
Björk: el duende de Islandia
Revelarse como una estrella de cine -en Dancer in the Dark (Bailarina en la oscuridad), de Lars von Trier- fue una gran apuesta para la cantante Björk. Pero valió la pena cuando la diminuta diva fue galardonada en Cannes. ¿Por qué dice entonces que nunca volverá a actuar?
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Una mañana de julio, Björk vuela a Londres para reunirse con un grupo de periodistas extranjeros que acaba de ver su película Dancer in the Dark.
Acepta la publicidad con reticencia, no se la ve cómoda cuando se pone en vidriera. Se retuerce las manos, inquieta, y con frecuencia se interrumpe en medio de una frase. Aun cuando su respuesta es completa, emplea un vocabulario tan etéreo y emocional que, francamente, lo que dice a veces no tiene sentido. Por ejemplo, cuando intenta explicar por qué hizo la película, dice que estaba aburrida del narcisismo que implica hacer discos como solista. "Entonces, eeeeh..., verdaderamente me resultó excitante abandonarme a mí misma, convertirme en satélite."
Les dice a los periodistas que la música ha sido desde la infancia el amor de su vida. "Es mi templo, mi religión... incluso ahora que estoy hablando con ustedes tengo en la cabeza una canción que me da consuelo."
Los periodistas no le dan respiro. El de Polonia quiere saber por qué canceló un concierto en Varsovia. El de Moscú quiere saber si cree en la pena capital (su respuesta es que no, cree en canciones que salvan a la gente). Hans de Noruega... Jim de Dinamarca... y Emile de Israel, que quiere decirle a Björk que es maravillosa y preguntarle cuáles son algunas de sus cosas favoritas (responde que sus amigos, su Islandia natal, la naturaleza, el océano).
Supuestamente, Björk estará algunos días en Londres, durante los cuales yo me convertiré en su satélite y extraeré material para este perfil. Pero cuando termina la conferencia de prensa, Scott, su agente, me dice que ella está "agotada" y que tendrán que postergarme.
Björk vuela a Nueva York a trabajar en su nuevo álbum. Finalmente, tras largas negociaciones entre agentes y editores, Björk está disponible para conceder una entrevista... en Nueva York.
Nos encontramos antes mediodía en el restaurante Canal House del Soho Grand Hotel, en Manhattan. Björk se aloja en el hotel y trabaja en un estudio de un edificio cercano, completando su cuarto álbum solista. Está todavía más nerviosa que en la conferencia de prensa de Londres. Se moja los labios con la lengua, interrumpe la conversación cuando apenas se inicia -lo siento, debo tomar un café- y cruza la sala para arrinconar a un camarero. Tal vez está simplemente cansada. Anoche salió hasta las 2, y hoy se levantó a las 7. Y es la tercera noche seguida, demasiado salvaje, dice.
Cuando le pregunto adónde va cuando sale de noche, me dice que cuando solía ir a Londres, iba a clubes, pero que esto es distinto, más aventura, y que todavía no lo sabe, pero le parece estar en el sitio donde está en este mismo momento.
Empiezo a preocuparme por cómo haré para traducir a Björk al papel. Aunque es divertida y amable, la tarea será muy difícil. No es exactamente que sea incoherente, sino que parece funcionar en otro plano de conciencia.
Supongo que se trata de algo islandés, pero ella me dice que incluso en su familia, su enorme familia, siempre la consideraron la excéntrica, la rara.
Björk Gudmundsdottir tiene 34 años y describe su infancia y juventud con términos cálidos. Muchos entrevistadores anteriores han hablado del aura de melancolía que parece rodearla. En su música suele haber un ribete sombrío, la insinuación de una tristeza que, podría pensarse, es un eco de su infancia.
"He buscado mucho algunas cosas malas en mi infancia -dice-, porque me hubieran servido para matar algunos minutos de entrevista... Encontrar el dolor, confesarlo... Pero no, especialmente después de viajar, de conocer a mucha gente, creo que tuve la mejor juventud posible... en un país como Islandia, con toda la naturaleza, todo el tecno, toda la música, completamente actualizada..."
Dice que su familia, en la pequeña aldea donde creció, estaba formada por más de 100 personas, emocionalmente sanas. Siempre le dejaron hacer lo que quería, nadie trató de cambiarla, y siempre la estimularon.
Aun así, parece que de niña era solitaria. Estaba obsesionada por ser autosuficiente, dice; quería hacer todo ella sola, ir a la ciudad, vagabundear -sin miedo a delincuentes- y en la adolescencia, le encantaba ir a las montañas. "Cazaba, cocinaba la caza, la comía, todo lo hacía sola."
Los padres de Björk, Hildur y Gudmunsdur, se separaron cuando ella era pequeña. Permaneció cerca de ambos, y también de su padrastro cuando él y su madre se hicieron cargo de la niña en la comunidad hippie en la que vivían. Su padrastro la ayudó a producir su primer álbum, cuando tenía 11 años: una colección de temas pop y folk (diseño de cubierta de Hildur), que ganó el platino islandés y la convirtió en una niña pop prodigio. Habla como una veterana de la música, justificadamente.
Por cierto, ésa fue la mayor causa de problemas con la película. Dancer in the Dark es un largo y un poco sombrío film musical, realizado por el director danés Lars von Trier. Björk compuso la música de la película y Lars la convenció de interpretar a Selma, la protagonista. El film ganó la Palma de Oro en Cannes y Björk recibió el premio a la mejor actriz. Pero reconoce que en realidad no actúa, sino que aparece allí como ella misma, con pañuelo en la cabeza y anteojos.
Después de muchas pruebas, por consenso general, abandonó todo intento de hablar con acento, y por lo tanto Selma -una inmigrante checa que vive en una pequeña ciudad norteamericana en 1963- habla con la voz de una islandesa que se pasó bastante tiempo en Londres. Sin duda, Björk no hubiera sido premiada en Cannes por un acento bien logrado. Pero, de todos modos, su presencia su performance, es extrañamente conmovedora en medio del trágico argumento del film.
Por supuesto, Lars von Trier y Björk no se llevaron nada bien durante la producción. Lars, el director dictatorial y ella la ingenua inexperta haciendo una incursión en el desconocido mundo del cine, pero nada sumisa: en un momento se retiró, decidida a defender su música de los carniceros daneses que habían empezado a cortar y cambiar sus canciones.
Entre ella y Lars no hubo ningún contrato, porque así le gusta trabajar. Nunca ha firmado contrato con ninguna compañía grabadora. Dice que ésa es la ética punk... hay confianza mutua o no hay nada. Y en un momento, en dinamarca faltó esa confianza. Björk escribió un largo manifiesto -manuscrito- con respecto al cuidado y protección de su música y se negó a reintegrarse hasta que no fuera firmado.
El film dividió al público de Cannes (los abucheos y los silbidos se mezclaron con hurras y aplausos), y sin duda provocará lo mismo en todas partes. Björk causa la impresión de que en realidad no le importa. Será feliz cuando acabe toda la publicidad, y nunca más volverá a protagonizar un film, no, no, no...
En realidad, resulta difícil saber por qué aceptó el papel. Tal vez la sedujo la idea de componer la banda de sonido de un musical y finalmente no pudo resistir el poder de persuasión de von Trier. También sintió la compulsión de proteger al personaje de Selma que Lars había creado y que él mismo (según Björk) pensaba era tonta y simple. Björk llegó a conocerla y amarla, y cree que es poética y compleja.
Como su padre es un dirigente sindical, muy clase obrera, Björk desconfía de todo tipo de elitismo. Estudió música clásica durante 10 años, desde que tenía 5, tocando el piano y la flauta, pero siempre estuvo decidida a hacer música pop. "Cuando me preguntan qué hago, digo música pop. Soy una comunicadora entre las abuelas y los excéntricos o... Quiero decir, lo que hago es definitivamente pop."
Cuando terminó de filmar la película, Björk volvió a Islandia no sólo a descansar sino a estar con su hijo. Sindri tiene 14 años. Siempre viajó con ella, pero ahora Björk quería que tuviera una escolaridad normal en Islandia, la oportunidad de establecer sus propias amistades. Durante todos sus años en la música, Björk ha creado su propia familia de amigos por medio de la música y, como ella dice, ha sido liberador y divertido.






