
ARMAS EN AUMENTO
En los últimos dos años se incrementó en 300.000 unidades la cantidad de armas de fuego declaradas ante el Registro Nacional de Armas. Las empresas de seguridad y vigilancia, en este mismo período, aumentaron su dotación de 60.000 a 80.000 agentes
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Según los últimos datos proporcionados a la Revista por el Registro Nacional de Armas (Renar), 674.940 personas en todo el país tienen en su poder al menos un arma de fuego. De ese total, 510.255 pertenecen a la categoría de uso civil, y 164.685 a la de uso civil condicional (tiro deportivo, caza y defensa personal individualmente considerada, con exclusión del armamento militar).
El informe se completa con la cantidad total de armas legalmente registradas: 1.747.791. De ellas, 1.048.674 están en manos de civiles. El promedio es de 1,55 por persona.
Puestas de este modo, las cifras tal vez no ayuden lo suficiente como para medir su real dimensión. Pero cuando en marzo de 1997 la Revista abordó el tema, las cifras indicaban que menos de medio millón de personas en el país tenía un arma de fuego, y que el total de ellas era de 1.446.145.
En dos años, entonces, el Renar extendió 200.000 certificados más y contabilizó 301.646 armas más que en marzo de 1997.
En opinión del doctor Juan Carlos García Gutiérrez, director de Operaciones y Técnicas Registrales del Renar, este incremento no necesariamente indica un vuelco masivo de la gente hacia las armas. "Es cierto que hoy hay más personas armadas en el país que hace dos años, pero le aclaro: no es que esos 200.000 salieron a comprar armas, sino que han regularizado su situación."
-Esa es una lectura. La otra podría ser que esas 200.000 personas no se desprenden de sus armas.
-Y, sí, puede ser. Pero hay registradas armas viejas, de muchos años.
-¿Cada vez hay más armas en la calle?
-No sabría decirle. Hay un incremento en la actualización, pero un incremento explosivo por cuestiones de seguridad, yo le diría que no. No se observa un gran crecimiento.
-¿Es imposible determinar la cantidad de armas ilegales?
-Mire, no es que sea imposible..., pero resulta muy difícil cuantificarlas. Cuantificar cualquier mercado ilegal no es sencillo. Cuantifíqueme usted, por ejemplo, el tráfico de bebes en la Argentina...
A octubre de 1998, el Renar registra por extravío, robo o hurto 28.658 armas de fuego. Como resultado del sistema de Reempadronamiento Nacional Obligatorio, el Ministerio de Defensa -del que depende el Renar- ordenó la destrucción de más de 15.000 armas, asignando para su aprovechamiento por parte de las fuerzas policiales más de un millar de ellas, provenientes de decomisos y abandonos. -¿No ve usted una asociación entre el incremento de las armas registradas con el avance de la violencia?
-Eso más que al tema armas de fuego hace a la seguridad interior. Cuando la sociedad no está satisfecha, busca un mecanismo de defensa independientemente de lo que diga la legislación vigente. La realidad fáctica excede a la norma jurídica si ésta no se adecua a esa realidad. Si la gente se siente insegura, es muy probable que compre un arma para defenderse. Yo, por supuesto, esto no lo recomiendo a nadie. Pero se hace. Hoy, por ejemplo, el Gran Buenos Aires es un búnker.
-¿Cómo es la conducta de esas casi 700.000 personas registradas en el Renar?
-Las estadísticas demuestran un muy buen resultado respecto de la conducta de los usuarios legítimos. Sólo 700 personas han estado vinculadas con alguna situación creada por la tenencia de un arma de fuego y, en la mayoría de los casos, resultaron ser actos menores o legítimos, avalados por fallos judiciales. Un anteproyecto de ley de reforma del Código Penal, presentado en mayo de 1998 y elaborado conjuntamente por los ministerios de Defensa y de Justicia -en estudio en las comisiones correspondientes en el Congreso-, propone, entre otros puntos, que se incrimine la tenencia ilegal de armas de guerra y uso particular, así como la portación en forma ilegal como figura autónoma.
"Si bien el calibre 38 está catalogado como arma de guerra -no así el calibre 22-, si a usted hoy lo detienen con este revólver no pueden hacerle nada. El proyecto, si es que es aprobado, modificará esto y podrá ser considerado un delito la portación no registrada." El anteproyecto establece, además, que la simple tenencia de un arma de fuego no registrada será reprimida con prisión de uno a tres años; de dos a cuatro años para la portación ilegal, y de cuatro a doce años cuando se trate de elementos nucleares, explosivos, agresivos químicos o municiones.
-Comparado con el de otras partes del mundo, ¿cómo es el sistema registral argentino?
-Es muy bueno. Nos comparamos con el que usted quiera. La legislación argentina es superior a todas las que existen en América latina. Es más, algunos países del Mercosur se interesaron en nuestra legislación y nos están haciendo consultas al respecto.
-¿Diría que hay muchos empresarios armados en el país?
-Sí, los hay en buena cantidad. Y, ya que estamos, le digo que también hay unos cuantos periodistas.
-Hace un tiempo, el de las agencias de seguridad privada fue un tema muy candente...
-¿Por qué hace un tiempo y no hoy? Lo sigue siendo. Este es un tema recurrente. Pero eso excede al Renar. Lo tendría que hablar con las empresas de seguridad.
Para Jorge Brinsek, asesor de prensa de la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (Caesi), el problema es la falta de reglamentaciones sobre las empresas de seguridad. "Por un lado -dice- está el proyecto de ley de seguridad nacional; por el otro, el proyecto presentado en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires y también el de la provincia de Buenos Aires. Nosotros, como cámara, disentimos especialmente con el de la Legislatura."
-¿Por qué?
-Porque ese proyecto establece, entre otras cosas, el estudio secundario completo para el personal armado.
-¿Y qué tiene de inconveniente esa disposición?
-Imagínese, la mayoría de nuestros empleados proviene de los cuadros policiales, y un gran número no posee título secundario. Para nosotros es más importante que ese empleado cumpla con los requisitos psicofísicos que se exige para estos casos. Yo prefiero un hombre con experiencia, que sepa en qué momento utilizar su arma, que tenga dominio sobre sí, más que el requisito del secundario completo.
-¿Cómo fue la evolución de las empresas de seguridad en la Argentina?
-Cuando se fundó la Caesi, en 1975, eran doce empresas. Hoy tenemos inscriptas 250. Pero el gran auge se produjo hacia 1983 y se acrecentó con la reforma del Estado. La radicación de empresas, de shoppings, las privatizaciones, todo eso influyó para que este negocio creciera como creció.
-¿Y en cuanto a personal de seguridad y vigilancia?
-Hoy estamos en las 80.000 personas. El 20 por ciento porta arma.
-¿Cómo fue el crecimiento entre 1997 y 1998?
-Fue importante. En 1997 teníamos 60.000 agentes. Nosotros somos una entidad rectora legalmente conformada y vemos que hay empresas y también cooperativas que actúan en seguridad y vigilancia sin reunir los más mínimos requisitos legales. Por eso desconocemos a la cámara que agrupa a las cooperativas. Para que vea la diferencia, mientras nuestro personal cobra, en promedio, 4 pesos la hora, los de las cooperativas están entre 1,60 y 1,70 peso por hora. En este sentido, también le digo que hemos podido notar que algunas dependencias del Estado contratan servicios que no reúnen los requisitos legales.
-¿Puede nombrar un caso?
-Sí. En algún momento, la Dirección General Impositiva contrataba este tipo de servicio. No sé si lo está haciendo ahora. Pero sabemos que la diferencia de costo es importante y, bueno, contratan al más barato.
Consultado por la Revista, el doctor Víctor Fernández Balboa, uno de los subdirectores generales de Contralor de la AFIP, rechaza los dichos de Brinsek y aclara: La AFIP, así como antes la ex DGI, no contrata a personas; contrata empresas mediante el sistema de licitación pública. Tampoco es un requisito que esa empresa esté adherida a la Cámara de Empresas de Seguridad, pero sí lo es, y de manera excluyente, que no registre deudas con el fisco".
El 75,6 por ciento de las personas registradas en el Renar tiene un arma de uso civil; el porcentaje restante declara armas de guerra. De las 674.940 personas armadas en todo el país, un 15 por ciento son mujeres. La edad de los usuarios donde se observan los registros de armas de fuego más altos va de los 25 a los 45 años. Pistolas y revólveres se reparten, por igual, la preferencia de la gente: sumadas ambas, representan el 68 por ciento.
El Renar tiene inscriptos 209 polígonos de tiro en todo el país; de ellos, 65 operan en la provincia de Buenos Aires y 7 en la Capital Federal. De las 874 armerías registradas, 301 están en Buenos Aires y 79 en la Capital.
Cuatro propietarios de armerías de la Capital Federal coincidieron en destacar, con algunos matices, la aparente tranquilidad del mercado de venta de armas de fuego, al menos durante el período 97-98.
La Veneziana, de Paraguay al 1300, recuerda que el pico más alto de demanda se observó en los tramos finales del gobierno del doctor Raúl Alfonsín, coincidentemente con los asaltos a los supermercados.
Miranda Hunters, de Varela al 100, y La Navarra, de Santos Dumont al 2300, apuntan que la demanda no resulta excesiva.
Más explícito, Carlos Muñoz, propietario de la armería La Federal, en Solís al 100, sostiene, en cambio, que hoy el 30 por ciento de la clientela "es mayor de 40 años y que jamás en la vida tuvo un arma de fuego en sus casas. Este es un dato interesante, porque lo que esa gente compra son pistolas, revólveres y escopetas para defensa personal. Casi todos ellos fueron asaltados alguna vez, según me cuentan".
-¿Cuál es el promedio mensual de venta en su negocio?
-Yo vendo alrededor de 25 unidades. Tengo una facturación cercana a los 30.000 dólares mensuales.
-¿Con qué época se puede comparar?
-Y, una época de gran demanda fue allá por 1993. En 1997 también aumentaron las ventas.
-El Renar sostiene que no hay un crecimiento excesivo en las ventas.
-Lo que pasa es que ahora hay más requisitos que impone el Renar, y eso ahuyenta un poco a los compradores. Hay mucha gente que quiere comprar un revólver, pero no reúne las condiciones. Así que las estadísticas... no digo que no sirvan, pero también digo que mucha gente quiere tener un arma, pero no puede porque no cumple con las exigencias del Renar. Y eso hace que la venta disminuya.





