
Bañistas en topless, la novedad del verano
Southampton.- Bueno, ¿qué me perdí? Estar firme en este balneario cada fin de semana del año, aún con viento, lluvia, huracanes y tormentas de nieve, pero luego perderse las últimas semanas del verano cuando la temporada explota, el mar está caliente y las fiestas más glamorosas tienen lugar, dicen que es muy... top. Muestra desapego a los gustos populares, firmeza de carácter y la convicción de que la única fiesta que vale es aquella donde uno está.
No es, de más está decir, el caso de esta redactora. Así que tras una breve ausencia de Southampton, el aterrizaje fue con desesperación para saber las novedades: ¿Este año se agotó el rosé y la gente se volvió loca? ¿Los okupas fashion que se meten en las casas ajenas y se comen de la heladera sólo lo que es orgánico y de granjas certificadas, ¿se sumaron a la moda gluten-free? Para ninguna de estas preguntas hubo una respuesta contundente. Pero los amigos aclararon que, en cambio, sí hubo varios casos de topless. Y con amenas historias detrás.
El cuento de Southampton fue que una señora con casa sobre el mar llamaba todas las mañanas a la policía cuando una señorita regularmente se quitaba la parte superior del bikini para asolearse en las arenas frente a su mansión. Resulta que el marido de la dueña de casa se instalaba con el diario y el café en el borde de la propiedad para hacer un avistaje cercano de la agraciada bañista. Pero los policías, si bien aparecían, más que carraspear incómodos no podían hacer nada: el topless, aunque es inusual en un lugar tan puritano, no está prohibido por las leyes del condado.
En las playas más relajadas de Montauk, el topless no se volvió moneda corriente, pero sí hubo los suficientes casos para, años atrás, desatar una guerra cultural que esta temporada tuvo a una tribu urbana como clara ganadora. Con la aparición de los hipsters de Williamsburg (que típicamente se trasladan a Montauk de la misma manera que las familias conservadoras del Upper East Side se trasladan a Southampton) se comenzó a imponer, en casos extremos, ir en topless, con sombrero de cowboy, una colchoneta para yoga (muerte a la vulgar toalla), y según fotos que causaron sensación, ocasionalmente una cabeza de ciervo embalsamada acompañando en la arena.
Ahora esto revivió. Cuando ocurrió por primera vez en 2010, según los medios, los veteranos contraculturales de la zona no estaban dispuestos a dejar que fuesen otros los que escandalizaran, así que se jugaron por el nudismo puro y duro y sin agregados de animales muertos. Este año, sin embargo, Montauk ya se volvió demasiado caro y fashion para los contraculturales de la vieja guardia. Perdieron la pulseada y ahora la única pregunta es, tras el regreso del escandaloso topless-con-taxidermia, ¿qué impodrán los hipsters para el verano próximo en estas playas lejanas?
En Southampton, que es más previsible, ya todos saben qué se vendrá fuerte: los "ositos gummy" de rosé. Son los típicos caramelos gomosos, pero en base al vino rosado, que es la bebida de rigor aquí. En cuanto salieron, se agotaron en dos horas con lista de espera de 18 mil personas. Para el verano próximo ya se espera una producción masiva. Hasta entonces, aquí es la vuelta a clases, al trabajo, y todo esto queda como una fantasía para recién reavivarse en mayo.







