
Bronceados, con o sin sol
El frío se fue y llega el momento de mostrar la piel. Cuando el color no acompaña la ropa primaveral, hacer uso de un autobronceante resulta una muy buen alternativa. Su activo específico, la dihidroxiacetona, al entrar en contacto con la piel genera una reacción química de oxidación proteica de las células de la superficie que genera un color similar al bronceado natural. ¿Qué debe tener un buen producto? Componentes hidratantes para contribuir a uniformar el color y sustancias vitamínicas que protejan la epidermis. Y algo muy importante: usarlo en la forma correcta evita ese efecto manchado, no deseado.
Primero se debe utilizar crema o jabón exfoliante suave para unificar el tono y la textura de la piel. Insistir en las zonas más rugosas de codos, rodillas y talones. Luego, se extiende el producto en forma uniforme. En la cara se aplica igual que cualquier base de maquillaje, se incluye el cuello y la parte externa de las orejas. Evitar el contorno de ojos, las entradas del cabello y las cejas. Una vez finalizada la aplicación, hay que lavarse bien las manos con agua caliente y jabón para impedir que tomen más color que el resto del cuerpo. Dejar secar bien antes de vestirse. Después, utilizar desodorantes o maquillaje.
Asesoraron: Dra. Pascutto, Hospital de Clínicas; Dra. García Díaz, J. P. Garrahan; Dra. Servetto, formadora científica de La Roche-Posay.





