
El nuevo Ford Ka no conserva nada de aquel rebelde de los 90. Ahora tiene cinco puertas, prioriza la seguridad al estilo, y se convierte en el auto más económico del mercado con control de tracción y estabilidad.
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Por Nahuel Coca
Pocos autos sacudieron tanto el tablero. Cuando llegó el Ford Ka, en 1996, todos hablaban de él. Que era un auto para mujeres, decían los muchachos. Y las mujeres coincidían: era simpático, fácil de manejar, práctico. No tenía que mostrar un gran porte, no lo necesitaba. Con la misma marca ovalada en el capot se paraba en los concesionarios al lado de un Escort, un Mondeo o una F100. ¿Qué había pasado? Nada menos que el tiempo y un diseño de city-car europeo que tomaba al país por asalto. Su motor era una evolución del viejo Kent, desarrollado en 1976, con poca potencia y una carrocería liviana. Pero su diseño, presentado por la marca más tradicional del continente, rompió todos los esquemas. Entre el lujo superficial y la miseria espiritual de su tiempo, aparecían líneas que arrancaban sonrisas por la calle, demostrando que un poco menos podía significar mucho más.
Afianzado su éxito en la región, en 2008 salió al mercado un Ka latinoamericano. Mientras en el viejo continente la marca de Detroit ofreció un Fiat 500 con diseño Kinetic, en Brasil se desarrolló un modelo exclusivo, un poco más espacioso que el anterior y con motores de hasta 110 CV. El comercial decía que tenía lugar "para más humanos", y se podían ver un montón de monstruos de animación comiendo gente que salía del auto, como quien sacude un paquete de pastillas. Después de largos ocho años, por fin llega un nuevo Ka, el tercero en 20 años de historia, y trae tantas novedades que no parece ser sucesor de aquel chiquito de los 90, aunque también se puede pensar que es una versión actualizada y madura.
<b>CINCO POR TRES</b>
Lo primero que llama la atención del nuevo modelo es que ya no es un vehículo de tres puertas, sino de cinco. No existe en este momento una versión de tres, pero sí una de cuatro con baúl, que se llama Ka+ y que se comercializa en Brasil. Tampoco es un auto chico del segmento A, sino del B: la distancia entre ejes es la misma que la del Fiesta Kd y, de hecho, comparte gran parte de la plataforma con ese modelo. La parrilla frontal es parecida a las del Fiesta y el Focus, lo mismo que el tablero central.
Por dentro es más espacioso y cómodo, especialmente en las plazas traseras. La posición de manejo, con regulación de altura para el asiento y de profundidad para el volante, llega a ser ideal. Llama la atención la cantidad de portaobjetos: portavasos, red para documentación e incluso un buche escondido, al que solo se accede abriendo la puerta del conductor. En total, son ¡21! portaobjetos para todos los ocupantes.
El baúl no es el más grande del segmento, con 257 litros, y allí se esconde una sorpresa desagradable: una rueda de auxilio temporal, de las finitas, que tanto en autos caros como baratos siempre y sin lugar a excepción son poco eficientes. Siguiendo con las ruedas, los modelos S y SE traen llantas de acero con neumáticos 175 y 14 pulgadas de diámetro, mientras que la SEL es la única con llantas de aleación y neumáticos 195 rodado 15.
Fácilmente se llega a la conclusión de que el Ka dejó atrás su tradición de formato y diseño revolucionarios para convertirse en una versión más económica del Fiesta, que a pesar de ser compacto, tiene un nivel de equipamiento comparable con el de vehículos bastante más caros. Por otra parte, el nivel general de construcción mejoró mucho con respecto al modelo que lo precedió, que a pesar de ser un coche muy confiable y ágil, tiene detalles que se pueden pulir. Desde la versión base a la más completa, los distintos niveles de equipamiento del nuevo Ka cumplen con las expectativas.
<b>MOTOR AL DÍA</b>
El nuevo Ka tiene un motor de cuatro cilindros, 1.5 litros de cilindrada y 105 caballos de fuerza. Mientras algunos modelos de la competencia siguen ofreciendo motores de ocho válvulas, este propulsor tiene cuatro por cilindro y una distribución de válvulas variable tipo TI-VCT, según el régimen de motor. En consecuencia, al aumentar el torque mejora muchísimo el consumo. Esta tecnología no es común entre los vehículos de su segmento, aunque sí entre los de una gama superior.
La caja de cambios es manual de cinco marchas y muy precisa para conducir en la ciudad y en la ruta, aunque podría contar con una sexta para que el motor se exija menos en viajes largos. Un indicador de cambio de marcha en el tablero educa al conductor respecto de la conducción más económica, herramienta cada vez más común, aunque no entre vehículos de su gama.
La aceleración sigue siendo apenas menor que la del modelo anterior, que tenía la ventaja de contar con una carrocería muy liviana, pero sin la batería de medidas de seguridad del nuevo Ka. El modelo actual llega de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos y alcanza los 180 km a fondo; nada mal. Gracias a la nueva dirección eléctrica EPAS, su maniobrabilidad se vio muy mejorada respecto del modelo anterior, que incluso con hidráulica era un poco duro. Gracias a esta mejora, desaparece la vibración del volante cuando el camino es irregular, y se simplifican todo tipo de movimientos, especialmente a la hora de estacionar.
Se destaca en la versión más completa (SEL) el asistente de arranque en pendientes, que mantiene el freno cuando se debe arrancar en subida; un sistema simple pero práctico, totalmente inusual para el segmento. Se espera que en el futuro lleguen las opciones de caja de seis y un motor de un litro, tres cilindros y 12 válvulas que ya se ofrece en Brasil, y que sería ideal para quienes se mueven por la ciudad debido a su bajo consumo.

<b>ACCESIBLE Y SEGURO</b>
Todos los vehículos lanzados al mercado a partir de 2018 deberán incluir control de estabilidad. Sin embargo, hoy son muchos los que no tienen ESP, incluso algunos de gama media. El Ford Ka SEL (el más full) se acaba de convertir en el vehículo más accesible del mercado con control de estabilidad y de tracción, y asistente al frenado de emergencia. En la lista siguen el Fiat 500, y tercero en el ranking, el Fiesta KD. Este dato es muy importante: a partir de este vehículo la seguridad empieza a masificarse, y eso se traduce en vidas salvadas en accidentes.
Además del ESP, el Ka tiene ABS en las cuatro ruedas, con distribución electrónica de frenado y doble airbag en todas las versiones. Los anclajes ISOFIX permiten instalar una silla para niños en el asiento trasero. Todas las versiones traen cierre centralizado y sistema antirrobo, pero solo la más completa tiene alarma volumétrica.
Con todos estos dispositivos aplicados a la seguridad, aún podría tratarse de un vehículo estructuralmente débil, como tantos denunciados por LatinNCAP: el consorcio privado que mide la seguridad de los modelos latinoamericanos. Sin embargo, el Ka obtuvo cuatro estrellas en protección de adultos y tres en la de niños. Mejora mucho respecto del modelo anterior, que solo había obtenido una estrella.
<b>CONECTIVIDAD TOTAL</b>
El Ka tiene una notable consola incrustada llena de opciones de conectividad. La versión S, la más accesible, tiene un equipo de radio simple y un soporte llamado MyDock donde se monta el smartphone del conductor, con entrada de audio auxiliar (para la música), USB (para cargarlo) y bluetooth (para conectar el manos libres) que funciona con micrófonos en el techo, junto a las luces de cortesía. Este soporte es realmente útil, ya que permite usar el teléfono sincronizándolo con los parlantes y el micrófono. Es una gran solución si se tiene en cuenta que es la versión menos equipada.
A partir de los modelos SE y SEL se incluyen lectores de CD y MP3, con una pantalla monocromática Ford My Link que permite transmitir vía bluetooth la música del smartphone. También es posible sincronizar las aplicaciones del teléfono con la pantalla mediante el sistema App Link. El sistema de comandos de voz funciona muy bien, así que se le puede hablar a la computadora y decir "teléfono", luego "marcar" y finalmente dictarle el número, sin necesidad de programarlo con anterioridad. Un éxito.
Aunque ninguna de las versiones tienen pantalla a todo color, es entendible que las funciones que no pueden ser superadas en usabilidad y actualización por los componentes del vehículo, como el GPS, sean dejadas de lado. En este sentido, resulta comprensible que el Ka le deje al teléfono lo que mejor sabe hacer y se ofrezca más como una base de sincronización.
PRECIOS EN SINTONÍA
El mes pasado, Volkswagen y Chevrolet empezaron una guerra de precios, ya que la norteamericana quiere disputarle a la alemana el podio de marca más vendida, que ostenta hace años gracias al éxito del Gol. Así es como varios modelos bajaron hasta $ 30.000, evidenciando la artificialidad de los aumentos del año pasado. En este contexto, el Ford Ka tiene un precio coherente. El modelo más accesible, el S, arranca en $ 208.000, más gastos de patentamiento y flete. El SE, $225.000 y el SEL, $ 246.000. Por todo lo que trae, el SEL es una buena opción, y además, la que más seguridad brinda a sus ocupantes por ese precio. Todos ofrecen tres años o 100.000 kilómetros de garantía.






