
Bersuit: rebelión
El grupo que lidera Gustavo Cordera mantiene vivo el espíritu combativo de la aldea gala más famosa (la de Asterix y compañía). Entre tanta banda políticamente correcta, mañana Bersuit invadirá Obras con su poción mágica como arma secreta: la provocación
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Es el año 2000, y toda la Argentina está ocupada por bandas de rock políticamente correctas. Bueno, no toda... Un pequeño grupo de indomables provocadores aún se resiste a los buenos modales y defiende su aldea rebelde con un arma letal: la poción mágica que los hace escupir imágenes y frases escandalosas. He aquí la irreductible fauna bersuitera: Gustavo Corderix: el héroe pelado del grupo. Un guerrero de la palabra, que siempre está preparado para horrorizar a sus enemigos. De niño se cayó en la marmita de la poción mágica y no puede parar de provocar.
Juan Subirax: tecladista, también pelado, inseparable compañero de Corderix. Juntos son dinamita y ofender las buenas costumbres es su mayor diversión.
Gustavo Santaolallix: el druida de la banda. Inventor de la poción mágica que les otorga superpoderes a los integrantes del grupo rebelde. Mentor de los mil y un trucos sonoros del rock latino.
Esta es una historia ficticia, o al menos lo parece. Toda relación entre los personajes y la realidad no es pura coincidencia.
El patio de atrás
"El título "Hijos del c..." -último álbum de la banda- parece una cosa escatológica y de mal gusto, pero a nosotros nos parece una figura poética bastante interesante", explica Gustavo Cordera, cantante de Bersuit Vergarabat y el mayor responsable de la estética del grupo. "Más tratándose de que la Argentina es el c... del mundo, y de que somos como el patio de atrás con la letrina de los Estados Unidos, donde ellos pueden depositar todas sus mier...: vendernos los medicamentos vencidos, destruir la capa de ozono, hacer una operación de la CIA. Pueden hacer cualquier cosa con nosotros, incluso destruirnos económicamente." Este muchacho de 40 años sí que es mal hablado. Y, por supuesto, le gusta serlo.
"Toda esa cultura de desprecio -continúa Cordera- nos dio la idea de que podíamos sintetizarla con "Hijos del c...", los nacidos por atrás.
Las temáticas de las quince canciones del disco son narradas desde ese lugar, desde ese personaje."
El personaje al cual se refiere el cantante tiene sus atributos definidos. "Vive con sus dudas, con su forma de pensar, recolectando de una manera antropológica pedacitos de historia que ya están prácticamente por perderse, como el agua de las zanjas, lo que nosotros creemos que es importante y la memoria, para la que los argentinos tenemos mucha incapacidad de sostener. Somos prácticamente un país sin memoria. Los personajes que terminan arruinándote la vida, un día desaparecen, y a los dos años vuelven a mentirte y la gente vuelve a creer en ellos. ¿Quién duda de que Menem pueda a llegar a ser el presidente de los argentinos nuevamente, después de todo lo que nos hizo? Entonces, este disco también recupera la memoria. Ese hijo del c..., que es un psicópata, se transformó en otra cosa y resiste."
Dos meses atrás, Buenos Aires se encontró empapelada con gigantografías de la portada del quinto álbum de la banda: la imagen de lo que bien podría ser una diabólica pequeña de ojitos saltones. Pero el arte del librito que acompaña el disco resulta aún más provocador.
"Las imágenes del álbum -señala Cordera-, aunque parezcan escandalosas, están tomadas de personajes que forman parte de la fauna bersuitera. Y uno puede decir que esto es horrendo, escandalizante. Y sí, es la gente que viene a ver a Bersuit, somos nosotros. Puede ser horrendo, y lo lamento, pero esa estética me identifica y tiene mucho más que ver conmigo que cualquier otra cosa."
El pelado comienza a mutar -¿será quizás a causa de la poción mágica?- y sus palabras se disparan con tono enérgico: "Puede resultarle provocativo a una persona que tenga una estructura moral muy fuerte. Un amigo me contaba que a una chica le produzco arcadas y casi vomita. Y es maravilloso que eso ocurra, porque uno puede testear qué le pasa cuando ve las cosas como son. Esos personajes y esas fotos que están ahí no son otros que la fauna bersuitera. Cuando vas al Borda, a la villa miseria o a un hospital, ¿qué pensás que te vas a encontrar? La otra vida. Ves a Susana Giménez y a Mirtha Legrand con lifting en la cara y aplaudís y decís "mirá qué linda que quedó". Eso a mí me da ganas de vomitar y un dolor muy grande. La gente está contentísima con ver esas cosas y la verdad es que es aberrante, no tiene nada que ver con la naturaleza. Sí tiene mucho más que ver un nenito al que se le salió un dedito en el medio del campo y se lo pegó como pudo. Eso tiene más que ver con nosotros que una cirugía estética.
-¿Disfrutan de ser provocadores?
Cordera: - Cuando entramos a una fiesta o a un baile, por más que vayamos bien vestidos, perfumados, bañados y tratando de caretear lo que somos, se hace un silencio, hay algo que pasa, que sucede por nuestra sola presencia. Hay algo en nosotros que produce provocación e irritación de una forma natural.
Juan Subirá: -Es que el arte tiene que tener una dosis de provocación en algún punto, porque, si no, se estanca, se pone pesado y no pasa nada. No sé cuál es esa dosis para nosotros, pero me parece que hay choque y que siempre lo hubo en la banda. Ya sea con las temáticas sexuales, las críticas sociales, los tratamientos de temas como la locura, los locos del Borda... está en casi todas las canciones de Bersuit. Y creo que lo peor que podría pasar es que produzca indiferencia.
-¿Y a quién va dirigida esa provocación permanente?
Juan Subirá: -Creo que el solo hecho de tratar cosas como la miseria, la lujuria, el placer, la lucha política, y el choque frontal con nuestros enemigos hace que cualquiera se pueda hacer cargo mal de lo que uno dice.
Un golpe de suerte
Después del éxito de "Libertinaje" -de la mano de canciones como "Sr. Cobranza", "Se viene el estallido" y "Yo tomo"-, la Bersuit volvió a ocupar un lugar privilegiado en la escena rockera argentina. La metáfora boxística que Cordera arroja sobre la mesa es bastante ejemplificadora: "Es como si fuéramos un boxeador que estaba acostumbrado a que lo mataran a trompadas constantemente, y que un día sacó una mano de no se sabe dónde y sentó al contrincante. Ese día se dio cuenta de que tenía fuerza en esa mano. De ahí en más, la historia cambia. El sabe que tiene fuerza y los otros que vienen a pelear con él saben que tiene una piña tremenda. Entonces, la pelea es absolutamente distinta. Creo que Bersuit en este momento está en ese lugar: sabe que tiene golpe, porque, al borde del knock out , sacó una mano y sentó de c... a la realidad".
Pero en la historia de este boxeador, mucho tiene que ver Gustavo Santaolalla, el productor argentino que le devolvió el alma a la banda y se convirtió en su coach personal. "Esta vez -cuenta Cordera-, la relación con Gustavo fue distinta a la del anterior disco. En aquella época, había una idealización en dos sentidos: él creía que nosotros éramos unos barderos con los que no se podía trabajar; y nuestro ideal era que él, en cierto sentido, era un gurú. Ninguna de las dos cosas ocurrió. Ni él es un gurú, sino que es un ser humano con el que tuvimos ciertos enfrentamientos, ni nosotros éramos tan enfermos mentales como para no poder trabajar. Entonces, ahora la relación se hizo mucho más piola y más humana."
A un año de su último show en la Capital Federal, mañana Bersuit presentará su nueva placa en el estadio Obras Sanitarias. La definición del álbum por parte del grupo resume el sentir de esta producción. "Es un disco esquizofrénico y psicópata, que aborda quince ritmos distintos, quince mundos diferentes, con la obsesión, la entrega y la búsqueda más detallista. A diferencia de "Libertinaje", éste habla más de nosotros, del mundo en que estamos: en La Boca, en el Docke, en Buenos Aires. El otro era un disco más explosivo, descriptivo de una situación y un momento insoportables. Este no, acá estamos cuerpo a cuerpo con la gente, con los tiros. En el otro disco se venía el estallido, y en este ya estalló todo. El álbum tiene esa cosa de sacarse la piel". ¿Provocador yo?






