
Asterix y Obelix siguen vivos
Asterix ya va por su aventura número 30, y es el personaje europeo más vendedor de la historia. Pero su amigo gordo -perdón, bajo de tórax- lo ha desplazado del papel protagónico. Su papá es un dibujante daltónico con una historia llena de contrastes.
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Obelix lo sabe muy bien: de chiquito, se cayó en la marmita en la que el druida Panoramix prepara la poción mágica y, por lo tanto, tiene terminantemente prohibido recibir nuevas dosis. Ese líquido de sabor indefinido les da a los galos de una pequeña aldea sitiada la fuerza necesaria como para terminar con legiones enteras de romanos. A Obelix no le hacen falta esas raciones: se encuentra en perfecto estado de salud, está convenientemente alimentado (tres jabalíes asados por comida) y tiene el tórax algo caído, pero no se debe confundir eso con gordura ni con flaccidez, ya que su fuerza es suficiente para garantizar la independencia de su pueblo.
Sin embargo, él detesta ser excluido del reparto, y desde hace veintinueve historietas viene tratando de colarse con disimulo a la hora de recibir los cucharones. En su última aventura, se toma una olla entera de poción y recibe su castigo: se transforma en una estatua de piedra.
Albert Uderzo -que dibuja y escribe las aventuras de Asterix y Obelix, todo él solo desde 1977, cuando murió su socio, el guionista René Goscinny- también le pasa lo mismo: es una estatua viviente del comic y, como sus galos de cartón, representa el último baluarte europeo en un mercado de tiras y películas de animación dominado no por los legionarios de César, sino por las grandes corporaciones norteamericanas, desde Disney hasta los creadores de los Simpson, de Beavis and Butthead, de los Tiny Toons y del dinosaurio Piepequeño.
Goscinny había vivido muchos años en la Argentina y era más bien chiquito, como Asterix. El dibujante Uderzo es corpulento, como su adorado Obelix, a quien viene transformando en héroe absoluto de sus libros.
Otra similitud de realidad y ficción: con su empresa, Uderzo, como sus héroes, ha logrado establecer una fortaleza envidiable. Lleva vendidos casi 300 millones de sus libros, que han sido traducidos a 77 idiomas; sus personajes han sido llevados al cine, la venta de muñequitos y de programas de juego para computadora representa un negocio de cientos de millones de dólares por año y un parque de diversiones de los que Asterix, Obelix y toda su cría son la atracción principal rivaliza ventajosamente por el interés de los chicos en París con la sucursal de Disneylandia. Ningún otro personaje europeo de ficción le llega a los talones a esta pareja mitológica. Las estadísticas del que los sigue, el belga Tintín, apenas alcanzan a un tercio en materia de ventas de ejemplares.
A los 69 años, y después de cinco sin publicar nada, Uderzo acaba de presentar El mal trago de Obelix, su libro número 30. En toda Europa, el lanzamiento fue seguido con expectativa y se mantuvo un silencio de hierro sobre el argumento: tres años atrás, Uderzo había anunciado de manera solemne que no volvería a empuñar un lápiz.
También había confesado que tenía miedo de aburrirse y/o repetirse en exceso y, por último, que su fortuna era lo suficientemente vasta como para permitirle entregarse a las delicias del ocio en sus años de vejez. Revisó todos sus postulados. Algunos dicen que no se resignaba a dejar morir a sus criaturas. Otros, que su nave insignia es una interminable codicia.Lo cierto es que volvió a empuñar el lápiz.
Uderzo es un tipo más bien raro. Su primera rareza -aunque tal vez no la mayor- es que es un dibujante daltónico. Siempre lo fue, y se dedicó desde muy chico (13 años) a lo que sería el oficio de su vida. Además, tuvo un accidente genético más curioso que la caída de Obelix en la marmita: llegó a este mundo con seis dedos en cada mano, y hubo que operarlo de pequeño para borrar de su anatomía ese agregado marciano.
Ciertamente, Uderzo no es el único dibujante y colorista daltónico del mundo. También nuestro compatriota Raúl Fortín padece ese problema visual, lo que no le impide ser muy sensible con sus pinturas. Fortín ha ideado un complicado sistema para identificar los colores reales de sus frascos de témperas y acuarelas.
En 1994, Uderzo anunció que no volvería a dibujar a Asterix y a Obelix. Después cambió de idea, y ahora los héroes vuelven en su aventura número 30
Goscinny era, sin duda, el inteligente de la pareja. Había llegado a Buenos Aires a los dos años desde su París natal. Veinte años después se fue a vivir a Nueva York, para volver luego a su terruño. Los que no lo quieren a Uderzo recuerdan que todas las grandes ideas de las tiras, sus alusiones históricas, sus guiños culturales, surgieron de su cabeza y de su máquina de escribir, de la que nacieron otros personajes. Entre ellos, Lucky Luke, dibujado por Morris, y El pequeño Nicolás, dibujado por el genial Sempé.
De todas formas, la historia de Asterix es bastante más compleja que una lamparita que se enciende de golpe. Y -en esto se diferencian realidad y ficción- también bastante menos armoniosa e idílica.
Asterix nació por encargo de la editorial francesa Dargaud, para la revista Pilote, y con indicaciones bien precisas: debía ser un personaje bien francés y no tener pareja cómica: estaba condenado a la soledad. Goscinny y Uderzo cumplieron al pie de la letra con la primera consigna: colocaron en la cabeza de su pequeño héroe el casco alado de la francesísima marquilla de cigarrillos Gauloises y pusieron la saga bajo la misma invocación que usaban los viejos manuales franceses de historia: Nuestros ancestros los galos...
"Cuidado, que eso nunca fue xenofobia ni cosa parecida -se ataja hoy Uderzo-, sino un deseo muy fuerte de poner freno a la invasión de los personajes de los Estados Unidos."
Sin embargo, guionista e ilustrador desobedecieron desde el primer momento y fueron contrariando cada vez de modo más decidido la segunda consigna. "A René y a mí nos gustaban mucho El Gordo y El Flaco, y nuestros chistes se basaban siempre en los que se hacían Laurel y Hardy. No hubo forma de evitar que esa manera de vivir llegara a la historieta."
Así, Obelix se metió a los empujones en las ventanitas dibujadas. Desde hace muchos números, sobre todo desde la muerte de Goscinny, llegó a desplazar a un segundo plano a su minúsculo líder. Y pudo hacerlo porque fue gracias a él que la historieta se transformó en un éxito.
Desde los años sesenta, las ventas comenzaron a crecer sin pausa. Entonces fue cuando comenzaron los líos.
Los primeros problemas, gordos como Uderzo y Obelix, se plantearon con la firma Dargaud. Los autores se quejaban de que el contrato que los ligaba a la editorial era en extremo desventajoso para ellos. Poco antes de morir Goscinny, los dos demandaron a la empresa, y Uderzo sigue creyendo que el trabajo en condiciones de tanta tensión "fue un factor que ayudó a matar a René". Albert no está en la lista de las personas que olvidan.
Después de perder a Goscinny, las cosas se pusieron todavía más difíciles para Uderzo. El proceso seguía, y tuvo que dibujar Asterix en Bélgica bajo la vigilancia directa de un funcionario judicial, que sellaba cada lámina una vez terminada y la entregaba a los directivos de Dargaud.
Cuando logró la independencia y perdió los derechos de las 25 historias publicadas, Uderzo fundó su propia editorial, con el nombre de Albert-René. La gente de Dargaud todavía conserva un pobre concepto de su viejo empleado.
Sistemáticamente, lo califican como "una especie de ciudadano Kane obsesionado por el dinero".
No sería la única vez que el bueno de Albert se vería envuelto en un litigio. Cuando en 1994 falleció la viuda de Goscinny, la hija de René, Anne Goscinny, demandó al dibujante, a quien teóricamente quería como un padre hasta ese momento.
Desde la muerte de René, su familia cobraba un 20 por ciento de lo generado por las nuevas historietas, pero eso -que significaba una inmensa fortuna- no le pareció bastante a Anne, quien todavía reclama el cincuenta.
Fue en ese momento, el más aciago para Uderzo, cuando anunció al mundo que no trabajaría más. Después se arrepintió. "Me he visto arrastrado a este pleito muy a mi pesar, pero el trabajo me ayuda a olvidarme de todos esos problemas, que me causan un auténtico agobio", dice hoy Uderzo sobre un tema del que le cuesta mucho hablar.
Hacer todo solo significó un verdadero desafío para Albert. ¿Por qué lo hizo y no buscó un nuevo libretista?
"Si bien el diseño es mi verdadero oficio, al comienzo de mi carrera a menudo tuve la oportunidad de escribir libretos. Además, ¿qué guionista sería capaz de meterse en la piel de René? La respuesta de que nadie lo haría me llevó a considerar que tenía que seguir solo en la aventura, y la aceptación del público me lo refirma. La colaboración con René en 24 álbumes fue tal que diariamente trabajo un poco con él, aunque no esté. Cada día me pregunto qué pensaría él, y a veces corrijo mis propias ideas...
Es una aventura creada y consolidada de a dos. Yo no hubiera podido compartir la continuación con otro autor. René era único", responde Uderzo.
-¿Por qué dejó pasar tanto tiempo antes de terminar su libro número 30?
"Hubo muchas causas para esta larga demora. La primera es que la publicación de La rosa y la espada, en octubre de 1991, me dejó exhausto. Fue necesario visitar la mayoría de los países que aparecían, y creo que ese trabajo permitió que el álbum fuera un éxito. Era lo menos que se podía hacer. Después, con Sylvie, mi hija, y otros socios, determinamos las estrategias para el futuro de los productos derivados (muñequitos, juegos y películas). Eso, para mencionar sólo lo placentero. Y después, después... yo esperaba una buena idea argumental totalmente propia, que resistiera la corrosión. Créame, no es nada fácil sorprender al lector, que conoce de corazón absolutamente todo el universo de Asterix. Me parece que lo logré, y por eso creo que el lector se divertirá tanto como yo.
-¿Habrá un álbum número 31?
-¡No sé absolutamente nada! Tendría que consultar a los oráculos.
Hasta aquí hemos hablado con total soltura, partiendo del supuesto de que no existe lector alguno que no sepa qué o quién es Asterix el galo. Por cierto, descontamos que todos saben que la aldea irreductible está al mando del jefe Abraracourcix, a quien le gusta ser llevado en andas sobre un escudo; que muchas de las construcciones son obras de Numerobix, un arquitecto especializado en paredes torcidas; que el cantautor de la aldea se llama Asurancetorix, y que termina cada historieta amordazado y atado a un árbol, mientras todos los demás festejan la victoria con un gran banquete, y que Obelix tiene un amor imposible (la bella Falbalá) y un perrito valiente, el simpático Idefix.
Como se verá, la mayoría de los nombres termina en ix, lo que constituye una de las mil licencias históricas que Goscinny-Uderzo se han tomado: entre los antiguos galos, esa sílaba identificaba sólo a los jefes. Los muchos que creen haber aprendido historia romana directamente de los libros de Asterix deben volver a las fuentes.
La misma leyenda de la aldea invencible parece fruto de la imaginación y de un patriotismo exacerbado. Julio César -que aparece en la mayoría de los números- conquistó toda la Galia y aplastó la rebelión de mitológico jefe Vercingetorix, en el 52 antes de Cristo. Dicen que le arrojó su espada sobre los pies y que César se enojó tanto que hizo con él una excepción: a los restantes galos vencidos les dio un trato muy considerado, pero a Vercingetorix lo arrastró a Roma en su carro de triunfo y después, sin darle descanso, lo hizo estrangular.
Sin embargo, algunos arqueólogos tomaron en serio la leyenda inventada por Goscinny y hace un par de años descubrieron en el norte de Francia una pequeña aldea, que todavía conservaba sus cercas originales y que había resistido casi intacta el paso de los siglos. Así, se anunció a los cuatro vientos el hallazgo del pueblo de Asterix.
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También parece bastante literal el modo bárbaro, de tromba, que empleaban los galos en sus ataques, en contraste con el orden de las legiones romanas. Desde tiempos inmemoriales, Roma era la civilización y los galos la barbarie. Los romanos se sentían horrorizados por esos vecinos, a los que agradaba llevarse como trofeos de guerra las cabezas de los vencidos.
Otro punto de la historieta que guarda conexiones históricas creíbles es el de la poción mágica, preparada en un enorme caldero. Esa gran olla era una pieza fundamental en los ritos de los celtas, y caerse en ella, como le sucedió a Obelix, era ingresar en un mundo mágico del que se volvía con enormes poderes.
Según los investigadores, muchas comunidades galas combatían después de ingerir sustancias posiblemente alucinógenas, como lo es, a su modo, la poción del druida Panoramix. De allí extraían su loca audacia, y también su brutalidad.
En cambio, los dibujos de Uderzo muestran mil anacronismos intencionales. Obelix, por ejemplo, es un tallador de menhires, monumentos muy usuales unos veinte siglos antes de que los héroes pudieran haber nacido.
Pero, con hechos reales o falsos de por medio, lo cierto es que los personajes de Uderzo y Goscinny, como muy pocos de sus colegas de ficción, han construido su propia mitología. Todos los lectores de Asterix saben que determinadas cosas ocurrirán, siempre de modo ligeramente diferente, en todos los libros del pequeño gigante. Especialmente esperan el momento más desopilante: la irrupción del barco pirata, que inevitablemente es hundido sin piedad por Obelix. La imagen del capitán con su gorro de cuernos en el agua, aferrado al palo mayor, es suficiente para despertar carcajadas en clave, propiedad de una extendida logia de cultores de la saga dibujada más famosa del universo.
Por cierto, en El mal trago de Obelix, que acaba de presentar Planeta en la Argentina, no falta ninguno de esos momentos rituales. Ya no hay sorpresas, claro, pero Uderzo puede quedarse tranquilo: tiene en sus manos un clásico de los que nunca mueren. Y también una mina de oro.
Ferro: no hubo robo
Es un lugar común entre los dibujantes argentinos lanzar la siguiente sospecha al viento: Goscinny, que vivió tanto tiempo en nuestro país, se habría inspirado en los personajes clásicos de Dante Quinterno para diseñar el carácter de sus criaturas.
Según esa versión, Obelix es prácticamente el doble de Upa, y el cacique Asterix es una réplica un poco más pequeña pero igualmente corajuda e invencible del inefable Patoruzú.
Quinterno jamás salió a suscribir o a negar esas versiones. Fiel a su costumbre, jamás hace declaraciones. Pero la Revista consultó a uno de sus mejores amigos, el dibujante Eduardo Ferro, creador de personajes como Langostino, Bólido, Pandora y Tara Service y uno de los principales responsables de la revista de Patoruzú. Esta fue la opinión de Ferrito sobre Asterix.
"La pregunta me obliga a una confesión. No habiendo nunca leído ni mirado mucho la famosa historieta, recurrí a un amigo y joven dibujante asterixólogo, Pablito Alvarez, que me facilitó cuadernillos y el video Asterix en Bretaña. En cuanto al dibujo, la historieta no me pareció (modestamente, claro) un dechado de originalidad, aunque está muy bien dibujada, dentro de las exigencias de la especialidad comercialmente entendida: con mucho trabajo, salvando los lugares comunes del oficio, y con talentosa simplificación.
"En lo referido a similitudes, en ninguna parte encontré nada que me hiciera recordar a personajes de Quinterno. El más sospechado -por lo que hube oído, Obelix, y a despecho de su indudable eficacia- me pareció, por su evidente representación del tonto de capirote, indigno de ser comparado con Upa. Así como en la tira dibujada, tampoco encontré a ni Upa ni a Patoruzú en el dibujo animado, muy gracioso y claro, por otra parte, con certera explotación de la temática histórica.
"Y, volviendo a meditar sobre similitudes, pienso que si nos lo proponemos, con disposición a la suspicacia, en realizaciones que tanto se apoyan en el lugar común podemos encontrar a todos los gordos, a todos los pegapiñas y a cientos de personajes de la historia de la historieta y del dibujo animado, que desde ese archivo gigantesco nos guiñen un ojo cuando nuestro lápiz busque en el papel la creación que nos haga famosos."
Nik: alcanza y sobra
Más allá de que Asterix y Obelix tengan reminiscencias de nuestros Paturuzú y Upa, hay que decir que las aventuras del héroe galo fueron y serán una de las páginas más logradas de la historieta universal.
Recuerdo cuando en la escuela primaria comprábamos los libros de Asterix (uno por cada chico, porque eran medio carelis ) y luego nos los intercambiábamos a modo una gran posta historietil. Sin embargo, y a la luz del tiempo, admitamos que desde la muerte de Goscinny, su fenomenal guionista, las nuevas aventuras de Asterix ya no han vuelto a ser lo que eran.
Ni siquiera la virtuosa línea de Uderzo puede ya advertirse, entre tantos ayudantes que pasan en tinta y colorean los nuevos capítulos.
No importa, nos quedan una veintena de hermosos libros de cuando la pequeña aldea gala brillaba en su esplendor. Y eso alcanza y sobra.
Un test sólo para expertos
I - El valeroso jefe galo Abraracúrcix sólo le tiene miedo a una cosa. ¿Cuál?
A) Que los romanos descubran la fórmula de la poción mágica secreta de Panorámix.
B) Que se desplome el cielo sobre su cabeza.
C) A su esposa Karabella.
II - ¿En cuántas aventuras de Asterix aparece la reina Cleopatra?
A) En todas.
B) En una: Asterix y Cleopatra.
C) En dos: Asterix y Cleopatra y El hijo de Asterix.
III - Según el mapa de la Galia que aparece al comienzo de todos los álbumes, ¿cómo se llaman los cuatro campamentos romanos que rodean la irreductible aldea donde vive Asterix?
A) Pocospélum, Fructuárum, Babaórum y Piscatórum.
B) Babaórum, Acuárium, Laudánum y Petibónum.
C) Olitórum, Petibónum, Fructuárum y Siliginárum.
IV - Sin embargo, en varias aventuras uno de estos campamentos es conocido por otro nombre. ¿Cuál de ellos y cómo se llama ahora?
A) Babaórum ahora se llama Pastelárum.
B) Olitórum ahora se llama Peponárum.
C) Laudánum ahora se llama Pastelárum.
V - ¿En qué año y para qué semanario crearon Uderzo y Goscinny a Asterix?
A) En el año 1959, para la revista Tintín.
B) En 1959, para la revista Pilote.
C) En 1965, para la revista A Suivre.
VI - En Asterix el galo, primer álbum de la serie, los romanos creen haberse hecho con la poción secreta que da su increíble fuerza a los galos. Sin embargo, se llevan un chasco, porque la poción que los romanos beben no es la verdadera y en lugar de fortalecerlos...
A) Les da un toque de color a sus lenguas: las pinta de morado.
B) Hace que les crezca el pelo sin parar.
C) Les da sueño.
VII - ¿Cuántos álbumes finalizan mostrando una gran fiesta-banquete de la tribu gala?
A) Todos.
B) Todos menos Asterix y Cleopatra.
C) Todos menos La vuelta a la Galia y Asterix y Cleopatra.
VIII - Por cierto, en estos banquetes suelen participar todos los habitantes de la aldea excepto uno. ¿Quién y por qué?
A) Obelix, porque no le dejan comer mucho jabalí para no perder la línea.
B) Panoramix, el viejo druida, ya que suele quedarse dormido.
C) Asurancetorix, el bardo, quien suele ser atado y amordazado para evitar que cante durante la fiesta.
IX - Todos los banquetes mostrados se sitúan en un poblado galo y, normalmente, a la luz de la luna. Todos menos uno de ellos que se celebra bajo el sol de Armórica y en...
A) Un campamento destruido en El escudo arverno.
B) Un poblado normando en Asterix y los normandos.
C) La fastuosa galera de Cleopatra en El hijo de Asterix.
X - ¿Cómo se llama el temperamental vendedor de pescado de la aldea gala?
A) Ordenalafabetix.
B) Numerabix.
C) Diabetix.
XI - ¿En qué aventura aparece por primera vez Idefix, el diminuto perro de Obélix?
A) En Asterix el galo.
B) En La vuelta a la Galia.
C) En Asterix en la India.
XII - Obelix se caracteriza por su carácter alegre y dicharachero hasta cuando vapulea a los romanos, pero hay una cosa capaz de sacarle de sus casillas y enfadarle de verdad. ¿Cuál?
A) No tener jabalí para comer.
B) No temer romanos a quienes zurrar.
C) Que le llamen gordo.
XIII - ¿La numeración de los álbumes de Asterix corresponde al orden cronológico en el que fueron realizados por Goscinny y Uderzo?
A)Sí.
B)No.
XIV - Es toda una tradición que cada vez que Asterix y Obélix se echan a alta mar se topen con un grupo de desdichados piratas, cuyo barco es inevitablemente destruido por los invencibles galos. Pero ¿en qué aventura se encontraron por vez primera los dos galos y los piratas?
A) En Asterix en los Juegos Olímpicos.
B) En Asterix gladiador.
C) En La rosa y la espada.
XV - ¿Cuál es el nombre del habitante más anciano de la aldea gala?
A) Matusalenix.
B) Muchosañix.
C)Edadepiedrix.
XVI - ¿Cuál es el juramento favorito de los galos?
A) ¡Por Tutemis!
B) ¡Por Tatumis!
C) ¡Por Tutatis!
XVII - ¿Cuál es el primer álbum escrito y dibujado en solitario por Uderzo, tras la muerte de su guionista René Goscinny?
A) La odisea de Asterix.
B) El combate de los jefes.
C) La gran zanja.
XVIII - ¿Cómo se llama el orgulloso líder íbero en Asterix en Hispania?
A) Pepe Belén de la Cuñeta y Gorrez.
B) Sopalajo de Arrierez y Torrezno.
C)Jualón Sueltalamosca y Acelerez.
XIX - ¿En qué álbum Asterix y Obelix atraviesan el océano Atlántico y toman contacto con una tribu de indios norteamericanos?
A) En Asterix y el caldero.
B) En La gran travesía.
C)En La cizaña.
XX - ¿Qué regalo sorpresa de cumpleaños le prepara toda la tribu al más fuerte, gigantesco e ingenuo de sus habitantes en Obelix y compañía?
A) Una manada entera de jabalíes.
B) Un menhir gigantesco y reluciente.
C) Todo un destacamento romano nuevecito para vapulearlo él solo.
XXI - ¿Para qué suele utilizar el herrero de la aldea gala su martillo además de para su trabajo en la fragua?
A)Para quitarse el dolor de cabeza a martillazos (es muy bruto).
B)Para convencer al bardo Asurancetorix de que no toque la lira y le atonte con su música.
C)Para amenazar a Obelix cuando discuten.
XXII - En una aventura de Asterix y Obelix aparecen un par de invitados muy especiales, el Gordo y el Flaco, como dos auténticos soldados romanos. ¿En cuál de ellas?
A)En Obelix y compañía.
B) En Asterix en los Juegos Olímpicos.
C) En Asterix legionario.
XXIII - Siguiendo con parejas famosas, en otro álbum de la serie aparecen fugazmente otros dos personajes muy especiales de la historieta europea, dos grandes clásicos. ¿Quiénes son y en qué álbum aparecen?
A)Hernández y Fernández, los personajes de las aventuras de Tintín, en Asterix en Bélgica.
B) Mortadelo y Filemón, en Asterix en Hispania.
C) Spirou y Fantasio, en El adivino.
I, B; II, C; III, B; IV, A; V, B; VI, B; VII, A; VIII, C; IX, C; X, A; XI, B; XII, C; XIII, B; XIV, B; XV, C; XVI, C; XVII, C; XVIII, B; XIX, B; XX, C; XXI, B; XXII, A; XXIII, A.
Enric González - Hugo Caligaris
(LA NACION y El País)
Ilustraciones: Uderzo
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