
El actor y humorista combina sus noches arriba de las tablas con los días en El Puesto de Fabio, un food-truck donde vende hamburguesas y una salsa de tomate con sello propio
1 minuto de lectura'

Nos encontramos a tomar algo fresco en la barra de un club del Bajo San Isidro. De primera, me pareció más rubio que lo que tenía en mente. Y locuaz. Combinar la entrevista por Whatsapp había sido un total ejercicio de laconismo por su parte, al punto que me figuré haciendo mérito para que me sacara de la categoría de boluda total en la que supuse que ya había caído sólo por intentar caerle bien. Nada de eso pasó. "Living la vida loca", me dijo, al ratito. Y descomprimimos.
"Yo me crié en Martínez. Fui al San Juan el Precursor. Cuando terminé el colegio, me fui del barrio y volví hace algunos años. ¿Si cambió algo en ese tiempo? No mucho, un poco más poblado tal vez... Cuando volví, tenía que elegir colegio para mis hijos (Ciro y Teo). Compré en un kiosco un listado con todos los colegios de San Isidro. El primer criterio fue tachar todos los SAN."
¿Estudiaste actuación?
Sí, con Ricardo Bartís, con Pompeyo Audivert y con Alejandro Urdapilleta. Alejandro fue mi amigo y era lo más. Para mí, el mejor actor argentino. Y del mundo.
¿Ustedes eran conscientes de lo que estaban haciendo con De la cabeza, Cha Cha Cha, Todo por dos pesos…?
No.
Contáme algo que te venga a la cabeza de aquella época de tu debut en la tele.
Lo conocí a Casero en Bajo Tierra, y a los quince días me lo volví a encontrar y me dijo de hacer algo juntos. Yo tenía algo escrito… Alfredo vivía en La Reja: me acuerdo de que nos íbamos en el tren Sarmiento y Alfredo se hacía pasar por sordomudo para no pagar los pasajes. Cuando pasaba el chancho, Alfredo le hablaba así (lo actúa) y el tipo se iba. Era genial.
¿Y a vos qué te hace reír?
Nada en particular. Depende completamente de mi estado. Una persona regando una planta no es gracioso, pero en algún momento puede llegar a ser muy divertido.
¿Diseñás tu vida? ¿Visualizás tus próximos pasos?
No, no, no, es todo improvisación absoluta. Voy siguiendo mi instinto.
Sos actor, trabajaste en radio, ahora tenés un food-truck donde vendés hamburguesas y una salsa de tomate que lleva el nombre de Peperino Pómoro. ¿Fabio Alberti es una marca que vende per se?
(Ojos cual plato.) La respuesta acá es: llene con lo que la periodista quiera.
Podría decirse que estás en una buena racha. ¿Qué hacés cuando estás en la mala?
Lo que a mí me sirve es salir a la calle. Porque si te quedás en tu camita, no te va a pasar nada. Andá a sentarte a la plaza. Es como esa poesía que dice "me quito el no y me entrego a la vida".
Desde De la cabeza hasta hoy, ¿cómo es la línea de tu vida? ¿Ascendente, plana?
Un garabato, un electro.






