
Sin obra, pintura ni grandes gastos, darle vida al living para convertirlo en un espacio actual y cálido donde nos den ganas de estar
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Más respaldo. Esta pared era demasiado amplia y clara como para quedar desnuda. El vacío se arregló con una composición de láminas de distintos tamaños y el mismo tipo de marco.
Ilusión. Independientemente del tamaño de la ventana, colgar las cortinas directamente desde el techo da la sensación de tener más altura. En este caso se eligió un algodón muy fino y liviano que permite el paso de la luz.
Abrir el juego. Manteniendo una base neutra en el sillón y las paredes, el espacio puede mutar cada temporada con solo variar los colores de los complementos. Acá, naranja y amarillo sobre una mezcla de texturas: de algodón y aterciopeladas.
Repensar la mesa ratona. Los objetos blancos y transparentes le dan más claridad a una mesa de madera sin necesidad de pintarla. En esta versión, una botella de vidrio con menta y vasos con flores frescas a tono con los almohadones levantan el espacio y el ánimo.
Fuego al fuego. ¿Piso protagonista? No hay por qué ir por la alfombrita discreta. Ésta de motivo geométrico sectoriza bien y, en blanco y negro, combinará con cualquier textil que pongamos en el futuro.
Aligerar. En ambientes pequeños, conviene inclinarse por muebles livianos y con algo de transparencia, como la pequeña mesa redonda que sirve de apoyo junto al sillón.






