
Canciones indomables
Con su debut discográfico, Carmen Baliero afirma su singular perfil creativo, atravesado por la calidad y el rigor
1 minuto de lectura'
No es maravilloso lo que uno hace, pero es sincero". En el patio de su casa de Villa Crespo, una pequeña selva que contrasta con el paisaje urbano, Carmen Baliero arremete con prisa. Por estos días asiste atónita a la pequeña-gran repercusión que ha generado su tardío primer disco, Carmen Baliero , editado por Los Años Luz.
Críticas inmejorables de su álbum y su espectáculo, un nuevo proyecto para teatro del cual aún no puede hablar y la grabación de otros dos discos en los próximos meses, abruman a alguien que nunca ha esperado mucho de lo que hace. "Tampoco tenía expectativa alguna con el CD, lo hice por una necesidad compulsiva de no quedarme quieta -agrega la intérprete y compositora-. Fito Páez me prestó su estudio y no me quedaron excusas para seguir prolongando la cosa, el problema es que después tuve que hacerme cargo."
A diferencia de la mayoría que llega a grabar su primer disco después de un largo recorrido, Baliero, de 38 años, evitó la síntesis. En un repertorio que une temas propios con otros ajenos y anónimos, lo que priva es la búsqueda personal. "Es una mezcla de asignaturas pendientes que, por razones económicas y neuróticas, me costó mucho grabar y cosas que voy reconociendo como propias por el tratamiento que les doy, como El gallo rojo o Alma mía ."
Para los que se arriman a su universo por primera vez, lo que a priori sorprende es su capacidad interpretativa, que roza lo teatral, transita por el varieté y se afirma en una suma de obsesiones personales que no reconocen arte sin sacrificio. "Me da pena pensar que, en general, se cree extramusical lo que tiene que ver con un compromiso y una opinión de lo que se hace. Hay una diferencia muy grande entre opinar y exhibirse. Cuando tomo un tema tengo que opinar porque tomo partido. No es casualidad y no creo en la inercia, en que lo que yo empiece a cantar me va a salir fluidamente bien."
Coordinadora del área de música del Centro Cultural Ricardo Rojas, autora de músicas para teatro, como las realizadas para las obras El líquido táctil (dirigida por Daniel Veronese) y El pecado que no se puede nombrar (dirigida por Ricardo Bartis) y también compositora de música experimental contemporánea, Carmen Baliero ha transitado siempre por un camino no convencional.
Máxima austeridad
Un haz de luz permite que veamos a la protagonista sola con su violín en medio de la oscuridad. Así es la tapa de su álbum debut, desde la cual se percibe una escasez de elementos tal que roza la más sincera de las humildades. "El disco tenía que tener un criterio mínimo, ecléctico, como soy yo, pero con una visión similar. Desde la gráfica hasta lo más insignificante, todo está decidido por mí y ése, creo, es el eje. Por otro lado, el CD es un páramo, no hay nada que sobre, hay muy pocos instrumentos y nada logra un desarrollo más allá de su estado primario. Es la antiverborragia." Si se trata de entrar por primera vez en la obra de esta cantante, lo ideal es hacerlo por El gallo rojo , canción anónima de la Guerra Civil Española y uno de los puntos más altos del disco y de su espectáculo. "Creo que uno tiene que someterse a la canción y nada más. En realidad, una versión más no es nada, es biodegradable. Yo lo hago porque es lo que me da ganas de vivir, pero tengo claro que no es importante. En el caso de El gallo ... lo que me seduce es que se trata de un tema político que no toma partido, cuenta lo que ve y lo pone en duda en el estribillo." Inquieta, amable, humilde, dubitativa, Carmen se ve, sin embargo, entusiasmada. "Este año voy a grabar otros dos trabajos, un disco de boleros y una recopilación de canciones anarquistas. Pero todo con mucha tranquilidad. Tengo en claro que es impensable vivir de la música. Pero es lo que debo hacer, de otro modo, cómo podría vivir."
Algo de luz
Dirigido por Javier Tenenbaum, Los Años Luz comenzó como un espacio para salir de la asfixia y se transformó en un pulmón que oxigena a un grupo de músicos inquietos, difíciles de clasificar y de adoctrinar. Tras editar los primeros dos discos-libros de Fernando Samalea, los dos trabajos del dúo César Lerner-Marcelo Moguilevsky y los CD de Axel Krygier y Nuria Martínez- Fernando Kabusaki, el sello se metió en un plan de lanzamientos que tomará forma de catálogo a lo largo del año. A Carmen Baliero se le suma la aparición del tercer opus de Samalea, Full femme . En marzo, el pequeño sello editará un nuevo álbum de música klezmer de Lerner-Moguilevsky; un trabajo de la pianista, compositora y cantante Liliana Felipe (radicada hace dos décadas en México), El hábito ; y el debut de Kevin Johansen, The nada .
1
2“¿Qué hago con esto que me tocó vivir?”: le diagnosticaron esclerosis múltiple y decidió cambiar su vida para ayudar a otros
3Efemérides del 12 de marzo: ¿qué pasó un día como hoy?
4Ya funciona en Buenos Aires: cómo es el novedoso modelo de viviendas para jóvenes adultos con discapacidad intelectual


