Masekela), pero con una fuerte impronta que vincula al género con la tradición tribal, en una fusión de swing y música de los zulúes. En canciones como su clásico "Hamba Notsokolo", Masuka despliega su histrionismo vocal en un contexto que toma elementos del doo-wop y el R&B de fines de los 50. Kubeka, por su parte, ha compartido escenarios con notables artistas como Sarah Vaughan y Percy Sledge en distintas partes de África, Europa y Asia. Actualmente, en un plan similar al del Buena Vista Social Club, ambas damas recrean el sonido de los 50 y los 60, la época de oro de sus carreras, con la presencia estelar del saxofonista y flautista Lemmy Special Mambaso, considerado el rey sin corona del swing del sur de África.
Para empezar: "Khauleza" (Dorothy Masuka), "Yini Madoda" (Abigail Kubeka)
<b>Hicham Telmoudi (Marruecos)</b>

En una muestra más de la diversidad musical que ofrece África, el violinista y compositor marroquí Hicham Telmoudi propone un derrotero por las músicas de su país, al norte del continente. En un clima de romanticismo mediterráneo, Mehdi Nassouli se destaca en la banda como intérprete del sintir (ese laúd de tres cuerdas y piel de camello que tiene en su compatriota Hassan Hakmoun a uno de sus intérpretes más célebres), y traza sus coqueteos arábigos y líneas melódicas que invitan a un paseo imaginario por las calles de Casablanca o el propio desierto del Sahara. Las composiciones de Telmoudi, cuya formación en violín clásico es igualmente importante a la del uso folclórico del instrumento, ostentan una belleza particular, aportando una oleada de aire fresco a las músicas tradicionales marroquíes. En un registro que en ocasiones puede ser bailable, sus canciones se reproducen como pequeñas gemas que invitan a la contemplación, en un trip sensorial por una geografía que incluye mercados tradicionales, aroma de las especias y la elegancia de los trajes típicos.
Para empezar: "Nassim Casa"
<b>Mafikizolo (Sudáfrica)</b>

Con casi dos décadas de trayectoria, el dúo integrado por Theo Kgosinkwe y Nhlanhla Nciza es una verdadera institución de la música pop de su país (y del resto del continente): no es casual que en tres ocasiones se hayan llevado el galardón de "Grupo del año" en los premios anuales a la música sudafricana. Su versión de "Walila", un clásico de Miriam Makeba, probablemente sea el mejor ejemplo del cruce entre tradición y modernidad de su propuesta. Ese "afro-pop" del grupo se enriquece con beats de expresiones rítmicas locales como kwela y marabi. Su propuesta, apta para los dancefloors, mantiene una fuerte impronta local. En Six Mabone, cuyo título rinde homenaje a un auto de lujo de los 60, incorporan el blues y el swing, actualizando ambos lenguajes a un sonido contemporáneo. Tendiendo un puente hacia el pasado, han colaborado con el gran trompetista Hugh Masekela. Hacia delante, comparten batea con Die Antwoord, sus coterráneos, que hace unos meses se presentaron con gran suceso en Buenos Aires.
Tema clave: "Colors of Africa" - (FT. Diamond Platnumz & DJ Maphorisa)
<b>Melita Matsinhe (Mozambique)</b>

Pianista, cantante y poeta, Melita se formó desde pequeña en la Escuela Nacional de Música de su país, y a los 15 años ganó un concurso de la Unesco para especializarse en piano en La Habana, Cuba. Luego, a su regreso, se licenció en Historia con una tesis sobre la música popular mozambiqueña. Su espíritu viajero la llevó a vivir en Oslo, Noruega, donde cursó un máster en Historia y Musicología, al mismo tiempo que fundaba un quinteto, con el que realizó varias giras por Escandinavia. Ese derrotero artístico y académico se refleja en su producción musical más reciente. Radicada nuevamente en Maputo, la capital de Mozambique, su música traza un puente entre los ritmos cubanos, cierta intención jazzística y las raíces africanas, incorporando marimbas e instrumentos de percusión. Sus canciones transmiten unas saudades coloridas y una especie de hipnotismo, característica intrínseca a todos los ritmos del continente. Como curiosidad, su repertorio incluye una versión de "Yo vengo a ofrecer mi corazón", del rosarino Fito Páez.
Tema clave: "Suena"
<b>MÚSICA Y COLORES</b>
Túnicas y melodías en Ciudad del Cabo
El eslogan del Cape Town International Jazz Festival, fundado hace 17 años por el promotor Billy Domingo, es "la reunión más grande de África". Y el evento está a la altura de lo que promete, porque convoca aficionados de todo el país y también de Mozambique, Zimbabwe y otros países vecinos. El centro de convenciones de la ciudad, ubicado a metros de la zona turística de Waterfront, es una sede imponente: además de los escenarios (tres techados, dos al aire libre), hay bares con clima de chill out, estudios de radio, salones vip y un soberbio puesto de merchandising. Las casi 20.000 personas que circulan en cada una de las jornadas despliegan estilo y elegancia con estándares de fashion week. Trajes y túnicas coloridas que alcanzan la perfección en contraste con pieles oscurísimas, peinados con trencitas, sombreros y tocados transforman los pasillos en pasarelas, en un impactante fenómeno de elegancia colectiva. Este año, el cartel, además de artistas africanos, incluyó a Cassandra Wilson, Meshell Ndegeocello, Lizz Wright, Victor Wooten, Angies Stone, Mark Turner Rahul Sharma & George Brooks, Roberto Fonseca y la presencia del actor británico Idris Elba, protagonista de The Wire y de la biopic Mandela: A Long Walk to Freedom.






