
Antes y después de Calamaro
A veinte años de la edición del debut solista de Andrés Calamaro, una legión de músicos jóvenes rescata su manera de componer y crea un subgénero: el rock "calamar"
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Andrés está en todas partes, pero atiende sólo en la capital... de España. Recluido en una quinta, a 50 kilómetros de Madrid, Calamaro pasa la mayor parte del tiempo despuntando el vicio de componer, grabar...; en fin, lo que mejor sabe hacer. Mientras tanto, en La Plata, Rosario, Buenos Aires y la madre patria toda, los devotos de su obra crecen hasta alcanzar el nivel de plaga.
Veinte años después de su debut solista ("Hotel Calamaro", ver recuadro) parece que todos se han rendido a sus pies. La distancia, el mito del compositor aislado y el tiempo que hace que no pisa un escenario juegan a favor. Atrás quedó ese público adolescente que moría por sus hits FM, en 1999. Ahora son músicos nuevos, consagrados y no tanto, los que intentan revelar la fórmula de sus canciones simples, eficaces y redondas.
De un lado se distinguen los que gritan a los cuatro vientos que están influidos por su música; de otro, los que aprovechan haber compartido con él algunas horas en un estudio de grabación para mostrar el resultado en sus discos, como si se tratara de documentos; y más allá, los que decididamente lo copian. Mientras tanto, él saca un disco de tangos, canciones de América latina y sólo tres temas propios. Sus demos, out-takes, covers y programas de Radio Salmón Vaticano siguen circulando en la Red. En su página ( calamaro.com ), en Camisetasparatodos.com y en deepcamboya.com.ar se encuentra buena parte de la producción no oficial del ex tecladista de Los Abuelos de la Nada. Y, por lo visto, también en la casa de los músicos que bajaron los MP3 para escucharlos y analizarlos.
En España, la huella que dejó es tan profunda que hasta artistas de renombre, con una extensa trayectoria como Enrique Bunbury, no quedaron inmunes. En su último álbum (doble al fin, pero en un primer momento iba a ser quíntuple, como "El Salmón") el ex Héroes del Silencio aparece ataviado con sombrero cowboy, anteojos negros y melena calamaresca , canta en un tono muy Andrés y hasta lo nombra en una de sus canciones ("Los restos del naufragio").
"Si entrás a una disquería en Madrid, seguro que están pasando un tema de un tipo que canta como Andrés", asegura Ariel Rot, compañero de ruta del grupo Los Rodríguez. "Sus imitadores están de moda en las compañías discográficas, que insisten en copiar un esquema que funcionó, pero eso no significa que les vaya bien."
Se sabe, Calamaro consigue amigos en cada lugar que pisa y en la Península Ibérica está atestado de tipos que dicen serlo y otros que realmente lo son. Entre estos últimos hay un puñado de argentinos, como Andy Chango, un clásico compañero de juergas y zapadas; Carca, que dejó Buenos Aires hace dos años incentivado por el propio Andrés, y Coti Sorokin, el rosarino que lo frecuentó mucho antes de la explosión de su tema -en boca de Diego Torres-, "Color esperanza". Latente, en ellos la influencia del Salmón es innegable. "Además de la directa relación de Andrés en mi música, también hay influencias comunes a ambos -señala Coti Sorokin-. El fue el primero que tradujo el idioma de juglar de Bob Dylan al rock en español, pero somos muchos los dylanianos que hacemos canciones. Yo soy de la generación posterior a la de Andrés, pero mamé lo mismo."
Devotos de AC los hay en todas partes, pero La Plata es un bastión importante. Por caso, Federico Kempff lo cita en "Adorable", uno de los temas de su debut solista, "Tardes de sol"; Guasones no esconde su influencia en "Como animales", su último disco; y los Estelares se dieron el gusto de incluir la voz de Calamaro en su disco "Ardimos". En él, Manuel Moretti y Calamaro cantan a dúo "Moneda corriente".
"Los Rodríguez y sus discos son de gran influencia para mí -sostiene Manuel-. Un día, cuando él estaba en Buenos Aires, me decidí, conseguí su teléfono y lo llamé. Era su época de Camboya profunda y me dijo que fuera para allá. Le mostré unos temas y después de varios encuentros grabamos juntos."
Similar es la historia de Nicolás Landa, ex Auténticos Decadentes y hoy cantante de Los Animalitos. El pertenece al imaginario distrito porteño calamaresco, que también reconoce a Intoxicados entre sus filas (chequear "Está saliendo el sol"). Apelando a la modalidad grabaciones encontradas, Nicolás halló entre sus pertenencias viejos temas compuestos y cantados con Andrés. "Nos juntamos a grabar varias veces. En el primer disco de Animalitos incluimos un tema, "Vendrá la muerte", y hay otros tres en el nuevo ("Reyes de la selva"). Para mí es una gran influencia porque es un número uno y todos los que hacemos música nos fijamos en los número uno."
Mientras nada contra la corriente, los rastros del Salmón se expanden. Si hasta surgió, en Rosario, un cantante al que alguien bautizó "Calamarito". Cristian Amado se llama y, para despegarse, llamó a su segundo disco "Esta vez es por mí". "Es un honor que me digan "Calamarito", y la comparación no me molesta porque es el primer referente que tuve." Mientras un sello local independiente prepara una caja con más de 100 canciones (colaboraciones y covers de Calamaro), el halo de misterio sigue cubriendo la figura de Andrés. Aún está lejos de convertirse en un Barret o en un Salinger, pero sus fieles ya van camino de erigirlo como tal.
Armate el disco de "rock calamar"
Lado A (Influencia)
1. "My love", Los Guasones, del disco "Como animales".
2. "Está saliendo el sol", Intoxicados, del disco "No es sólo rock and roll".
3. "Por una vez más" ,Cristian "Calamarito" Amado, del disco "Por una vez más".
4. "Bailemos", Coti Sorokin, del disco "Canciones para llevar".
5. "La petaquita" , Pablo Dacal, del disco "Música de salón, volúmen 2".
Lado B (A dúo con Andrés)
1. "Cursis" , Carca, del disco "Divino".
2. "Moneda corriente" , Estelares, del disco "Ardimos".
3. "La paciencia del pescador" , Los Animalitos, del disco "Reyes de la selva"
4. "El viejo lexatin" , Andy Chango, del disco "Las fantásticas aventuras del Capitán Angustia".
5. "Canción para vagabundos" , Ariel Rot, del disco "Lo siento Frank".
El Mundial se juega en España
- No hay equipos ni existe un trofeo en juego. Ni siquiera hay demasiadas reglas y absolutamente nadie compite contra nadie. Quizá sí corra alguna pelota por el césped, pero será fruto de algún amistoso encuentro para animar a los participantes, no más. El Segundo Mundial Calamaro tendrá su puntapié inicial mañana, en el estadio de Istán, un pueblo de Málaga, España, y lo único que se puede asegurar al respecto es que se escucharán muchas, pero muchas canciones del músico argentino.
"Un Mundial no se lo merece nadie", dijo Calamaro cuando se enteró de que cerca de 200 seguidores suyos (en su mayoría argentinos, pero con presencia de varias nacionalidades) habían organizado un encuentro en torno de su figura, el último año, en Sevilla. Ahora, se va la segunda, con bandas tributo al artista, intercambio de material sonoro y una fiesta de cierre (el sábado) que promete aderezos varios.






