Algunas reflexiones sobre el día dedicado "al zurdaje"

Miguel Espeche
Miguel Espeche PARA LA NACION
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26 de agosto de 2019  

No vamos a mentirle. No nos estamos refiriendo a nada que tenga que ver con política. Quizás el título daba a engaño, pero ocurre que el 13 de agosto pasado se celebró el día del zurdo y encontramos que es interesante darle un lugar a quienes el destino ha dado facilidad para mover brazos y piernas izquierdas, más allá que no se trate ni de Nicolás del Caño ni de Myriam Bregman precisamente.

Dice el diccionario que diestros son los derechos, y siniestros son los zurdos. Sin embargo, suena raro decirlo así. Se suele también señalar que alguien hábil en alguna cosa es diestro (diestro en el uso de herramientas, por ejemplo), mientras que aquel malvado y vil es llamado siniestro. No sabemos si es esa la razón por la cual, al menos en nuestro país, no se usa la acepción "siniestro" para describir al zurdo (aunque, insistimos, sería correcto hacerlo), mientras sí es más habitual decir "diestro" al describir a quien usa la mano o la pierna derecha con mayor facilidad. Por caso, decir que Messi es zurdo está bien, pero es raro escuchar decir que el crack es siniestro. Si alguien así lo llamara, se pensarían cosas malas al respecto del susodicho, y no que se está haciendo referencia a esa pierna izquierda mágica del gran jugador.

Por lo antedicho, y por muchas cosas más, no debe ser fácil eso de cargar con la "zurdez" y que el hemisferio derecho del cerebro así lo dicte. Es arduo ser siniestro en un mundo hecho, sin dudas, para los diestros.

Puede ser interesante ir un poco a las cifras. Por ejemplo, según una publicación del doctor Sebastián Ocklenburg, un neurocientifico alemán que es, de hecho, una suerte de "zurdólogo", la cantidad de zurdos en el mundo es de 708 millones, algo así como el 9,2% de las personas. Las estadísticas que señala el susodicho marcan que hay un poco más de zurdos que de zurdas, y, si es usted dado a informaciones inútiles, sepa también que, según el Dr. Ocklenburg, los animales pueden ser zurdos, siendo el 46% de los gatos y el 31% de los perros zurdos de ley.

Si usted es zurdo no le vamos a contar acá algo que usted tiene bien presente: el mundo es más bien derechoso. La revolución izquierdista no pide el final del capitalismo, sino que los pupitres sean, también, diseñados para zurdos, que los abrelatas comunes no obliguen a usar la mano menos hábil y que los cuadernos con espiral no sean una tortura sobre los cuales escribir es difícil. Esos son solamente algunos de los detalles que le complican la vida a los zurdos, quienes, sin embargo, no son dados a victimizarse ni a generar virulentos movimientos en pos de sus derechos inalienables. Eso no significa, claro está, que se deban dejar pasar las injusticias que los zurdos sufren, y es bueno que el mundo se vaya corriendo hacia la equidad en ese sentido. Recordemos que antaño se obligaba a los zurdos a escribir con la mano derecha, lo que era un problema serio y nocivo. Lejos de cualquier humorada, aquella tendencia cruel perjudicó mucho a muchos, por los efectos colaterales de una práctica que, de hecho, era más un tormento que una acción educadora.

Los gobiernos pasan, las sociedades cambian. o no. Los diarios dan noticias livianas o hablan de tragedias o cambios drásticos de gabinete. Pero los zurdos están allí, como tantas otras cuestiones que perduran más allá de todo. Sus temas son de siempre, como lo es la vida y sus peripecias cotidianas. Los "pequeños grandes temas" a veces son lo que nos dan la noción de lo que perdura más allá de los vaivenes de la historia, y la "zurdez" del 9,2% de los humanos, por minoritario que sea el grupo de los izquierdos, es uno de ellos.

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