Ahora son ellos los que se sienten inseguros

Según encuestas recientes, el 81 por ciento de los hombres muestra ansiedad al hablar de su aspecto físico
Según encuestas recientes, el 81 por ciento de los hombres muestra ansiedad al hablar de su aspecto físico
Luis Corbacho
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30 de mayo de 2015  

La marca de jeans más importante del mundo lanza su modelo de pantalones anchos y sueltos con una premisa tácita: basta de chupines talle XS que sólo pueden usar los hombres altos y flacos. Tuiteo la foto, escribo algo así como: "Gordos y petisos, éste es su gran momento", y un aluvión de varones favea, retuitea y contesta cosas como: "Acabemos con la dictadura del chupín". Ahí donde históricamente las mujeres reclamaban talles XL o fogoneaban campañas de jabón cremoso con modelos reales a veces excedidas de peso, hoy los hombres luchan por una libertad estética fuera de los márgenes del estereotipo de David Beckham.

"Mientras que a las mujeres se las bombardea constantemente con imágenes de una modelo perfecta, el hombre no había estado sometido de una forma tan severa, hasta ahora, a la hegemonía de la belleza. Veinte años después, la publicidad ha descubierto la necesidad de hacer que el hombre sienta que ser atractivo es fundamental. Las consecuencias de esta corriente son evidentes: los últimos datos en consumo de productos estéticos y moda muestran que los hombres luchan cada día más por acabar con una creciente inseguridad." Quien escribe es la periodista española Marita Alonso, que encendió la polémica con este interrogante: "¿Les ha llegado a ellos la hora de sentirse inseguros?". El periódico británico The Guardian nos hace pensar en una respuesta afirmativa. Según una encuesta publicada en sus páginas, el 81% de los hombres muestra ansiedad al hablar de su aspecto físico y sus defectos, mientras que las mujeres lo hacen en un 75%. Otro dato inquietante: el 38% de los hombres asegura estar dispuesto a sacrificar un año de sus vidas a cambio de alcanzar el tan deseado cuerpo perfecto.

"La mayoría de los hombres que entreno me piden alcanzar un cuerpo magro y estilizado habiendo pasado los 40. Quieren marcar los abdominales, mantener el tren superior torneado y, aunque parezca mentira, lograr unos glúteos firmes y trabajados", cuenta Pablo Benadiba, uno de los personal trainners más requeridos por la elite porteña. "En cuanto a los modelos por seguir, los cuerpos de tenistas o jugadores de fútbol son los más pedidos y se logran con un entrenamiento muscular y aeróbico más una estricta dieta programada."

Bajo presión

Que los hombres se cuidan más es la no noticia. Lo novedoso, parece, es que se sientan más presionados que las mujeres a estar en forma. Nicolás Cúneo, un referente en estética masculina, no parece estar de acuerdo con esta teoría. "No es que el hombre esté más presionado, sino que hay una tendencia a cuidarse sanamente, a verse bien, sentirse mejor. Cada vez más hay hombres que salen a correr, se cuidan en las comidas, se preocupan por sentirse mejor y verse bien", dice el dueño de Key Biscayne. "A veces siento que desde la publicidad se muestra a los hombres ideales de belleza inalcanzables. Por eso nuestra idea es mostrar campañas diferentes; comunicar mensajes", explica. Aunque Cúneo y su marca representen al hombre real, el bombardeo publicitario global parece venir por otro lado.

Querer ser flaco, dejarse influenciar por deportistas, actores y modelos que protagonizan campañas de moda o portadas de revistas masculinas, estar pendiente de las calorías, darse permitidos, disminuir el consumo de cerveza porque trae pancita? Todas conductas históricamente femeninas que hoy parecen ser moneda corriente en el universo masculino. Y la vergüenza, el pudor de mostrar el cuerpo en una playa, sacarse la remera en un asado y hasta desnudarse en la intimidad. "El tradicionalmente femenino: «Amor, ¿podrías apagar la luz?» es ahora también cosa de hombres", anuncia la revista GQ en un artículo que hace referencia a la angustia masculina por encontrarse en una situación amorosa y sentir que no se está a las alturas de las circunstancias. ¿Qué circunstancias? El nuevo abdomen raviolado del actor Cris Path -un ex gordito que pregona su dieta proteica y sus tres horas diarias de entrenamiento-, el insoportable cuerpo tallado a mano de Channing Tatum y su Magic Mike, o el eternamente joven cutis de Jared Leto, que cumplió 45 y parece de 30. Sí, porque además de solidez muscular, el hombre nuevo se enfrenta con otra pesadilla culturalmente femenina: las arrugas. Los asiáticos, siempre a la vanguardia, empiezan a utilizar productos cosméticos desde sus veinte. Allí, además, el tapaojeras o la base correctora son moneda corriente entre los hombres de mediana edad. Sin haber llegado a este punto, en el mundo occidental los hombres prestan cada vez más atención a su piel. Así lo confirman estas cifras: las ventas de productos de belleza masculina han crecido en los Estados Unidos más de un 70% entre 2012 y 2014. En la Argentina, el aumento también es notorio. "La demanda de los hombres en cuanto a productos de belleza y cuidado facial creció considerablemente en los últimos años, y por eso contamos con diez colecciones masculinas. Se acercan consultando acerca de productos específicos para sus necesidades", explica Jessica Ketchian, entrenadora de L'Occitane. Lo mismo dicen desde Clarins, que incrementó sus ventas en el segmento masculino. "Hoy el hombre se preocupa por su cuidado personal tanto como la mujer, y por eso tenemos cada vez más consultas y adeptos. Este consumidor es muy fiel, tanto o casi más que la mujer", puntualiza Elizabeth Daza, vocera de la marca.

Sin embargo, uno de los productos estrella de Clarins no es para tener la piel de Jared Leto, sino para sacarse la remera con la soltura de David Gandy, el modelo de Dolce & Gabana que nació para hacernos sentir mal (a nosotros los hombres, se entiende). Se trata de Abdo Fermete, un gel especialmente desarrollado para reducir el exceso de grasa acumulado en la cintura. Este producto, dicen, reafirma la zona abdominal, remodela el cuerpo y tonifica la piel. Figurella, un poroto.

"Las mujeres nos hemos incorporado más tarde al mercado laboral por motivos históricos. Del mismo modo, los hombres se están adentrando en el mercado de la estética más tarde", concluye la periodista española antes citada. Un futuro de hombres heterosexuales pasándose dietas a la hora del almuerzo y recomendándose esteticistas en la clase de CrossFit parece un escenario imposible en tiempos de batallas futbolísticas y contiendas políticas, aunque la presión por verse bien crece a pasos tan grandes que a esta altura ya nada sorprende. O, como dirían los Homeros Simpson que estén leyendo esta nota: "El mundo se ha vuelto gay".

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