#AllMalePanel. Tras las denuncias, las mujeres copan eventos y paneles

Su presencia es cada vez más frecuente, aunque persiste la desigualdad en aspectos como la retribución por las ponencias
Su presencia es cada vez más frecuente, aunque persiste la desigualdad en aspectos como la retribución por las ponencias Fuente: LA NACION
Fernanda Kersman
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2 de marzo de 2019  

Es cierto: hay más mujeres en escenarios y paneles copados por hombres hasta hace no mucho tiempo – en especial en áreas como economía, política, tecnología e innovación-. Sin embargo, a buena parte de ellas le asignan momentos y espacios secundarios – incluso pasillos – a la hora de dar sus charlas. También es verdad que temas como la igualdad de derechos y oportunidades tienen un protagonismo cada vez mayor en las agendas de los foros más relevantes desarrollados por organizaciones públicas y privadas. Curiosamente, esto no tiene impacto directo en la retribución de las oradoras, quienes, en muchos casos, cobran menos por su participación que sus pares masculinos.

Mientras los eventos -–espacios en los que se instalan temas de agenda, se presentan productos y experiencias novedosos y se comparten historias inspiradoras a través de referentes de diversos ámbitos e industrias– se reinventan al ritmo de los nuevos paradigmas, los desafíos y debates, recién comienzan.

Según Gabriela Korovsky, co-fundadora de Urban Grupo de Comunicación, "la temática de género está cobrando un rol protagónico en la agenda y en las conversaciones que nos debíamos como sociedad. El tema central es la igualdad de oportunidades y derechos, que se nutre de debates como la equidad salarial, el rol de la mujer en espacios de liderazgo y toma de decisión, la inclusión financiera, la brecha digital y el cambio cultural que todo esto implica. La inspiración es un común denominador en este tipo de eventos que permiten escuchar historias de superación, de romper con barreras y con estructuras que limitan a la mujer a llevar adelante un emprendimiento o a sentirse valorada."

El interés por poner a debatir temas relegados durante años, dio lugar a una explosión de eventos cada vez más convocantes, tanto en cantidad de audiencia como en el nivel de los oradores. "Mujeres líderes", "Mujeres Power" y el "Women Leadership Forum"– organizados por La Nación, El Cronista y Forbes respectivamente – son solo algunos de los espacios que hacen foco en los desafíos y oportunidades de las mujeres. A estos se suman otros como los generados por Fundación Flor, ONU Mujeres, CIPPEC, Voces Vitales, EcoMujeres y UPWard Women.

Más allá de estos encuentros – en los que buena parte de la audiencia suele ser femenina– otros espacios más tradicionales también hacen lugar a la agenda de género. Uno de ellos es el Coloquio de IDEA, que se reúne cada año en la ciudad de Mar del Plata. Según Luciana Paoletti, Gerente de Foro Empresario de IDEA, "en los últimos cinco años, la cantidad de mujeres oradoras ha aumentado. La diversidad de género siempre es un aspecto que el Comité organizador busca fomentar?en el lineup – lista de oradores- del Coloquio. Sabemos que es un espacio que colabora en el posicionamiento de temáticas en la agenda pública, por lo que hace varios años?venimos trabajando estratégicamente en lograr una presencia de este tema en los programas del evento. Es importante destacar que toda la esfervescencia que sucede en el Coloquio en torno a los temas que se abordan luego se retoma y es trabajada al interior?de las empresas a través de redes específicas (en este caso en particular, la Red de Diversidad e Integración), y a través de la Escuela de Negocios de IDEA. De esta forma, el tratamiento que desde IDEA hacemos al tema no es solamente declamativo, sino que acompañamos a las organizaciones que quieran avanzar hacia una transformación real."

La genuinidad del interés a la hora de incluir perspectivas femeninas es una de las preocupaciones de las convocadas a participar de los eventos, quienes, más de una vez, sienten – y en ocasiones corroboran de manera explícita- que los organizadores las invitan para tener "al menos una mujer en el line up" y evitar el estigma del #AllMalePanel. El hashtag – que podría traducirse como "panel de todos hombres", nació gracias a la iniciativa de la Dra. Saara Sarma, investigadora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Tampere en Finlandia quien, tras participar de innumerables congresos en los que las mujeres era la excepción, decidió publicar fotos de aquellos espacios dominados por los hombres, superponiéndoles la imagen del actor David Hasselhoff – emblema de la masculindad y protagonista de series como "El auto fantástico" y "Baywatch"– con el pulgar hacia arriba como gesto de aprobación y la leyenda "¡Felicidades, tienes un panel de sólo hombres!?"para denunciar la situación. En poco tiempo, el hashtag se viralizó.

"Cuando se trata de temas como tecnología o innovación, lo triste es que a veces parece que te convocan porque es lo que hay que hacer para quedar bien o ser inclusivos. Es decir, no está tan construido desde un lugar genuino, sino desde una preocupación - que es re importante que exista pero no alcanza - que va acompañada por un desconocimiento de cómo abordar las voces que no estuvieron representadas por años en estos espacios" cuenta Melina Masnatta, Emprendedora social (Ashoka Fellow) Cofundadora y Directora Ejecutiva de Chicas en Tecnología –organización sin fines de lucro argentina que busca cerrar la brecha de género en tecnología, quien agrega al respecto: "Pensar que no es una invitación genuina es una preocupación que tengo; por otro lado no podemos pedir un cambio radical de la noche a la mañana, por eso, antes de aceptar, trato de conversar con las personas que organizan o te convocan.Con preguntas vamos desarmando miedos y modas, y nos vamos entendiendo conjuntamente. Porque es cierto también que este es un proceso educativo, social y cultural y, como tal, va a llevar años. "

Para Hernán Schuster, fundador de la Agencia de Conferencistas?Spiquers, "lamentablemente, todavía?hay?mucho camino por recorrer. Los famosos "All Male Panels" siguen siendo mayoría. Desde nuestro rol de organizadores de ciclos de charlas, siempre buscamos diversidad de oradores, pero también es cierto - por lo menos respecto del ciclo #OOPS! Otra Oportunidad Para Superarse, que organizamos desde Spiquers - que nos cuesta más trabajo conseguir mujeres que quieran subirse al escenario, en este caso para compartir sus historias de fracaso. Las mujeres tienen otros tiempos. Mi sensación es que el hombre acepta inmediatamente, y después ve cómo lo hace, mientras que a la mujer le lleva más tiempo acceder a participar, tal vez porque tiene un mayor sentido de la responsabilidad. La mujer siente que tiene mil ojos encima y no quiere dejar nada librado al azar." Esta inseguridad impacta a su vez en la retribución de las speakers, un terreno en el cual es un secreto a voces que, a igual temática y expertise, los hombres suelen cobrar más que las mujeres.

Para Masnatta, – quien participa en foros dedicados a la tecnología e innovación de la Argentina y el mundo - "este es un gran tabú, en general no se comparte cuánto es el fee que le proponen o piden los hombres. Creo que debería ser un dato abierto y público para crear una competencia transparente. Entonces, entre nosotras, siempre circula un ¨¿Sabés cuánto puedo pedir para que no suene loco y me llamen finalmente, porque me interesa estar?¨ A la duda del fee se suma el temor de perder el lugar que tanto nos cuesta tener. En mi caso, descubrí con los años que iba a un montón de eventos de manera gratuita, y después me enteraba de que le pagaban a algunos oradores; cuando me invitaban a mí, me decían que no habían fondos. Con el tiempo, aprendí a preguntar primero. Preparar una charla lleva tiempo, ser una persona formada y con experiencia para validar lo que estas compartiendo, también, sobre todo para quienes hemos pasado por muchas más barreras sociales y culturales para llegar a ser a quienes convocan".

Según Schuster, el tema de la retribución no sólo tiene que ver con cuánto están dispuestos a pagar quienes contratan a las oradoras, sino con su auto-percepción: "Desde mi lugar, intento buscar igualdad de fees a igualdad de experiencia, pero hay ocasiones en las que a las propias oradoras les?cuesta llegar a aceptar esta situación. A la mujer le cuesta poner en valor lo que tieene para compartir."

El fee es solo uno de los obstáculos. Una vez aceptada la invitación, las oradoras y panelistas suelen tener que superar experiencias que rozan lo tragicómico. Es habitual que, al llegar al evento descubran que les han asignado los momentos menos favorecidos – por ejemplo durante el corte para el café- o que les toca dar una "charla de pasillo" – en sentido literal, muchas veces sin micrófono, lo que las obliga a hablar prácticamente a a los gritos - o que descubran que se espera de ellas que hagan una charla "flash" – manera cool de decir brevísima-.

A modo de "consuelo de tontos", cabe mencionar que este tipo de escollos es mal de muchos: la discriminación y la subvaloración se verifican en todas las latitudes, ámbitos e industrias, reflejando lo que ocurre puertas afuera.

Korovsky insiste en la necesidad de que la inclusión de mujeres impacte más allá del escenario: "Más mujeres están teniendo voz y posibilidad de exponer sus puntos de vista y aportes de valor en espacios de inspiración y diálogo. Sin embargo, si bien la agenda de género avanza fuertemente en visibilidad, todavía no se logra acelerar y escalar las metas para lograr la igualdad de género a nivel global. Si bien la innovación y la tecnología brindan oportunidades sin precedentes, las tendencias actuales indican que, por ejemplo, la brecha digital se está ampliando y que las mujeres están insuficientemente representadas en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y el diseño. Esto les impide influir en el desarrollo de innovaciones sensibles al género que permitan beneficios transformadores para la sociedad."

A partir de la denuncia del hashtag #AllMalePanel, aparecieron no solo su correlato en español, #PanelesdeHombres, sino otros como #DóndeEstánLasMujeres y #HayMujeres. Detrás de cada una de estas consignas se multiplican personas en todo el mundo que imaginan y construyen un planeta cada vez más equitativo y diverso arriba y más allá de los escenarios.

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