"Caballeros sirvientes" o cómo ellas se las ingenian para sentirse reinas
El sitio ManServants ofrece hombres en alquiler para complacer los deseos femeninos
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No son strippers con el torso aceitado, enfundados en slips de leopardo, que ensayarán rítmicos contoneos pélvicos hasta ruborizar a la homenajeada. Tampoco son escorts o nuevas variantes de taxi boys dispuestos a satisfacer fantasías sexuales. Menos que menos son hombres habilidosos en reparaciones domésticas, útiles para cambiar cueritos, arreglar una caldera u ocuparse del carburador o de cambiar una cubierta.
Nada de eso. Incluso, nada de lo que hasta hoy se suponía que un hombre podía llegar a hacer por una mujer (por dinero, por supuesto). Una startup digital, que acaba de anunciar sus servicios en los Estados Unidos mediante un video promocional hilarante, propone algo mucho más simple -y polémico-: una experiencia tailor-made de "hombres sirvientes" o de "caballeros serviciales", bien dispuestos a obedecer y satisfacer las demandas y deseos de las mujeres en indeclinable rol de amas.
ManServants.co, un nuevo sitio de Internet, nacido en San Francisco, todavía no comenzó a brindar sus servicios, que se iniciarán el mes próximo, pero ya produjo una revolución: cientos de mujeres profesionales estadounidenses se registraron ya en el sitio para contratar hombres sirvientes, pensados a su medida. El emprendimiento, ideado por dos creativas publicitarias de la agencia AKQA, ofrece apuestos postulantes, con looks de modelos, atildados y respetuosos, para agasajar a las mujeres como reinas. Darles, ¡lo que ellas verdaderamente quieren!, interpreta el sitio, creado por Dalal Khajah y Josephine Wai Lin, quienes creen cubrir una demanda de mercado insatisfecha. Se trata de "empoderar a las mujeres para que sean ellas las que establezcan las reglas, definan qué es lo que quieren y obtengan ese servicio", afirmó Khajah. Antes de ser contratados, los hombres "pasan por una formación rigurosa, que incluye entrevistas, chequeo de datos y adiestramiento de cortesía intensivo", detalló Khajah, cuyo servicio cuenta con un reglamento interno de conducta: lo sexual queda fuera de libreto.
Si bien el sitio no precisa cuánto costará contratar a un "siervo", ya que todo dependerá de cuál sea la demanda, los aspirantes serán compensados por la empresa con US$ 80 por hora y hasta US$ 300 por día. "Desde el nombre de la empresa hasta su video promocional, todo suena a parodia, pero no lo es", aclara Khajah. "La fantasía de cada mujer es diferente. Durante el testeo del negocio, vimos que una mujer quería un sirviente gay para que actuara como su mejor amigo, y le diera consejos picantes para avivar la pasión en su matrimonio. Otra lo quería como guardaespaldas para filtrar indeseados en su oficina. Pero otra tenía la fantasía de que un hombre le sirviera la cena mientras le cantaba el tema de LaSirenita, «Under the sea»."
Las socias pensaron el servicio de ManServants.co como asistentes personales de excelsa presencia, hosts o mayordomos cools para las fiestas de mujeres; alguien relajado que se ocupe de preparar los tragos mientras reparte elogios en las dosis justa a las invitadas, sirve los canapés, oficia de DJ, saca las selfies grupales y limpia la casa cuando se va la última invitada. También como acompañantes a las discos: sería el que hace la cola en la entrada, va a la barra por drinks, busca los abrigos en el guardarropas y para el taxi.
La clave del servicio está en la caballerosidad del sirviente, la cualidad que más valoran las mujeres, según el sitio, que surgió del ruego de una que pidió no tener strippers en su despedida de soltera. Las socias nunca entendieron por qué se impuso esa "tradición bizarra y poco sexy" que más que agasajar, repugna a las mujeres. "Seamos sinceras -dicen-: el dinero les ha dado a ellos el poder de elegir el espectáculo y de definir qué es sexy para la mujer. Es ridículo."
Las creativas pensaron, en cambio, en hombres capaces de extender su piloto en el piso cuando la dama pasa (aunque no haya un charco que esquivar), en servir champagne en las copas vacías, contar buenos chistes, regalar elogios, y ser muy atento y caballeroso. Las interesadas sólo tendrán que poner en palabras sus deseos y hasta decidir bajo qué nombre operará el sirviente, cómo deberá estar vestido y cómo se dirigirá a su ama: Garçon, Bartolomé, Perkings, son apenas sugerencias de nombres. La primera regla de ManServants, que ya circula en Twitter, lo resume todo: "La señora siempre hace las reglas". Está claro que en ese mundo onírico habrá siempre que pagar para que esas reglas se cumplan.






